La Persona Equivocada Capítulo 17 #2
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Capítulo 17 #2

Los cuatro artistas llegaron a horas diferentes, y el primer intento tuvo una mala transición porque uno de los elementos visuales tardaba demasiado en salir de la zona central. Ben interrumpió antes del segundo ensayo, cambió la posición de la tercera persona del equipo y redujo el recorrido.

—Así ganas casi cuarenta segundos sin tener que modificar la actuación —explicó, mostrando la nueva ruta.

—Lo hacemos así. —Jamie llamó a los artistas y repitió las indicaciones exactamente como Ben las había definido—. Entrada por el pasillo técnico, salida por el lateral después del último corte de luz. Nadie inventa una ruta nueva porque hoy apoyo oficialmente la planificación.

Ben levantó la cabeza de la lista.

—¿Quieres repetirlo para que lo grabe?

—No conviertas esto en un momento.

El segundo ensayo funcionó.

A las cuatro y dieciocho, Jamie entregó la nueva programación de luces.

A las cuatro y veintitrés, Ben incorporó el cambio al calendario definitivo.

Después de eso, los problemas volvieron a ser los esperables de un evento a punto de empezar.

Jamie no intentó cambiar nada más solo porque se le hubiera ocurrido otra idea por el camino.

Ben no interfirió en los últimos detalles visuales solo porque todavía pudiera encontrar algún riesgo si buscaba el tiempo suficiente.

Cuando se abrieron las puertas, los dos ya estaban en zonas diferentes.

Ben supervisó la entrada de los invitados, la recepción, el flujo hacia el primer espacio y el funcionamiento de los equipos.

Jamie se movió entre las instalaciones, observando reacciones, ajustando únicamente lo necesario y confirmando con el equipo audiovisual las transiciones previstas.

Durante casi una hora, intercambiaron pocas palabras. No necesitaban más.

La primera parte de la noche funcionó.

El salón se llenó sin congestión en la entrada.

Los patrocinadores fueron conducidos por los espacios sin que la experiencia pareciera demasiado guiada.

Las historias de Casa Horizonte aparecían integradas en el recorrido, y los elementos que Ben inicialmente había temido que perjudicaran la circulación ahora estaban exactamente donde debían estar.

Poco antes de la hora de la actuación cancelada, Jamie encontró a Ben cerca de la zona técnica.

—Está todo listo. —Jamie comprobó discretamente la posición de los artistas antes de continuar—. No he tocado el calendario.

—Ya me he dado cuenta.

—Pareces emocionado.

—Profundamente.

—Contente.

Ben miró hacia la zona central.

—El equipo está esperando la señal. Tienes los veintidós minutos originales contando la transición. Si termináis antes, no adelantes el siguiente bloque. Deja que el espacio respire hasta la hora prevista.

—Entendido.

No hubo ninguna protesta.

Jamie simplemente fue a ejecutarlo.

Cuando llegó el momento, la mayoría de los invitados ni siquiera sabía que estaba viendo una solución creada pocas horas antes.

La iluminación cambió, los artistas entraron por el pasillo técnico y los elementos de la instalación asumieron otra función durante la intervención.

El material visual que ya formaba parte de la noche ganó movimiento, y la actuación terminó dentro del tiempo que Ben había reorganizado.

No era lo que estaba planeado.

Funcionaba.

Ben observó desde el fondo del salón mientras Jamie supervisaba la última transición junto al equipo audiovisual.

En el instante en que las luces regresaron al estado previsto y los invitados empezaron a desplazarse con naturalidad hacia el siguiente bloque, Jamie encontró la mirada de Ben al otro lado del espacio.

No hicieron ningún gesto.

No lo necesitaban.

La noche continuó.

◆◆◆

El último invitado tardó más de lo previsto en marcharse.

Jamie comentó que aquello era un buen problema para un evento benéfico, y Ben se negó a aceptar formalmente la existencia de problemas buenos.

Cuando por fin se cerraron las puertas, ya había gente desmontando equipos menores mientras otra parte del equipo simplemente se sentaba unos minutos antes de empezar.

Mara encontró a los dos cerca de la entrada de la zona principal.

—No sé cuál de los dos tuvo la idea de hacer parecer que aquella actuación estaba prevista desde el principio, pero gracias. —Parecía demasiado cansada para cualquier formalidad—. El evento ha sido mejor de lo que esperaba cuando empecé a organizarlo.

—El plan B fue suyo —dijo Ben, señalando a Jamie—. La adaptación necesitó a todo el equipo.

Jamie miró a Ben durante un instante antes de responder.

—Y habría sido solo una idea bonita ocupando el sitio equivocado en el momento equivocado si él no hubiera reorganizado todo.

Mara alternó la mirada entre ambos. La ausencia de discusión sobre quién merecía el mérito pareció llamar más su atención que el elogio en sí.

—Estáis extrañamente tranquilos.

—Estamos cansados —respondió Ben.

—No es eso. —Mara entrecerró los ojos—. ¿Necesito saberlo?

Jamie miró a Ben.

Ben sostuvo su mirada.

—Probablemente no —respondió Jamie.

Mara respiró hondo.

—Por fin una respuesta útil.

Se marchó antes de que cualquiera pudiera cambiar de opinión.

◆◆◆

Más tarde, Casa Horizonte estaba casi vacía.

Las luces principales ya se habían reducido, dejando solo la iluminación necesaria para que el equipo terminara lo que quedaba.

La mayor parte de las estructuras permanecería montada hasta el día siguiente, así que el salón todavía conservaba el aspecto del evento, solo que sin invitados, música ni movimiento.

Ben estaba comprobando por última vez lo que debía quedarse para el desmontaje cuando Jamie se acercó.

—¿Todavía estás trabajando?

—Estoy terminando.

—La palabra «terminando» tiene un significado muy flexible en tu vida.

—Y «listo» tiene un significado excesivamente flexible en la tuya.

Jamie se detuvo a su lado.

—Treinta y siete por ciento.

Ben cerró la carpeta.

—¿Vas a decir eso para siempre?

—Estadísticamente, las probabilidades son altas.

Ben lo miró durante dos segundos y lo besó.

Jamie soltó una risa contra su boca antes de corresponderle. El beso fue breve, cansado y sin ninguna urgencia, pero ninguno de los dos se apartó inmediatamente después.

—No conviertas esto en un momento —murmuró Jamie, todavía demasiado cerca como para fingir que no sabía exactamente lo que Ben estaba pensando.

—Preparaste un plan B.

—Sabía que no ibas a superarlo.

—Nunca.

Jamie sonrió.

—Treinta y ocho.

Ben cerró los ojos.

—Vete a casa.

—Acabas de besarme.

—Las dos cosas no son incompatibles.

—Treinta y siete otra vez.

Ben abrió los ojos y Jamie ya estaba riendo.

Esta vez, Ben también.