Capítulo 6 #3
—MacLean —respondió sintiéndose algo molesta por escuchar a su amiga decir que era apuesto.
¿Qué podía importarle a ella si estaba convencida de que él se marcharía?
Sin embargo, algo en su interior pareció prender.
¿Acaso estaba celosa de aquel comentario tan trivial? , se preguntó tratando de recomponerse.
—¿Cómo os conocisteis?
Fiona pareció pensarlo o tal vez se quedó tocada por las palabras de Meribeth. Por suerte su hermana acudió en su ayuda.
—Fiona y él se conocieron hace algún tiempo.
—No lo había visto por aquí.
—Se marchó a París una temporada a perfeccionar su educación.
—¿Y ahora ha regresado, en tiempos tan convulsos, con lo de Claverhouse y los seguidores de los Estuardo?
—Así es. Por ese motivo regresó.
—¿Siguió a Claverhouse?
—Sí, su clan lo siguió. Y él tuvo que acatar las órdenes de su padre. Resultó herido con tan buena suerte que llegó a las puertas de Menzies. Allí fue cuando reconoció a mi hermana. El resto puedes imaginarlo.
Fiona seguía contemplándolo en silencio mientras James charlaba con Callum y este se reía. ¿De qué diablos estarían hablando?, se preguntó enrabietada por no estar allí y escucharlos.
—Qué casualidad. Y qué romántico al mismo tiempo —asintió Meribeth fijándose en la manera en la que su amiga se había quedado mirando a su prometido.
—Se nota que la tiene enamorada, o al menos ilusionada.
La voz de Elspeth pareció hacerla despertar. Desvió la atención de James y la detuvo en la mujer del jefe de los Moncreiffe.
—¿Qué decías?
—No dejas de mirarlo. Es señal de que te sientes muy atraída por él. Y no te lo discuto porque, como decía mi hija, tu prometido es muy apuesto. Y esa historia que acaba de contarnos tu hermana... Es cosa del destino que os hayáis vuelto a encontrar.
Fiona sonrió tratando de disimular lo que sentía en ese momento.
La habían pillado observándolo como si en verdad ella se sintiese atraída por él.
Si todos supiesen que aquella situación no era más que una farsa...
Solo que, si quería que saliese bien, más le valía comportarse como una mujer ilusionada con su matrimonio.
—Os dejamos por unos momentos. Tenemos que saludar a más invitados —se excusó Elspeth.
—Hablamos más tarde, Fiona.
—Claro.
Esta se dijo que debería aprovechar ese momento para recomponerse después de que la hubiesen pillado mirándolo como una joven enamorada.
—¿Qué te sucede? ¿Has pasado un mal trago con Elspeth y Meribeth?
Keira la miraba con una ceja elevada en clara señal de suspicacia y aquella sonrisita...
—No estoy segura de poder responder a todas las preguntas que me hagan sobre... Toda esta farsa. —Sacudió la cabeza con el ceño fruncido dando a entender que todo aquello había sido una mala idea—. No debí dejar que me embaucaseis. Los dos.
—¿Por mí? —Keira se mostró sorprendida por aquellas palabras.
—Tú lo animaste cuando estábamos hablando en el salón. Deberías haberme apoyado y haberle hecho ver al MacLean que era una locura lo que pretendía. En cambio, te aliaste con él.
—¿Por qué no lo rechazaste de plano cuando él te lo pidió?
¿Por qué no le pediste que se marchase? Él te lo sugirió.
Pudiste hacerlo, y no quisiste. Estoy segura de que él se habría marchado si se lo hubieses pedido, pero no lo hiciste.
¿Y sabes por qué? Porque, en el fondo, quieres que se quede y que mantenga su promesa de casarse contigo.
Fiona iba a responder a su hermana cuando se fijó en él y en cómo algunos invitados acudían a conocerlo.
Desde que puso un pie en el castillo de Tullibole, todo estaba saliendo al revés.
Sabía que le preguntarían por él en cuanto dijese que era su prometido, pero no esperaba su reacción.
No parecía estar preparada para hablar de ellos.
—Si me disculpas, el calor me está ahogando.
Luego te veo —le dijo a Keira abandonando el salón en busca de un lugar más tranquilo en el que pudiese recomponerse.
Se sentía extraña en todo momento. ¿Era cierto lo que su hermana le acababa de decir?
¿Qué no le había pedido a James que se marchase porque en el fondo deseaba que se quedara?
Pero, entonces, eso significaba que ella podría sentirse atraída por él, algo que consideraba un imposible.
Era un acuerdo para que ella no perdiera las tierras y el castillo del clan.
No era un compromiso por amor en toda regla, se dijo cerrando los ojos e inspirando hondo un par de veces.
Necesitaba serenarse antes de regresar con su hermana y con el resto de la gente.
No podía ocultarse ni desaparecer la noche en la que anunciaba que se había comprometido.
Todos pensarían que aquel compromiso no era real si no la veían en compañía de James.
Suspiró y cerró los ojos como si aquel gesto le sirviese de algo.
Se repetía que no debió haber aceptado la proposición de él.
Se dio la vuelta para regresar con su hermana cuando se topó con un viejo conocido suyo.