Primer léxico
PRIMER LÉXICO
Preciosa Sangre de Cristo. Kalendae Iulii
u o
Visitación de la Virgen María. IV Nonas Iulii
uza av do
Santo Tomás Apóstol. III Nonas Iulii
no no y luza ave ae
San Ulrico de Augsburgo. Pridie Nonas Iulii
no luza ahí no mal mal luz
San Antonio María Zaccaria. Nonis Iuliis
luz nova no y mal el mal acá
Santa Dominica mártir. VIII Idus Iulii
lamorte luz nova esla morte mal acá no
Santos Cirilo y Metodio. VII Idus Iulii
de nuevo luz y madre y mal
8 julio. Santos Aquila y Priscila. VI Idus Iulii
madre huele a ceniza
Santos Mártires de Gorcum. V Idus Iuli
no es madre es padre
Siete Santos Hermanos Mártires. IV Idus Iulii
luz y afuera más luz y vidrio en luz en mi cara
San Benito abad. III Idus Iulii
luz de nuevo día hambre no sed sí pero no ruego aún no merezco el sueño
San Juan Gualberto. Pridie Idus Iulii
luz se llama día, recuerdo eso era ahora luz de nuevo abro algo la boca los ojos si también agua digopadre me toma la cara vidrio y agua en mi boca yes madre no padre
San Enrique II emperador. Idibus Iuliis
luz nueva de nuevo ahora ardes dice madre, médico y médico viene abre algo mi lengua blanca dice cuidado extremo dice mar dice viajar y pulmones aire nuevo
San Buenaventura. XIX Kalendas Augusti
luz de nuevo ruido de caballos luz por ventanas madre abre ventana luz en mi boca boca como arena, llegamos dice madre mar dice madre, mar contra muerte
San Vladimiro. XVIII Kalendas Augusti
luz y olor a mar, mar es olor a nada quemado
Fiesta mariana local. XVII Kalendas Augusti
luz y yo en horizontal por días, horizontal es una palabra buena más palabras más palabras buenas vendrán
Santa Alejandra. XVI Kalendas Augusti
hoy luz y corte en mi frente con cuchillo para sangrar y sentir el bien, me siento mal, siento el mal nada de amor hoy en la luz
San Federico de Utrecht. XV Kalendas Augusti
nuevamente luz y esta vez hambre si carne como carne madre mastica y me da en boca, como pájaro como
San Arsenio monje. XIV Kalendas Augusti
luz de playa yo sobre hombros de padre, madre con vestido de ese color del cuadro de bellini recuerdo bellini trozos de bellini no todo el cuadro, hablar de a poco a pequeños pedazos cielo muy azul bellini hoy, pienso azul digo azul, primera palabra desde que perdí las vocales y risa de madre
San Elías profeta. XIII Kalendas Augusti
médico dice no habla aún padre dice no no aún quizás fiebre o estación fiebre de la estación o dios yo digo perdón perdón me miran no sé perdón azul quemar horizontal esas palabras digo ese orden y me aplauden
San Lorenzo de Brindisi. XII Kalendas
sueño yo con árbol y cuchillo después la savia no tengo savia la savia que pega las palabras la savia que no tengo tengo sólo ceniza de árbol nada para unir algo me robó lo que hace que las palabras se junten un animal, es una pregunta mi primera pregunta en días en voz alta
Santa María Magdalena. XI Kalendas Augusti
hoy más palabras que ayer más que algo, llueve y pájaros de la playa y madre sonríe madre huele a mar dientes pienso en el mármol de carrara padre dice que el arno me enfermó volveremos a firenze al fin del invierno dice y madre está en la ventana parece un cuadro porque no habla, color amarillo ese es el color de sus zapatos ese era el color que recuerdo ¿color de los zapatos de quién? olor a mucho bosque en el recuerdo
Santa Brígida de Suecia. X Kalendas Augusti
dolor absoluto zapatos amarillos zapatos de muerto y,y,y,y,y,y vomito de nuevo, de nuevo palabras difíciles de nuevo no digo a madre y padre no digo más luz más fin
Santa Cristina de Bolsena. IX Kalendas Augusti
luz, siempre, nuevamente, ese es el horror, la repetición de la luz yo de pie para matar la luz fallo yo camino a mar intento muerte pero caída horizontal y diente fuera de boca
Santiago Apóstol. VIII Kalendas Augusti
digo salai en voz alta como escupiendo una costilla de perro de mis costillas mientras duermo
Santa Ana. VII Kalendas Augusti
padre me dice que quién quién qué quién es ese nombre que si es ese de la plaza santa croce pregunta padre y yo lloro en hombro de padre por primera vez, manos de padre toma mi frente seca mis lágrimas porque padre cree que muero y veo ojos de padre y ojos de terror a la muerte de hijo, inminente
San Pantaleón mártir. VI Kalendas Augusti
hoy luz y yo vertical por primera vez en días, joven enfermo de pie frente a madre y padre en mar en día de san pantaleón, recuerdo días, invierno recuerdo, otra luz, los números cuatro y doce doce días sin decir frase, hoy cuento los dedos de padre en la playa y los dedos de madre y digo veinte y celebramos con carne azafrán vino miel en cuchara en la boca
Santos Nazario y Celso. V Kalendas Augusti
terror a las puertas que la puerta se cierre y no se abra más que la mesa no sostenga un vaso terror a las cosas a que las cosas cambien de color, por eso decido sólo estar despierto por las horas que el sol está a pleno y no cambia la forma de las cosas
Santa Marta. IV Kalendas Augusti
duermo mucho mi madre y mi padre no me despiertan
Santos Abdon y Senén. III Kalendas Augusti
salai no recuerdo su cara, su cara es una cara hecha de madera con clavos y pintura verde sobre los clavos, recuerdo sus manos
San Germán de Auxerre. Pridie Kalendas Augusti
salai dijo el abecedario y se robó mi voz y toda la voz del mundo, todo debe nacer nuevamente un nuevo siglo para esperar el nuevo sonido ahora sólo tenemos algunas palabras antiguas que no nos satisfacen, pero con las que podemos sobrevivir hasta el fin de siglo
San Pedro ad Vincula. Kalendae Augusti
esa es la respuesta de mi enfermedad, y comienzo a mejorar, color en mis mejillas, mis dientes crecen en mi boca de nuevo, padre pone nuestras cosas sobre los caballos, madre llora porque ama el mar, porque al volver a firenze madre dejará de oler a mar, y olerá a carne y el hueso entre la carne, madre antes olía a azafrán, padre no huele a nada, nunca
San Esteban I papa y mártir. IV Nonas Augusti
padre y madre al lado de mi padre diciendo las palabras de salai sus vocales y consonantes las mismas reconocer sonidos de alguna parte todo inicia en salai y madre diciendo los sonidos de salai no hay más sonido que el sonido de salai, él por sobretodo él por sobre todas las cosas que me matan
Invención de San Esteban protomártir. III Nonas Augusti
cuando Salai me dijo quiero irme de firenze y yo le respondí que estaría bien que siempre lo ha estado
San Justo de Lyon. Pridie Nonas Augusti.
y cuando había gente siguiéndolo recuerdo que siguió robando carne y recuerdo que yo lo desconocí muchas veces en la calle por vergüenza
Dedicación de Santa María la Mayor. Nonis Augusti
recuerdo Salai diciendo si me dejas te rompo esto en la cabeza sosteniendo un cubo de mármol del duomo
Transfiguración del Señor. VIII Idus Augusti
y, y, y te diré del joven que venía del río encantado derritiendo hielos despellejando zorros para protegerte de los siguientes siete inviernos, amor, ahora, qué haces qué haces en esta ciudad.
Salai amaba a las personas Salai era horrendo con las personas porque odiaba la melancolía, pero lloraba por cosas que yo no lloraba, como las plantas que se morían las cosas expuestas a la humedad que se podrían, la pintura que quedaba abierta y se secaba, esas cosas lo rompían, las personas muertas no, a mí las personas muertas sí, al menos un poco más que a él, un día un hombre muere embestido por caballos al frente nuestro, nuestro carnicero, el carnicero del lugar donde por primera vez nos conocimos y yo estoy ahí llorando, y Salai no dice nada, no dice la palabra dolor, o amor, amor a dios lo dice a veces, pero también ama los perros, los mismos que se comieron sus dientes cuando murió, yo no amo los perros, Salai solía decirme que yo era demasiado consciente, que no pensaba como alguien de este siglo, no piensas como alguien de este siglo pero tu paranoia te hará ver el inicio del 1500, un día despertarás y verás el amanecer del siglo y pensarás esto se parece al día de ayer, y habrá alguien en tu cama, y un gato que te enseña salir del terror
San Donato de Arezzo. VII Idus Augusti
regresamos a Firenze, Dios Dios, esta ciudad es una costra, Dios, después de tanta sangre no puede ser otra cosa que una costra, Dios, tiene el color de una costra, y la boca de los hombres de esta ciudad sabe a vinagre, esta ciudad que es nuestra ciudad la tratamos de abrir siempre, y no cerrará, para que la costra no cierre hay que seguir quemando
Santos Ciriaco, Largo y Esmaragdo, mártires. VI Idus Augusti
comenzó a nevar, la nieve no cae en tu pelo, tu pelo no se moja, no seco tu pelo con mi ropa
San Román mártir. V Idus Augusti
no pones tu cabeza en mi estómago, no duermes sobre mi estómago, no te enfermas y no te mueres
San Lorenzo mártir. IV Idus Augusti
la nieve sólo cae sobre el arno y se ve hermosa pero miserable
Santa Susana mártir. III Idus Augusti
Salai despierta tu vaso de leche se volvió queso, alquimia, Salai, alquimia, sigues haciendo magia muerto
Santa Clara de Asís. Pridie Idus Augusti
Regreso a la casa de Salai, regreso a tu casa, encuentro bajo la cama un frasco lleno de abejas y moscas, es el frasco de miel que me regalaste cuando fuiste a las afueras de Milano, me dijiste que miel que esa mismísima miel tenía 600 años, porque venía de este jardín en Milano construido en el 900, una miel de 600 años, mierda, mucho tiempo, una miel contra la muerte con abejas milenarias, y yo te llamé mentiroso, pero siempre te creí siempre, y ese día fue triste no pude llevarme la miel porque tenía miedo de que padre la encontrara y me insististe y te dije sí, pero la dejé bajo tu cama, y se pudrió, ahora no sirve
San Hipólito mártir. Idibus Augusti
Salgo de Firenze.
Voy hacia Siena sobre los caballos de Padre.
Estoy buscando el cuerpo de Salai, su cuerpo que dejé acá el siglo anterior.
San Eusebio de Roma. XIX Kalendas Septembris
Dos días sin comer carne. Sólo agua.
Amanece.
¿Dónde dejé sus huesos?
Asunción de la Virgen María. XVIII Kalendas Septembris
No estás. Primavera. Brotes de hongos.
Tierra en mis zapatos de cuero azul. Camino al lado del caballo de Padre.
Camino hacia donde dejé tu cuerpo la última vez.
No sé dónde estás, por eso camino. Debes estar hecho tierra, supongo.
Oye, Salai.
No te extraño más que a nada.
Como carne de liebre.
Carne de las liebres que le comieron.
Ahora el caballo camina con mi cuerpo encima.
Me duermo sobre caballo.
Sueño con dos flamencos que me picotean la nariz hasta que desaparece.
Mi nariz no sangra, es como las estatuas romanas mutiladas por los siglos y siglos, y me despiertas y me pones en tu cuello, Dios, tu cuello, no hay olor a ti, porque no tengo nariz, pero te toco luego todo se llena de polvo, porque estamos en tu cama, hay un gran viento, y ese viento sólo trae olor a hinojo, que me entra por la nariz, y eso sí puedo oler, no a ti.
Me ves con mi nariz de estatua y te repeles. Despierto sobre caballo.
No sé dónde estás aún. Despierto con calor. Duermo con calor.
Pero aun así quisiera cubrirme.
Necesito peso sobre mí para dormir.
Sobre todo cuando estoy muy mal como hoy.
Amanece. El caballo de padre se fue.
El caballo se fue y camino.
No estoy lejos de Firenze, un día, dos a lo más,
no moriré aquí, así que camino.
Salai tiene ojos verdes, nunca lo pensé mucho, nunca se lo dije porque sólo estaban ahí.
Ahora lo menciono porque no están ahí.
No están
porque estoy viendo su cuerpo ahora
no veo su cuerpo, veo el árbol donde dejé su cuerpo.
Tus mejillas tienen carne aún, Salai,
pegada al hueso, pero carne al fin.
Encuentro dos costillas, parece,
o una parte de tu pie, o de tu mandíbula, o quizás son huesos de un chacal, no quiero mezclar los huesos tuyos Salai con los de una bestia.
Los guardo en una bolsa,
los saco de la bolsa,
los dejo ahí,
No estás.
Así que no te hablaré más así, Salai. Te hablaré de lejos.
Te hablaré de lejos,
para que no me vuelva a apestar, a enfermar
haré como si mi lengua se me enrollara en el cráneo porque no puedo permitirme el terror hoy.
Te hablo de lejos, Salai. Le hablo a Salai.
Y llevo su cuerpo.
No llevo tu cuerpo.
No tomo tu cuerpo y lloro.
No tomo tu cuerpo y lo cargo a un agujero más pequeño que él.
No cavo un agujero pequeño como para enterrar unos cinco conejos.
No me siento a tu lado.
No queda mucho de Salai.
Sólo quería que Salai viera el primer día del siglo. Sólo quiero creer que algo de luz de este siglo tocó el cuerpo de Salai.
Encuentro un dedo. Dos de hecho, la uña de su índice intacta ha crecido, podría cortar el dedo, pienso, y llevarlo a la iglesia como milagro, pero me quemarían quizás, no quebraré el dedo, dejaré el milagro morir bajo tierra, único dedo intacto del mundo, Salai, como primer evangelizador, apuntando cual Juan Bautista el primerísimo, declarando fui el primer muerto, el único muerto en ver el amanecer del siguiente siglo.
Entierro la única parte de Salai que sé que no es de un animal.
Tomo un cuchillo y corto un rectángulo de madera en el olivo donde apoyé su cuerpo, su cuerpo para que vea el inicio de siglo, corto ese cuadrado de madera y lo guardo en mi pecho, del tronco del árbol borbotea líquido negro, una miel oscura comienza a deslizarse hacia arriba, hacia las ramas.