La Obsesión de mi Bestia (Pétalos de sangre nº 1) Tiempo atrás
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¿Un soldado nunca abandona a otro?

Mis recuerdos son claros. El primer año fue un piano, el segundo fueron armas y los últimos tres fueron en el campo de combate clandestino.

Yo era un maldito soldado. Por Dios, hace unos meses era una simple pianista de cabello blanco y tatuada hasta las narices y ahora me doy cuenta que era una mujer que mataba.

No puedo con los recuerdos, con las voces.

—Ella está lista para irse—dice una voz que no logro descifrar bien y no veo su rostro, todo es borroso—Ella está lista ahora. El proyecto pétalo ha sido un éxito.

—Ella no será asesina—dice otra voz que suena familiar de alguna manera.

—Ella será lo que la Bratva quiere que sea.

¿La Bratva?

—No si puedo evitarlo. —siento los ojos de esa persona sobre mí—me aseguraré de que el piano sea la única jodida cosa que toque. La Bratva puede besar mi trasero, no tendrán el proyecto pétalo.

Me he desmayado y estoy fingiendo que no he despertado. Siempre les gusta hablar cuando me desmayo.

Como si no les gustara que escuche que hablan de mí. Sé que soy especial en este lugar. No sé si las otras personas igual son ratas de laboratorio como yo. Pero lo que sé es que todos los días olvido.

Y solo hay detonantes.

No puedo estar cerca del peligro y armas.

Eso solamente hace que toda mi mierda salga a la luz.