5 #2
—Desde el episodio de la bañera, de repente mi fénix se ha vuelto muy parlanchín.
Puedo entender lenguas que no conocía, cámara de las armas...
—digo señalando el letrero—. Puedo saber quién me ataca o cómo traer a una bruja.
—Por sus caras entiendo que no es lo normal y que no viene con el paquete de fénix, quizá tendría que habérmelo callado porque empiezo a percibir que están algo alterados.
Pero ya es demasiado tarde así que...— Si no es lo habitual ¿por qué puedo saber estas cosas?
—Sinceramente lo desconozco, quizá por tu condición de géminis o porque en la séptima generación se concentra más poder. O igual es otra cosa... —Pero sí lo sabe, mi tío ya no dice nada más al respecto. Dios, creo que me va a explotar la cabeza como en la escena de los aliens de Mars Attacks.
—Bueno, entonces llamamos ya a Morgana o qué.
—Una referencia que sí conozco —me susurra Héctor al oído.
—Lo sé, he descartado a Hermione y Sabrina por motivos obvios. —Su cara me da la razón. En cuanto pueda, le pienso obligar a ver un maratón de pelis y series sobrenaturales solo para echarnos unas risas. Vale, serán un invento humano, pero también son entretenidas.
—Bien, vamos a hacerlo. —Mi tío camina hasta situarse frente a la cámara de las armas—.
Aperire . —No necesito la traducción de mi fénix para entender que le ha pedido que se abra en cuanto la puerta obedece.
Primero una de madera y luego una doble de metal.
Dejando al descubierto una colección indecente de armas y artilugios impresionantes.
—¿Para qué necesitamos tanto armamento si nos podemos defender con nuestros poderes?
—Defenderte sí... —me responde Héctor—. Pero para acabar con ciertas criaturas necesitas las armas adecuadas. Pronto empezaremos las clases y tendrás que aprender a usarlas.
—Maravilloso. Me encantará ver como lanzo una... ¿Jabalina? —Mis ojos se detienen en uno de los objetos más grandes anclados en la pared.
—Eso es una lanza forjada por la magia de las hadas.
—¡¿Qué, hadas?! ¿Acaso existen también los unicornios?
—No seas absurda, pues claro que sí. Y no empieces a preguntarme por el hombre del saco y todo el folclore popular, porque te aseguro que todas las historias vienen de algún sitio, aunque la información esté tergiversada.
—Cuanto más sé, menos quiero saber.
—Lo siento, bienvenida a nuestro maravilloso mundo lleno de magia y peligros.
—Genial, antes toda mi preocupación era sacarme el carnet de conducir a los dieciocho y saber qué carrera iba a estudiar, ahora tengo que lidiar con esta mierda —refunfuño.
—¿Listos? Vamos a ver qué bruja acude a nuestra llamada. Colocaos alrededor del cristal.
Mi tío deja sobre el suelo una especie de cuarzo transparente tallado en forma de pentágono.
En cuanto le pide que traiga a una bruja psiónica, el objeto empieza a emitir una luz cegadora.
Cuando el fogonazo cesa, la imagen traslúcida de una joven de pelo rubio rizado recogido en una larga trenza se proyecta encima del cristal.
Me esperaba ropajes oscuros o algo más cañero, pero la verdad es que podría pasar por una simple mortal con sus vaqueros rajados. Viene a ser más del equipo embrujadas que de Hocus Pocus.
—Bienvenida Celeste, gracias por acudir a nuestro encuentro, necesitamos tu sabiduría y poder.
—¿En qué puedo ayudaros? —La mirada curiosa de la bruja se posa sobre mí. Claro, soy a todas luces la novedad del mundo sobrenatural.
—Tenemos un problema en la orden, creemos que mi sobrina está siendo atacada por una sombra nocturna y queremos saber cómo ha podido traspasar la barrera de protección.
Y qué podemos hacer para ayudarla. —La bruja no necesita más información y se concentra repitiendo una y otra vez un ritual de palabras mágicas que vuelven sus globos oculares totalmente blancos, mientras recibe algún tipo de información o visión, supongo. Uhgg, da bastante grima la verdad.
—La sombra no ha traspasado la barrera —concluye categórica—. La han traído desde dentro con magia negra. Desde aquí no puedo ver más, no puedo llegar a la persona.
Pero sí os puedo proporcionar un hechizo de seguimiento.
Si encontráis el objeto oscuro, quizá deis con la persona que está utilizando su poder.
—Las caras de mi tío y Héctor son un poema.
Simplemente no pueden creer que un miembro de la orden esté haciendo esto.
En sus caras se reflejan dos preguntas: ¿quién? y ¿por qué?
—Gracias, Celeste. ¿Sabes qué criatura está utilizando a la sombra para atacar a Estela?
—No lo sé aún, pero puedo intentar descubrirlo. Sería más fácil si pudiera tener contacto con ella o su sangre. —Nada de sangre por favor, nada de sangre... ruego inútilmente.
—Podemos mandártela, de momento ella no puede salir de la orden, así que el contacto queda descartado. —JO-DER qué chungo. No podía valerle un escupitajo, un pelo o una prenda de ropa, tenía que ser sangre con la aprensión que me dan las agujas...
—¿Cómo podemos mantenerla a salvo mientras lo solucionamos?
—Que no duerma —y su risa se cuela por toda la habitación. Su comentario no me parecería de mal gusto si no estuviéramos hablando de mi supervivencia. Así que frunzo el ceño visiblemente molesta—. Solo era una broma, aunque con cierta verdad.
Tenemos dos opciones, un hechizo para evitar el sueño, lo que tarde o temprano acabaría drenando su energía vital si no solucionáis el tema pronto o... Podemos probar una cosa, pero no podemos saber a ciencia cierta si funcionará... Tendríamos que correr el riesgo.
—Esto cada vez me gusta más, sangre y riesgo, mis palabras preferidas —comento irónica—. ¿Qué tendríamos que hacer?
—Supuestamente podríamos crear un hechizo de protección del sueño, pero modificándolo especialmente para ti. Para que funcione debes de entrar en combustión y crear tu propio fuego.
Solo podrás dormir si mantienes ese halo de llamas encendido a tu alrededor durante tu estado de inconsciencia. Si el mundo de los sueños y el agua son un catalizador para dejarlos entrar, el fuego debería ser el escudo de seguridad que evite que lleguen hasta ti con este conjuro.
—Houston, tenemos un problema. Ni he pasado por el ritual, ni me he convertido, ni sé entrar en combustión y mucho menos mantener mi fuego encendido como si fuera una chimenea sobrenatural.
—Yo lo he visto —su tono de voz no deja lugar a dudas de lo convencida que está. Y sonríe con la confianza de la que sabe algo de lo que tú no tienes ni pajolera idea—. Estás despertando, tu fénix se está haciendo fuerte y no será un problema crear tu propio fuego.
—Entonces es que soy una elemental.
—Yo no he dicho eso. Lo que sé, es que, si hacemos el hechizo en la sala del renacimiento, podremos despertar tu fuego para que te protejas.
Será esta noche a la hora de las brujas, me invocaréis de nuevo y yo lo haré posible con la ayuda de mis hermanas. Mientras tanto necesitaré tu sangre para el seguimiento del objeto oscuro. Eso lo pondré en marcha en cuanto lo reciba.
—De acuerdo, gracias por tu ayuda Celeste. —En cuanto cortamos la conexión con la bruja mi tío dice lo que realmente piensa—. No me gusta, Estela; pero no sé de qué otra manera protegerte. Si no quieres hacerlo, tú decides. Tienes la última palabra.
—Si no hay otra alternativa ni más ideas sobre la mesa... —Y por sus caras detecto que están a cero de inspiración—. En ese caso deberíamos probar —asiente antes de volver a hablar.
—Otra cosa, todos los hechizos de las brujas necesitan un pago. Y ese pago suele ser la sangre. Si te parece vamos a empezar con el primero para localizar el objeto oscuro. Pero prepárate mentalmente para esta noche, porque tendrás que hacerlo tú misma.
—¿Y cómo lo hacemos, me refiero a cómo se lo hacemos llegar rápidamente? —Respecto a lo que tenga que pasar esta noche... ya lo afrontaré sobre la marcha. Estoy demasiado nerviosa como para preguntar y creo que no quiero saberlo.
—Bien. Bueno, aquí las chimeneas que hay repartidas por la orden no son de adorno, sirven de portal con el exterior, podemos comunicarnos y mandar cosas. Así es como le haremos llegar un par de viales.
—Pues acabemos cuanto antes —aunque no lo digo muy convencida, le ofrezco mi brazo y mi tío se pone en marcha.
—Primero necesito un par de cosas ¿me ayudas, Héctor?
—Claro.
—Perfecto, espéranos aquí Estela. —Los veo salir del despacho convencida de que solo es una excusa para hablar un momento a solas.
Me dejo caer en el asiento de mi tío mientras espero pacientemente. Si todo depende de mí y de que pueda sacar mi fuego interior... pues igual estamos un poco jodidos. Es verdad que he notado pequeños avances, pero no me siento preparada y mucho menos me siento más fuerte como ha dicho Celeste.