La patóloga Chapter 64
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Chapter 64

LXIII.

Esas dos horas fueron las más duras que habían vivido todos. Mantuvieron al margen de aquel improbable milagro que casi podían rozar a Margaret, ya que la decepción, si todo se frustraba, sería inconmensurable Un minuto después de las dos horas, el coronel tocó la puerta de la habitación. Iba sólo.

—¿Y Meyers?

—Por ahí. Perdiendo el tiempo con toda probabilidad.

—No encontrará a Edmundo, coronel.

—Eso parece, y no puedo arriesgarme a que un escándalo salpique el buen nombre de un presidente fallecido. Sería un torpedo en la línea de flotación de la Casa Blanca. Mi deber es salvaguardar la civilización americana tal y como la conocemos.

—Ya, ya… vivimos en un mundo peligroso. Un mundo en el que los salvajes quieren destruir la única civilización que merece la pena… Me conozco la cantinela.

—Veo que se ha vuelto un descreído. Y que ha olvidado sus juramentos.

—Mis juramentos no incluían nada de lo que he visto. Vamos, haga la llamada y terminemos con esta pantomima.

El coronel chascó la lengua decepcionado y cogió su móvil:

—Hellen, ¿dónde se encuentra?

—A media hora de Washington.

—Cuando llegue a la Casa Blanca, tiene que hacerme un favor. Hay una vida que depende de ello y el tiempo se acaba.

—Claro, coronel.

—Tiene que extraer una muestra de médula ósea del presidente Turner. Una que sea válida para un trasplante urgente—había puesto el manos libres. —¿Dispone de lo necesario en esa ambulancia?

—Un segundo, coronel. Voy a revisar el instrumental a ver si hay kits de conservación.

Clarice apretaba las manos de Nat con una fuerza sobrehumana. Era como si un pelotón de fusilamiento estuviera apuntando a Zachary mientras se esperaba la llamada que suspendiera la ejecución.

—Coronel, ¿me escucha? —volvió a oírse la voz al otro lado.

—Sí, Hellen. ¿Ha habido suerte?

—Desde luego. Esta ambulancia es un mini hospital ambulante. Hay dos kits de conservación y transporte en líquido. Tienen una viabilidad celular de dos días. Son muy eficientes a corto plazo.

—¿Cuánto tiempo le llevará extraer la muestra?

—Si alguno de sus hombres me echa una mano, media hora; es un procedimiento bastante sencillo.

—Prepare todo lo necesario para la extracción. Cuando lleguen, el oficial médico la ayudará en todo lo que necesite. Una vez tenga la muestra, tendrá a su disposición uno de los blindados para su regreso. La esperamos en seis horas. No se retrase, hay una vida que salvar.

Clarice no se lo podía creer. Su cara era un poema de miedo y felicidad. Un cóctel de sensaciones y sentimiento imposibles de contener.

—Gracias, coronel. Muchísimas gracias—lo abrazó muerta de emoción.

—Vamos, vamos… soy un patriota, no un monstruo. No he podido salvar al presidente… quizá tenga más suerte con su esposo.

Por unos momentos, Maxwell hasta pareció humano.