La orden del fuego 3 #3
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—No lo sé, pero para eso aún queda bastante.

—Mierda—. Para revelar la ubicación de la orden y saber camuflar su entrada a los ojos de los humanos, tienes que pasar primero el ritual y luego cumplir los diecisiete.

Tu caso es extraño porque has renacido antes de lo previsto, se ha alterado el orden natural de las cosas.

—¿Y eso qué quiere decir?

—No lo sabemos exactamente porque nunca había pasado antes, y además eres una géminis de séptima generación. Quizá pueda afectar a tus dones

—No dejas de repetir eso, pero no entiendo qué significa.

—Sobre ese tema... Lo mejor es que te lo expliquen tus padres cuando vuelvan.

—¿Y eso cuándo será? —Se encoge de hombros como simple respuesta—. ¿Al menos puedes decirme que debo esperar del ritual? Y no hace falta que me cuentes lo de las facciones y los poderes, Sol me ha puesto al corriente.

—El ritual solo es una prueba que determinará tus futuros poderes de fénix para que puedas prepararte para recibirlos. No tienes que estar preocupada, pero no puedo decirte con qué te vas a encontrar porque es diferente para cada uno de los miembros. Siempre se trata de una elección.

—Me gustaría que me contaras como fue para ti, sé que es personal, así que respetaré que no lo quieras compartir conmigo.

—Lo primero que tienes que saber es que existen tres líderes máximos de la orden del fuego que son los fénix más antiguos, uno por cada facción.

Como te imaginarás esta no es la única sede de la orden, están por todas partes dentro y fuera de España.

Pero para ellos es diferente, mientras nosotros podemos comunicarnos con el resto de sedes, nadie sabe exactamente dónde encontrarlos.

Viven separados del resto, pero son esenciales porque son los que se encargan de dirigir los rituales en masa y generalmente de los renacimientos más relevantes. Así que se presentan, realizan su función y desaparecen hasta que se les vuelve a necesitar.

—¿Ellos son los que deciden a qué facción perteneces?

—No exactamente, ellos son más bien el medio que canaliza la respuesta. Uno por uno vamos entrando a la sala de la verdad donde hay tres pilas de mármol en el centro y nos vamos colocando en círculo a su alrededor. Cada una de ellas, mantiene un fuego fatuo encendido hasta el final del ritual.

Uno producido por las lágrimas del fénix sanador, otro por la sangre del protector y el último por la llama del elemental. En realidad, la prueba solo existe dentro de nuestras mentes y únicamente la persona puede ver lo que pasa.

—¿Y tú qué viste?

—Vi un peligro oscuro y afilado extendiéndose como una marea fría por todo nuestro mundo, provocando dolor a su paso, absorbiendo vidas y tiñendo de rojo la tierra abierta a mis pies.

En medio del caos tuve que decidir si me sanaba a mí mismo después de un ataque devastador, si purificaba con mi fuego a un ser querido perdido en la oscuridad o, por el contrario, protegía a una desconocida que quizá podría marcar la diferencia para todos.

—Y elegiste proteger. —Asiente.

—Eso es. Cuando sales del trance no sabes cómo, pero has llegado a la pila que representa a tu facción. Así que no puedes mentir a los líderes. Tampoco tendría sentido porque no puedes elegir ni cambiar tus poderes.

—¿Cuándo será mi ritual?

—Hay un ritual que se celebra todos los años solo para los que están en su decimosexto año, antes de recibir a su fénix. Es después del solsticio de verano durante la festividad de san Juan.

Se lleva a cabo por la noche y luego lo festejamos hasta el amanecer dando la bienvenida oficial a los miembros declarados de nuestras facciones. Pero contigo no sé qué va a pasar, supongo que lo sabremos cuando aparezcan los líderes.

—Genial, esto me deja mucho más tranquila. Pero eso es… —Intento hacer cálculos mentales teniendo en cuenta los días que estuve fuera de juego.

—Dentro de trece días exactamente. —Empiezo a agobiarme, solo espero que para entonces mi familia haya vuelto a la orden—. Mira, céntrate solo en lo que puedes controlar y aprende todo sobre lo que significa ser un fénix.

Deberíamos irnos, aún no te he enseñado dónde está el gimnasio y no quiero que llegues tarde a tu primera clase.

—De acuerdo. —Asiento conforme. Pero mientras me guía hacia el gimnasio se me ocurre una cosa muy aterradora—. Espera un momento... El accidente no ha sido fortuito y la desaparición de mi hermana menos, ¿verdad?

No contesta, pero no hace falta porque en realidad no lo estoy preguntando, lo estoy afirmando.

Siento que es así, llámalo corazonada o certeza. Ni siquiera reacciona, permanece tan quieto que parece que esté conteniendo la respiración. Le cojo de las manos y estoy segura de que mi desesperación lo desgarra por dentro y la siente amplificada por mil, porque enseguida me suelta y se aparta.

—No hagas eso, no me arrolles con tus sentimientos como si fueras un camión.

—Perdona, solo quiero la verdad.

—La verdad es que no sabemos nada, quién o qué se ha llevado a tu hermana ni por qué. Pero estoy más que seguro de que han provocado vuestro renacimiento a propósito.

—¿Por qué? Aunque no lo sepas seguro dime qué piensas.

—Para separaros y limitar así vuestros poderes o quizá para intentar evitar que recibáis vuestros dones. ¿Y por qué? Bueno… No se puede matar a un fénix, pero lo puedes mantener en un limbo si contienes sus cenizas y no dejas que vuelva.