Capítulo 13 #2
—Pero ¿no crees que es una precipitación tu acto? Solo por agradecerle lo que hicieron por ti.
—Tal vez lo sea y me equivoque, Eve. Pero también creo que es lo menos que puedo hacer por ella después de que me salvara la vida y me permitiese quedarme allí. Di mi palabra.
—Sé que esta es muy importante para ti. Y te apoyo, pero mi pregunta es lógica, así como mis dudas acerca de que sientas algo por ella.
—Espera a conocerla —le aseguró con una tímida sonrisa, que llamó la atención de Eve de una manera peculiar—. Y ahora dime, ¿has sabido algo de Argyll?
—Fue él quien trajo el cuerpo sin vida de Graham aquí —le comentó Jane recordando ese momento.
—No lo sabía. ¿Combatió a los ingleses? Pero si él estaba en favor de aceptar al nuevo monarca...
—Reunió a una parte de su clan y fue en busca de él para evitar que sucediera lo que sucedió. Pero llegó tarde.
—¿Y él?
—Estuvo unos días aquí mientras realizábamos el funeral y el entierro de John—le dijo Eve llamando a Claverhouse por su nombre—. Luego partió hacia Inveraray para quedarse allí.
—Supongo que no volverá a Londres. Lo detendrán si saben que ha combatido a las tropas del nuevo monarca.
—Piensa dejar la política.
—¿Lo ha dicho él?
—Iba a presentar la renuncia a su cargo en Londres y a retirarse a su castillo de Inveraray. Según dijo, se dedicaría a administrar el clan, el cual lleva tiempo desatendido.
James apretó los labios y asintió pensando si debería hacerle la pregunta a su hermana. La que suponía que ella estaría esperando también.
—¿Y tú? ¿No habéis arreglado nada, Eve?
Vio cómo ella cogía aire y luego sonreía tímida. Eve sintió un ligero aleteo en el pecho al pensar en los días en que Argyll estuvo allí. Lo que no le confesó pese a la insistencia de Jane.
—Yo estoy aquí y él en su castillo.
—Pero ¿no hay manera de arreglar lo vuestro? Por lo poco que lo traté el tiempo que él estuvo aquí por estas regiones, podría asegurarte que te sigue queriendo, Eve.
Esta desvió la mirada del rostro de su hermano. Apoyó el mentón sobre la mano y cerró los ojos.
—Pues no me dijo nada. Ni tampoco lo percibí —le espetó algo furiosa con ese hecho o porque se lo estuviesen recordando cada vez que el nombre de Argyll surgía en una conversación.
—Debiste decírselo, Eve.
—¿A qué te refieres, Jane? —Ese comentario captó su atención dejándolo intrigado.
—Que sea tu hermana quien te lo diga.
—Eve...
Esta cerró los ojos y levantó la cabeza sintiendo una ligera opresión en el pecho.
—Que sigo enamorada de él. A eso se refiere Jane. Pero no tuve fuerzas para confesarlo cuando tuve a Argyll delante de mí, antes de partir hacia el paso de Killiecrankie.
—¿Por qué? —James frunció el ceño mirando a su hermana sin entenderla.
—Porque me aseguró que siempre quiso volver de Londres para casarse conmigo. Que siempre me quiso, en el pasado. No en este momento.
—Pero no estás segura de si aún te quiere. Ya te he contado la impresión que me dio en algunas ocasiones en que hablé con él. ¿Piensas quedarte con la duda?
Su hermana volvió el rostro hacia él sin comprender su pregunta.
—¿Qué esperas que haga?
—Presentarte en Inveraray y decirle lo que sientes. Y, si te rechaza, al menos podrás seguir viviendo con la duda despejada. No tendrás que preguntarte con los años qué habría sucedido si hubieses viajado hasta su castillo.
—¿Me sugieres que me presente allí, en Inveraray?
—Tal vez mi decisión con Fiona Menzies sea una locura. Pero no me quedaré con la duda de saber qué habría sucedido de haberme casado con ella. Créeme, lo averiguaré con el paso de los días a su lado.
Jane sonrió convencida de que el gesto de James con la jefa de los Menzies encerraba algo más. En un principio pudo deberse a saldar la deuda que tenía con esta por salvarle la vida, pero también percibía que había cierto cariño.
—Lo es. Como bien dices. Una locura.
—Deberías pensarlo. Pero antes me gustaría que vinieses al castillo de Menzies para asistir a mi boda. Y tú también, Jane.
Esta hizo un gesto de no estar segura de ello.
—No te prometo nada, pero lo pensaré. A cambio de que al menos te quedes hoy aquí. Nada me agradaría más que estuvieses con nosotras y nos contases cómo es tu prometida. —Jane sonrió tímida deseado saber más. Al menos eso la distraería.
—De acuerdo. Me quedaré hoy y regresaré mañana a Duart.
Así también te convenceré para que vayas a Inveraray a ver a Argyll y solucionéis lo vuestro —aclaró mirando a Eve, quien bufaba y ponía los ojos en blanco dando a entender que ese tema la agobiaba.
Sin embargo, lo haría por su hermano y por Jane.
—No te prometo nada, pero te escucharé.
—Con eso me conformo por el momento.
—¿Tú, casarte? Desde luego que Fiona Menzies debe merecer la pena, a pesar de la deuda que tienes con ella. Me gustará conocerla —aseguró con un ligero movimiento de cejas bastante revelador.
—Lo es, y lo harás. Descuida —le aseguró pensado en Fiona y en que la echaba en falta a su lado. Se había acostumbrado a su presencia durante todo el día y, desde que había salido del castillo de Menzies, parecía que le faltaba algo. Como si lo hubiese dejado allí.