La otra pareja del lago 8
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DAVID

R esulta que El Inmortal se llamaba Ángel.

Ángel Carrasco Lucero. Si no fuera porque me empiezo a sentir un desgraciado, me habría partido de risa.

Tampoco es que pensara que fuera a llamarse Lucifer, pero habría sido más acertado, teniendo en cuenta que este tipo de cabrones sin escrúpulos parecen venir del infierno.

​ La policía ha retrasado los interrogatorios en el hospital porque se les acumula el trabajo y, según dicen, todo está relacionado con la noticia procedente de Brétema que acaba de saltar.

Nadie mejor que yo sabe que están en lo cierto: El asesinato del sicario El Inmortal en el parking del hospital.

Leo Arribas, «presunto» asesino de Íñigo Rey, ¿quién se acuerda ya de Íñigo Rey?

, huyendo con una residente, Patricia Serna.

Lo que no saben, es que Leo Arribas tenía que estar muerto.

​ El titular protagonista de hoy es:

DOBLE CRIMEN EN brÉTEMA,

EL PARAÍSO OLVIDADO

​ La prensa se está frotando las manos. Adoran los titulares controvertidos, son minas de oro, nadie puede resistirse a abrir los enlaces para acceder a las noticias completas a las que no les falta un solo detalle escabroso.

​ A ver. Hay diversas versiones de la historia.

Yo solo conozco una parte. El caso es que habrán ido a limpiar las casas y los han terminado encontrando, tal y como Patricia y yo los vimos antes de escapar a toda prisa de Brétema.

Pero no han encontrado a Clara y a Leo, sino a Clara, a quien también buscaban por el asesinato de su novio, y a un hombre al que todavía no han identificado.

Me temo que con o sin Patricia, el doble crimen en Brétema me va a salpicar en cuanto descubran que me alojé unos días en Casa Alva.

Patricia estaba en lo cierto. En cuanto la policía pregunte si ha habido clientes alojados en alguna de las dos casas en los últimos tiempos o que hayan podido coincidir con las dos víctimas sádicamente asesinadas, se pasarán la privacidad por el forro y les facilitarán mi identidad.

​ Patricia no ha aparecido por el hospital y tampoco ha llamado. A estas alturas, ya sabrá que se ha convertido en una de las personas más buscadas de España al haber sido vista con Leo saliendo del parking donde instantes antes dispararon en la cabeza al sicario.

​ Estoy jodido.

​ No voy a dar pie con bola y no quiero poner en riesgo ninguna vida, así que digo que me encuentro indispuesto y me subo al coche con la intención de ir a casa.

​ ¿Debería ser yo quien tomara la iniciativa y contar antes de que lo descubran por sí mismos que estuve en Brétema cuando Leo y Clara ocuparon Casa Nigra?

Podría decirles que no los reconocí y sería verdad; sus caras me sonaban, pero no sabía de dónde ni de qué.

Eso me haría quedar bien y parecer legal, y siempre puedo alegar que nos amenazaron, aunque no tengo pruebas.

Maldigo no haber guardado la nota que Leo me escribió chantajeándome, pero la rabia me dominó y me deshice de ella.

​ En fin.

​ «Yo no vi ni sé nada, me fui antes de… ».

​ Eso es.

​ Si lo ensayo las suficientes veces hasta creérmelo, resultará verosímil.

Me fui antes de que se los cargaran. Antes de reconocerlos, antes de caer en la cuenta de quiénes eran.

Antes de saber la atrocidad que cometieron.

Es la manera que tengo de que Victoria no se entere de mi última infidelidad, pero mi suegro tiene contactos en todas partes y estará encantado de recordarle a su única hija y heredera de todo su imperio: «Te lo advertí.

Suerte que me hiciste caso en algo y os casasteis bajo régimen de separación de bienes».

​ Tengo que dar con el paradero de Patricia antes de que la policía la encuentre.

Necesito saber qué hacía en el parking con Leo y qué pasó con el sicario, El Inmortal , el tío en el que más confiaba mi suegro porque le libró de unas cuantas.

Hacía desaparecer a gente con solo chasquear los dedos y ahora…

ahora está muerto. Y ¿qué hacía Leo sentado en el asiento del copiloto junto a Patricia, tal y como han captado las cámaras?

Tenía la certeza de que estaba muerto. Lo habían matado en Brétema.

¿Ha matado Leo al Inmortal ? Por más que me estrujo los sesos, no lo entiendo, no le veo ningún sentido.

​ Nada me sale bien. No creo en maldiciones ni en rollos raros que escapan a toda comprensión lógica, pero es como si, después de haber estado en Brétema unos días, la mala suerte me estuviera persiguiendo.

Para empezar: Leo debería estar muerto. Se lo merece.

Por lo que hizo y por intentar joderme. Y Patricia también debería desaparecer del mapa como las otras.

Seguro que en Brétema Leo y Patricia tramaron algo en mi contra.

Sigo pensando en la posibilidad de que Patricia estuviera detrás del chantaje que Leo arremetió contra mí.

​ ¿Por qué me da la sensación de que todo es más difícil esta vez?

​ No puedo arriesgarme a perderlo todo.