Capítulo 36
Mataré y viviré hasta encontrarla.
Bear
—¡Tienes que dejar de destruir todo, joder! —Antosha y Kostya intentan persuadirme para que no mate a todos los hombres que tenía vigilando a Rose y a sus padres. En mis narices.
—En mis malditas narices se la han llevado.
Nunca podré perdonarme. Dejé cabos sueltos. Sé que lo hice sin darme cuenta por estar concentrado en ella y su seguridad, pero me olvidé de las cabezas que ya tenía en la mira para arrancar de sus malditos cuerpos.
Pero primero mataré al hijo de puta que tengo delante.
Alex. El maldito ex novio de mi esposa. Cuando Lilith le pidió a Kostya que lo buscara no me imaginé que el hijo de puta estuviera haciendo negocios con los italianos. Es un apostador de mierda y les debe todo. Así que una conversación llevó a la otra y luego yo.
No era difícil saber que el nuevo Pakhan de la Bratva se había casado con una famosa pianista. Los italianos también están detrás del proyecto pétalo.
Y al hijo de puta se le ocurrió la idea de acercarse a ella a través de Lilith y llevársela.
Me trueno el cuello y clavo de nuevo mi navaja y corto el último dedo de ambas manos.
El hijo de puta llora. Se ha meado en los pantalones. Me ha cantado toda la verdad cuando comencé con el primer dedo. Es un maldito cobarde. Pero sé que hay más. Debe de darme todos los nombres que conoce y a quien ofreció a Rose como un maldito trozo de carne a los sabuesos.
—Nombres—he repetido lo mismo los últimos cinco minutos.
—Te lo he dicho—jadea llorando—los italianos hablaban entre ellos. Parece que estaban haciendo un trato con otros rusos, unos que conocían… un tal proyecto pétalo.
Me estremezco y debo contenerme para no clavar mi cuchillo en su garganta. No puedo escuchar el nombre de esa mierda otra vez en voz alta.
—Dame los nombres y acabaré con tu miseria. Te enviaré en una sola pieza a tus padres para que te entierren completo. Sino lo haré en partes, tú decides.
Anton lo electrocuta de nuevo para que reaccione cuando ve que está por desmayarse y Alex abre los ojos.
—Nombres—repito—si me haces repetirme una vez más clavaré esta navaja en tu polla de nuevo, esta vez la arrancaré.
El tipo grita y llora. Patético y se revuelve, las cadenas son música para mis oídos.
No he sabido de Rose en dos días, lo que para mí es una eternidad.
Y estoy volviéndome loco. Falta poco para que pierda la cordura, sabrá dios lo que estarán haciéndole a Rose en estos momentos.
La última vez que vi su ubicación gracias al rastreador que llevaba en la nuca, se perdió en medio de la carretera cerca del desierto.
Tengo todos mis drones buscándola, a toda la Bratva también y estoy a punto de llamar a los italianos y hacer un trato con ellos, todo sea para recuperar a mi esposa.
—El tipo era raro. No parecía ser un hombre de alto rango de la mafia. Pero una vez… los escuché hablar sobre vengarse de tres hombres rusos.
Cuando voy a clavar la navaja en su polla por segunda vez dispara los tres nombres y la cuchilla se detiene en el aire.
—Volkov, Koslov y Orlov. No sé si son reales esos apellidos solo estoy repitiendo lo que escuché, joder.
Como sospeché, Volkov renunció a ser Pakhan por su cuenta porque tenía otros motivos grandes.
Comenzar su propia organización fuera de La Bratva.
No fue difícil investigarlo, el viejo es un idiota que no sabe esconder su trazo y más cuando también otro Pakhan está detrás de él.
Dimitri. Tiene su propia venganza pendiente con él.
Ahora tengo sus nombres y nadie va a detenerme. Se metieron con la mujer equivocada. Mi mujer.
Sin más, me limpio la sangre en el balde de agua fría, luego se lo lanzo y veo a Kostya que ya tiene baba en su boca. Joder, cómo le gusta matar.
—Encárgate y envíaselo a sus padres. —ordeno—que Rose y Lilith nunca se enteren de esto.
Escucho el crujido detrás de mí y el borbolleo de Alex antes de que se escuche un solo suspiro. Es como música para mis oídos, el ascensor del sótano se cierra y comienzo a ver rojo de nuevo pensando en mi florecilla.
—Espérame, Malysh. Iré por ti.