La oficina de la noche Ombligo
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Ombligo

OMBLIGO

—Estás sobreviviendo. No viviendo.

—¿Y cómo dejo de hacerlo?

—Tienes que olvidar un poco el siglo anterior.

—Tengo mucho miedo, más que antes. Porque pensé que sobrevivir era más fácil.

Que sobrevives y no tienes nada. Entonces no tienes miedo porque no tienes nada.

Pero ahora siento que tengo más que perder desde que sobreviví.

Que no puedo con la vida. Antes era sobre la muerte, pero ahora sé que sobrevivo porque no puedo con la vida, con tener un día después.

—No entiendo.

—Es un miedo en mi hígado. Antes en mi hígado tenía amor. Ahora ahí tengo todo el terror.

El hombre nuevo me mira y me mete un dedo en el ombligo.

Tengo el ombligo hundido. Negro. Como si se pudiera tocar mi hígado.

Él tiene otro tipo de ombligo. Invertido y hacia afuera.

No sé cuál está bien y cuál mal. No sé si está bien que me meta el dedo.

Salai tenía un ombligo oscuro como el mío, un ombligo como un océano, azul casi negro, sin fin.

— Hay un fondo, lo toco .

—¿Y?

—Desde acá comencemos esto.

—¿Qué, comencemos qué?

—Nuestra guerra contra el terror.

Lo abrazo. No me suelta. Te amo aterrado, me dice, pero no me lo dice, eso me lo diría Salai, este hombre no hace metáforas, pero me salva de mí.

Y eso es suficiente. Me dice te amo, creo que me lo dice.

Yo me aferro a él. Como escapando de un terror antiguo, de un monstruo cuya forma no veo, pero que me hace esconder los pies del borde la cama.

—¿Puedes mirar bajo la cama?

—Sí.

—Por el otro lado también, por favor.

Salai miraba bajo mi cama por el lado izquierdo y el lado derecho.

«No hay monstruos en ninguno de los lados, siempre tienes que comprobar de qué lado ves las cosas».

Me aferro a él, al hombre nuevo, no lo amo aún.

Él me está salvando de algo que no sé aún.

Comemos pájaros. Afuera hay pájaros también. El verano se abre en Firenze.

—Los pájaros tienen el cerebro tan pequeño y son tan hermosos siendo así, sin pensar .

Los comemos, el hombre nuevo me enseña a abrirlos, a separar la columna y comer la carne, que es poca, pero es suficiente, esto es suficiente, el hombre nuevo, un poco de siglo, un poco de carne y agua.