Clara
Esto se está poniendo demasiado raro. Leo le ha dicho a Patricia que somos hermanos.
¿Por qué ha hecho eso? Y ella… joder, qué descarada es.
No para de mirar a Leo, aun teniendo en el muslo la manaza del cardiólogo, que ha estado hablando durante media hora de su última operación.
David y Patricia van algo achispados, se han terminado la botella de vino entera, mientras Leo y yo tenemos que hacer un esfuerzo para no caer en la tentación. Si ellos supieran…
En el momento en que Patricia se levanta para ir a buscar otra botella de vino, Leo va detrás de ella ante la atenta mirada de David.
Me siento una aguantavelas en mitad de un complicado triángulo amoroso que no puede acabar bien.
David y yo, que no tenemos nada de qué hablar y el simple hecho de habernos quedado solos en la mesa nos hace sentir incomodísimos, no les quitamos el ojo de encima a Leo y a Patricia.
Por lo que podría pasar. Por lo que es evidente que desean que pase.
¿Es real? ¿Esto es real o Leo solo está actuando, a saber con qué fin?
Se sitúa detrás de Patricia. Rodea su cintura como si temiera que la excesiva ingesta de alcohol la fuera a tumbar.
Patricia coge otra botella de vino que le tiende a Leo para que lea la etiqueta.
Sus manos se rozan, se echan a reír, están mirándose a los ojos todo el rato, aunque él, de vez en cuando, desvía la mirada hacia el pronunciado escote de ella.
Hacen buena pareja. En otras circunstancias, en otra vida…
podrían haber tenido una historia digna de contar.
Terminarán acortando la distancia que los separa, lo sé, y empezarán a besarse delante de David y de mí.
Y a ella le dará igual, porque Leo le ha dicho que soy su hermana, y David, por lo visto, tiene mujer e hijos, y hoy se muestra distante con Patricia. A lo mejor han discutido.