La otra pareja del lago David
56%

David

Terminada mi jornada laboral y deseando llegar a casa, ponerme ropa cómoda y descansar, bajo al parking a por mi coche.

Pero cuando la puerta del ascensor se abre, el parking, normalmente vacío, está atestado de policías, y parece que toda la plantilla del hospital se encuentra congregada tras un cordón policial que han dispuesto para…

​ … joder.

​ Para cubrir la escena de un crimen.

​ —¿Qué ha pasado? —le pregunto alarmado a la doctora Torres, la misma con la que Patricia trabajará a partir de mañana, aunque ninguna de las dos lo sepan todavía.

​ —Han matado a un hombre —contesta con indiferencia, como si a estas alturas de la vida ya no le sorprendiera nada, antes de colgarse el bolso al hombro y marcharse.

​ Yo me quedo, intercambiando miradas atónitas con otros doctores que han terminado su jornada y con Mati, una de las enfermeras.

Esta mujer, que lleva trabajando en el hospital desde hace más de treinta años, me tiene calado.

Y me da miedo, porque, a veces, parece que me vaya a atravesar con sus ojos saltones y negros, sobre todo después de lo que les pasó a las chicas.

Esa mujer sabe demasiado, pero, por suerte, tiene bocas que alimentar, así que no se atreverá a acusarme de nada.

​ Al poco rato, los agentes se apartan y el cadáver de un hombre completamente vestido de negro, que ha sido abatido de un disparo en la cabeza, nos sobresalta a todos los que alcanzamos a verlo.

Algunos se marchan devastados con este momento imposible grabado a fuego en sus retinas, mientras yo soy incapaz de moverme ni de retirar la mirada del cuerpo sin vida.

Tengo la sensación de que la sangre ha dejado de circular por mi cuerpo.

En el suelo hay un pasamontañas que han debido de retirarle para conocer su identidad.

Yo no sé cómo se llama y solo lo vi una vez, de pasada y por casualidad, pero sí sé que se le conoce por el apodo El Inmortal .