La oficina de la noche El ángel encarnado
29%

El ángel encarnado

EL ÁNGEL ENCARNADO

Notifico, Signori Officiali, de un hecho cierto, a saber, que Jacopo Saltarelli, hermano de Giovanni Saltarelli, vive con este último en la orfebrería de Vacchereccia enfrente del tamburo: y viste de negro y tiene unos diecisiete años.

Este Jacopo ha sido cómplice en actos viles y consciente en complacer a aquellas personas que le pidan tal iniquidad.

De este modo ha tenido muchos tratos, es decir, ha servido a varias docenas de personas acerca de las cuales sé muchas cosas, y aquí nombraré a unos pocos: Bartolomeo di Pasquino, orfebre, que vive en Vacchereccia.

Leonardo di Ser Piero da Vinci, que vive con Verrocchio.

Baccino el sastre, que vive por San Michele.

Estos cometieron sodomía con el dicho Jacopo, y esto lo atestiguo ante ustedes .

Leonardo di Ser Piero da Vinci era el nombre del ingeniero.

Gian Giacomo Caprotti era el nombre de Salai.

Salai era un firenzer, el primer firenzer que mi Salai conoció.

Por eso le robó el nombre. Un día, durante una de las aperturas del estudio del ingeniero, antes de conocernos, y teniendo apenas catorce años, mi Salai presenció detrás de una cortina blanca algo que lo marcaría para siempre, un grafito, una prueba de pintura titulada El ángel encarnado , de Ser Piero da Vinci.

En la pintura se veía a Gian Giacomo Caprotti, el Salai original, desnudo enfrentando al público con la mirada desorbitada y una mano apuntando hacia arriba.

También su sexo apuntaba hacia arriba. Era una versión, que Da Vinci pintó antes de hacer su versión definitiva de San Juan Bautista, era el borrador de San Juan Bautista, la primera versión.

Tal como Bautista fue el primero, Salai al abrir aquella cortina fue el primero de los hombres entre los hombres en descubrir aquel secreto.

Detrás del cuadro, luego de pintarlo, Da Vinci escribió con carboncillo: Bronten, Astrapen, Ceraunobolian .

Que significa literalmente: Rayos, centellas, destellos.

Da Vinci inspirado por Plinio deseaba sintetizar aquello que Apeles, el máximo artista de la antigüedad, fue capaz de hacer, pintar lo que no puede ser pintado, rayos y centellas y destellos, intentado describir lo imposible, intentando pintar, en este caso, aquello que no se puede decir, la luz.

La luz alumbrando a un hombre que mira hacia otro hombre.

Todo Salai era luz para el inventor. El sexo de Salai apuntando hacia el sol, las manos de Salai cortadas por la luz de la ventana en la mañana, los muslos y sus venas demasiado azules, Salai riéndose en los brazos de otros hombres, como en un rapto, como la escultura del rapto de Perséfone en Piazza della Signoria , lugar donde tantas veces orinaban juntos, ebrios, Salai era todo para Leonardo, rayos, destellos y luz.

Ser Piero da Vinci escribió en su diario todas las acciones de Salai en un día.

Salai vomitando en la estatua de Medusa.

Salai que dice «este es el cuerpo, esta es la sangre, este es el pez», tomando su sexo.

Salai diciendo «coito» en vez de «sexo».

Salai picando madera con un cuchillo para picar hielo.

Salai con sus manos cortadas fingiendo ser santo.

Salai que se persignaba antes de entrar a su habitación, y se metía el dedo en la boca, como un anzuelo.

Olor a carne quemada en su pieza. Salai limpiando sus dedos en los pantalones violeta.

Salai entre los olivos de Campo di Marte imitando a los gansos.

Salai en Porta San Frediano juntando huesos de pollo para sus cerdos.

Salai color aceite de oliva. Salai borracho cortando ortigas.

Salai eyaculando en sus manos, Salai como un chico hermoso, y sólo hermoso, sin inteligencia ni justificación, como el mal mismo.

Salai al que sólo conocemos de perfil, porque no existe una pintura de él en que nos mire, que fije sus ojos en nosotros.

Como si su mirada hubiera dado el conocimiento de aquel secreto entre él y Leonardo.

Su continua repetición, obsesiva, amorosa y oscura.

Ser Piero da Vinci describe a Salai en el folio de un manuscrito: Ladro, bugiardo, ostinato, ghiotto : Ladrón, mentiroso, obstinado, glotón.

Un día Leonardo muere. Lo único que queda de su propiedad es su jardín en Milano.

En su voluntad dividió aquel jardín en dos partes.

Una para su mecenas, y la otra para Salai.

El jardín está intacto. No sé qué será del Salai original.

Luego de la muerte del ingeniero desapareció.

Sólo queda el nombre robado de él en el hombre que amó.

Cuando restauraron El ángel encarnado , luego de la muerte de Ser Piero da Vinci, en el marco del cuadro encontraron trazos de cera de abeja y resina.

Como si el cuadro fuese un panal, como si fuese una advertencia para acercarse con traje de protección contra las picaduras.

Como si el secreto secretase miel de la superficie.

Hay un poeta griego que dice: «Un día vi a una abeja ahogada en miel y entendí».

Yo no entiendo. Declaro mi incomprensión ante esta miel.

Sólo sé que cuando no puedo dormir, imagino a Salai cantando en la oreja de Leonardo, mientras catapultas llenas de hígados bombardean Firenze.