LA PARTITURA DE LOS AUSENTES VOLUMEN I 17. CAPÍTULO XIV La obra apropiada #2
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17. CAPÍTULO XIV La obra apropiada #2

—No.

—¿Hay algo más?

—La edad. La cercanía. El interés de Ricardo por mantener separadas a Inés y Viola.

Carmen se puso en pie.

—No conviertas una imagen incompleta en una conclusión.

—No lo hago.

—Acabas de decir «creo».

—Sí.

—Entonces dilo como hipótesis y nada más.

—Es una hipótesis.

Carmen caminó hasta la ventana.

—Marcos podría no ser hijo de Ricardo.

—También.

—Yo podría no ser hija de Ricardo.

—Sí.

—Viola podría serlo.

—Sí.

—Toda la red de continuidad familiar podría haberse construido sobre parentescos falsos.

—Sí.

Carmen se volvió.

—Eso no es un detalle. Significa que Ricardo utilizó la filiación como otra herramienta de archivo.

Gabriel comprendió.

Hijos reconocidos.

Hijos ocultos.

Descendientes convertidos en custodios.

Nombres transmitidos para asegurar control.

La continuidad no dependía de la sangre.

Dependía de quién aceptaba heredar una función.

—Marcos necesitaba ser hijo de Ricardo —dijo.

—Para legitimarse.

—Y tú necesitabas no parecerte a él.

—Para resistirlo.

—Viola necesitaba ser hija de Lucía.

—Para comprender su propia vida.

—Pero los documentos pueden haber organizado esas identidades.

Carmen volvió a sentarse.

—No debemos investigar paternidades antes que decisiones.

La frase era exacta.

No importaba quién hubiera engendrado a Viola tanto como quién la había ocultado, utilizado, protegido y convertido en pieza del archivo.

A las nueve de la noche, Inés salió de otra sala.

Llevaba una carta abierta.

Su rostro había cambiado.

—He leído la primera.

Gabriel se levantó.

—¿Qué dice?

Inés lo miró.

—Que Lucía no compuso sola el fragmento.

—Eso ya lo sabíamos.

—No. No lo sabíamos.

Les mostró la carta.

Lucía explicaba que la melodía de doce compases procedía de una canción infantil que Ana Beltrán cantaba a Carmen. Lucía la había transformado para clarinete. Elena había añadido el silencio. Daniel había escrito la armonía. Teresa, el acompañamiento de piano.

La obra no pertenecía a una madre.

Pertenecía a una cadena de mujeres y hombres que habían modificado la misma memoria.

—Entonces Ricardo no se apropió de una composición individual —dijo Gabriel.

—Se apropió de una creación colectiva —respondió Inés—. Pero después todos intentaron recuperar partes como si fueran propias.

—Incluida Lucía.

—Sí.

Carmen tomó la carta.

—Mi madre cantaba esa melodía.

—Eso dice.

—¿Antes de 1987?

—Sí.

—Entonces Lucía utilizó material de Ana.

—Con su permiso al principio.

—¿Y después?

—Ana reclamó que figurara como coautora. Lucía se negó porque creía que la melodía había cambiado lo suficiente.

Gabriel sintió que el conflicto se complicaba.

La víctima de una apropiación podía haber apropiado antes.

La autora borrada podía haber borrado a otra.

La creación colectiva no eliminaba el deseo de reconocimiento individual.

—¿Hay más? —preguntó.

Inés señaló la última página.

Lucía había escrito:

La primera obra apropiada no fue la que Ricardo publicó. Fue la que nosotros decidimos llamar colectiva después de tomar de Ana una melodía que no queríamos reconocer como suya. Ricardo hizo después con nosotros lo que nosotros habíamos hecho con ella.

Carmen leyó la frase varias veces.

—Mi madre sabía esto.

—Sí.

—Por eso creó la segunda voz.

—Para que ninguna restitución repitiera la misma apropiación.

Gabriel recordó la carpeta blanca de Ana.

Los nombres que se borraron a sí mismos.

Cada versión corregía otra.

Cada memoria contenía una deuda anterior.

—¿Qué más dicen las cartas? —preguntó.

Inés cerró la caja.

—No voy a leerlas ahora.

—De acuerdo.

—Y no todas formarán parte de la investigación.

—También de acuerdo.

Carmen devolvió la carta.

—Esta sí.

—Sí.

—Porque afecta a la autoría.

—Sí.

Salieron de la comisaría pasada la medianoche.

En la calle los esperaba Elías Montoro.

No estaba solo.

Lo acompañaban dos abogados y una notaria.

Carmen se detuvo.

—¿Qué quiere?

—Evitar que mañana existan seis custodias incompatibles.

—Ya existen.

—Por eso traigo una propuesta revisada.

Le entregó un documento.

—Custodia temporal compartida entre la autoridad judicial, un archivo público, representantes de las autoras, la fundación y una comisión técnica independiente.

—¿Quién preside la comisión?

—Nadie.

—Toda comisión tiene coordinación.

—Rotatoria.

—¿Acceso?

—Registrado y simultáneo.

—¿Publicación?

—Solo de materiales verificados y con derecho de respuesta.

—¿Quién decide qué está verificado?

—Un comité plural.

Carmen siguió leyendo.

—La fundación conserva derecho a alegar propiedad.

—Sí.

—Entonces no renuncia al control.

—Renuncia al control exclusivo.

Gabriel observó a Elías.

—¿Por qué ahora?

—Porque la transmisión ha dañado a personas vivas y ha expuesto a la fundación.

—Ambas razones.

—Sí.

—¿Dónde está Marcos?

—No lo sé.

—¿Tiene acceso a otros nodos?

—Sí.

—¿Puede repetir la emisión?

—Sí.

—Entonces esta custodia no lo detendrá.

—No. Pero impedirá que siga presentándose como único poseedor de la verdad.

Inés miró el documento.

—¿Qué ocurre con las cartas privadas?

—Quedan fuera salvo consentimiento expreso de la destinataria.

—¿Las grabaciones de menores?

—Acceso restringido y anonimización.

—¿Las partituras?

—Estudio de autoría plural.

Carmen cerró el documento.

—No firmaremos esta noche.

—Lo esperaba.

—Entonces ¿por qué ha venido con notaria?

—Para dejar constancia de que la fundación ofrece protección.

—Y reducir su responsabilidad futura.

—También.

Elías no ocultaba ya el interés institucional.

Esa franqueza no lo convertía en confiable.

Lo convertía en legible.

—El manuscrito gris sigue desaparecido —dijo Gabriel.

—Sí.

—El movimiento cero también.

—Sí.

—La octava versión está bajo custodia policial.

—De momento.

—¿Y la versión de Lucía?

—Teresa la ha entregado.

Inés se volvió.

—¿A quién?

—A la notaria.

—Sin consultarnos.

—Era su custodia.

—No su propiedad.

—Eso se determinará.

Carmen miró a Elías.

—Está reuniendo las versiones mediante actos legales.

—Estoy evitando que Marcos las reúna mediante sustracciones.

—El resultado material se parece demasiado.