Capítulo 19 #3
—No, no. No empieces con esas. Te he dicho que no soy como tú, que va prometiendo matrimonio a las mujeres que tienen problemas. Podría quedarme para ayudaros, pero sin segundas intenciones. Que quede claro desde hoy mismo.
—De cuerdo. Me lo has dejado. No insistiré.
—No estoy interesado por el momento en ninguna mujer, James.
—Entiendo. Bien, creo que va siendo hora de divertirse en serio. Me queda esta noche como hombre soltero —le aseguró palmeando a Braden en el hombro.
—En ese caso...
La noche siguió su curso mientras todos se divertían hasta que llegó el momento en el que los invitados se fueron marchando.
Al día siguiente tendría lugar la boda y había preparativos que hacer.
Fiona se había despedido de sus tíos con normalidad, a pesar de que no se fiaba de Mordecai.
No, hasta que estuviese casada. Ese día había recibido la visita del notario de Perth para saber a qué hora tendría lugar la ceremonia.
El plazo de tres meses no había expirado y todo indicaba que la cláusula del testamento no se ejecutaría porque había una boda al día siguiente.
James, Callum y Braden permanecían despiertos en el salón. La noche había sido larga, pero al parecer ninguno quería irse a dormir.
—Deberías irte a descansar, James. Mañana es tu día —le recordó Braden.
—Di, más bien, hoy. Dada la hora que es, prefiero estar despierto —le corrigió James señalando el reloj sobre la chimenea.
—¿En qué está pensando? No será por casualidad en salir huyendo en el último instante y dejar plantada a mi hermana —bromeó Callum, que permanecía de pie, apoyado contra la repisa de la chimenea.
—Por nada del mundo lo haría. Le di mi palabra a Fiona y no pienso retirarla a estas alturas. Estaba pensando en McLeod y en que, según su hermana, le propuso casarse aprovechando mi partida a Duart —le confesó a Callum.
—¡¡¡¡¿Qué?!!!! —Tanto Braden como Callum exclamaron al unísono cambiando de postura y mirando a James como si acabase de decir que renunciaba a la boda.
—Eso me comentó Fiona en un momento de la velada.
—Pero ¿cómo demonios se le ocurrió semejante estupidez? Sabe que mi hermana no lo aceptaría porque nunca se ha sentido atraída por él. ¿De dónde sacaría...?
—De vuestro tío, Mordecai —añadió James interrumpiendo a Callum, a quien no pareció sorprenderle.
—¿Quién si no? —ironizó agitando un brazo en el aire.
—¿En serio? ¿Tanto os odia su tío, Callum? —Braden lo miró preocupado por su respuesta.
—Eso y más. Asegura que el castillo y las tierras del clan le corresponden a él por ser el hombre que ha quedado en el clan.
—¿Y qué dice de usted, Callum?
—Yo soy el pequeño de los tres hermanos. Por ley le corresponde a Fiona, al ser la mayor.
—Pero es mujer —precisó Braden—. Ya lo comprendo. Bueno, pero todo cambiará mañana cuando James se case con Fiona. Y supongo que su tío no podrá hacer nada para impedirlo.
—Yo no estaría tan seguro de ello —aseguró Callum.
—En todo caso, no se preocupe. Me encargaré de vigilarlo de cerca. E incluso yo hablaría con Balfour.
—Está al tanto de todo. No se preocupe —le tranquilizó Callum.
—Es bueno saber a lo que nos atenemos. Por eso mismo creo que es hora de descansar. El día de mañana, que ya es hoy, promete fuertes emociones, y no lo digo solo por tu boda, amigo —advirtió Braden abriendo los ojos al máximo en señal de sorpresa.
—Será mejor estar despejados para cuando llegue el momento —aseguró James—. Retirémonos.
—¿Va a quedarse en Menzies, Braden? Le advierto que nadie va a echarlo del castillo.
Las palabras de Callum no pillaron a este por sorpresa. Sonrió mirándolo.
—He perdido la cuenta de las veces que me han hecho esa misma pregunta desde ayer.
—¿En serio?
—Ya le digo, Callum.
—Entonces, mis palabras son ciertas cuando le digo que ni mis hermanas ni yo le pediremos que se marche. Dígame, ¿entre las personas que se lo han preguntado estaba mi hermana Keira?
Braden la recordó. Sus bailes, que al final habían sido más de uno a lo largo de la noche.
Sus conversaciones, sus miradas... Llegó un momento en el que pensó que terminaría por besarla esa noche.
Sin embargo, al final pareció pensárselo mejor y evitarlo.
Pero, en una ocasión, creyó percibir cierta decepción en la joven del cabello cobrizo.
Aunque más bien se dijo que habían sido imaginaciones suyas, producidas por la cantidad de bebida que llevaba encima.
—Sí.
—La he visto bailar con ella.
—Como muchos otros.
Callum sonrió divertido ante la expresión que puso Braden.
—Sí, pero que se lo haya preguntado mi hermana me resulta curioso.
—Creo que deberíamos dejar esta conversación para otro momento —sugirió James camino de su habitación en el piso superior.
Confiaba en que Braden se tomase a Keria en serio.
Dejando a un lado a su amigo de la infancia, James se centró en Fiona y en la boda.
En unas pocas horas estaría casado. Tendría que decidir cómo afrontar su noche de bodas porque, aunque hubiese acordado respetar la decisión de Fiona de no compartir la cama, se le haría complicado cuando ella despertaba el deseo en él.
En su día no le importó acceder a su petición, pero el tiempo había pasado y él ya no era el mismo.