La Persona Equivocada Capítulo 4 #2
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Capítulo 4 #2

—Quiero la lista de las fases que entran aquí. No porque piense discutir cada una, sino porque no voy a aceptar descubrir después que mover una instalación dos horas provoca el colapso de la civilización.

—Te la envío hoy.

—¿Sin un archivo adjunto de cincuenta páginas?

—Probablemente una tabla.

—Ha dicho eso esperando que me quedara tranquilo. —Jamie miró a Mara.

—Yo ya he dejado de interpretar —respondió ella.

Ben ignoró a los dos.

—Mi condición no puede ser la única. Tú también tienes una queja clara sobre mi forma de trabajar, así que dilo ahora.

Jamie no esperaba una invitación tan directa. Se quedó unos segundos mirando a Ben antes de inclinarse sobre la mesa.

—Tienes que dejar que alguien termine una idea antes de decidir que es inviable.

Ben frunció el ceño.

—Si identifico inmediatamente una restricción objetiva, no tiene sentido dejarte desarrollar durante diez minutos una propuesta que no se puede ejecutar.

—Sí tiene sentido, porque a veces la parte que consideras imposible es solo una parte de la propuesta. Si me interrumpes al principio, ni siquiera descubres adónde quería llegar.

—¿Y si de verdad es inviable?

—Entonces me lo dices después de que termine.

Ben cogió el bolígrafo, pero no escribió inmediatamente. La conversación anterior volvió a su memoria sin ser invitada: una propuesta descartada demasiado pronto, varios días perdidos y una solución que terminó utilizándose de todos modos.

—Eso no significa que vaya a aprobar una idea solo porque hayas terminado de explicarla —dijo.

—No quiero aprobación automática. Quiero que escuches antes de rechazarla. Después puedes encontrar quince problemas y presentarlos todos por orden alfabético, si eso te hace feliz.

—No pondría los problemas por orden alfabético. Por prioridad tendría mucho más sentido.

Jamie cerró los ojos.

Mara se mordió el interior de la mejilla para no reír.

—De acuerdo —dijo Ben, escribiendo en la hoja—. Escucharé la propuesta completa antes de rechazarla únicamente porque no estaba prevista. Si hay una cuestión inmediata de seguridad, interrumpo.

—Justo. Y yo no modifico nada que afecte a aquellas cuatro categorías sin hablar contigo antes. —Jamie señaló la lista.

—Cinco, si contamos el espacio previamente asignado.

—No estropees el momento.

—Es una limitación real.

Jamie se pasó una mano por la cara, pero había más diversión que irritación en el gesto.

—Pon cinco.

Ben añadió el punto.

Mara acercó la hoja y leyó.

—Entonces tenemos un acuerdo. Jamie tiene libertad para modificar lo creativo siempre que no afecte a la operación crítica.

Ben recibe aviso previo cuando algo interfiera con seguridad, dinero, contratos, espacio o calendario.

Y Ben está obligado a escuchar una idea completa antes de matarla al nacer.

—Esa última formulación no es exactamente lo que hemos escrito —dijo Ben.

—Es la versión que voy a recordar.

—A mí me gusta más su versión —comentó Jamie.

—Nadie ha preguntado.

—¿Lo ves? Todavía tenemos que trabajar en la parte de escuchar.

Mara levantó una mano antes de que empezaran otra vez.

—La reunión ha terminado. Id a aplicar el tratado de paz a otro sitio.

Jamie cerró el portátil y guardó el cargador en la bolsa. Cuando Ben empezó a recoger los planos, observó la hoja que seguía sobre la mesa.

—¿Te vas a quedar con esto?

—Voy a digitalizarlo.

—Claro que sí.

—¿Prefieres confiar en la memoria?

—En este caso, no. —Jamie cogió el papel antes de que Ben pudiera hacerlo y se lo entregó directamente—. Guárdalo. Si intentas rechazar algo antes de que termine, voy a pedir la copia compulsada.

—No existe ninguna copia compulsada.

—Todavía.

Ben casi sonrió.

La reunión no había resuelto la diferencia entre ellos.

Jamie seguía pensando que Ben hacía preguntas demasiado pronto, y Ben seguía creyendo que a Jamie le gustaba demasiado decidir detalles mientras las cosas aún estaban en movimiento.

Pero ahora existía una línea razonablemente clara entre lo que cada uno podía hacer por su cuenta y lo que debía pasar por el otro.

Era más de lo que tenían la mañana anterior.

◆◆◆

Aquella noche, Ben entró en Sin Rostro unos minutos después de la hora habitual y encontró un mensaje de Cometa esperándolo.

COMETA: Tengo que informarte antes de que lo descubras de otra manera: hoy he tomado una decisión cuestionable.

Ben se recostó en el sofá.

ATLAS: Teniendo en cuenta tu historial de domingos sin planificación, eso no reduce mucho las posibilidades.

COMETA: He comido tarta para desayunar.

Ben miró el mensaje.

ATLAS: ¿Por qué?

La respuesta llegó de inmediato.

COMETA: Porque había tarta.

ATLAS: Eso no responde.

COMETA: Responde perfectamente. Había tarta. Era por la mañana. Tenía hambre. Todos los elementos necesarios estaban presentes.

Ben negó con la cabeza, aunque Cometa no podía verlo.

ATLAS: Eso es una decisión nutricional estadísticamente irresponsable.

Jamie leyó la frase una vez.

Luego otra.

Empezó a reír solo.

COMETA: ¿«Nutricionalmente estadísticamente irresponsable» es una categoría oficial?

ATLAS: Debería serlo.

COMETA: Me impresiona la cantidad de desaprobación que has conseguido meter en una sola frase.

ATLAS: No estoy desaprobando. Estoy clasificando.

COMETA: Eso es peor.

Ben sonrió a la pantalla.

ATLAS: ¿De qué era la tarta?

COMETA: De chocolate.

ATLAS: Entiendo.

Jamie arqueó las cejas.

COMETA: Espera. ¿Eso cambia algo?

Ben pensó antes de responder.

ATLAS: No.

COMETA: Atlas.

ATLAS: Quizá reduzca ligeramente la gravedad.

Jamie volvió a reír.

La conversación siguió por otros temas, pero la expresión se quedó con él. Antes de despedirse, Cometa todavía amenazó con adoptar oficialmente «decisión nutricional estadísticamente irresponsable» como justificación para cualquier elección alimentaria futura.

Ben consideró que probablemente acabaría arrepintiéndose de haber creado aquello.

Aun así, cuando cerró la aplicación, seguía sonriendo.