Capítulo 32 #2
Dos horas después y más de veinte bolsas estamos en el auto camino al castillo.
El nudo que se forma en mi estómago es el aviso de que nada anda bien.
No sé si sea que apenas toqué mi desayuno y almuerzo.
Al final nos fuimos los tres a almorzar mientras Ripley nos contaba historias sobre los chicos; no dejaba de pensar en que alguien nos vigilaba, pero mi mente seguía diciéndome que era la gente de seguridad.
Compruebo mi teléfono y tengo un mensaje de mi marido.
Espero que te sientas mejor, florecilla. Te echo de menos.
Sonrío para mis adentros y respondo:
Tu tarjeta de crédito sangrará. Creo que es buen indicio de que me siento mejor.
También te echo de menos.
Lilith se ha quedado dormida en mi hombro camino a su casa cuando escucho el altavoz en el auto y Ripley se tensa.
—Camioneta negra—dice una voz. Luego le dicen algo en ruso. Ripley ve hacia atrás y hago lo mismo cuando veo una camioneta negra blindada y vidrios polarizados llegar a gran velocidad detrás de nosotros.
—¿Qué sucede? —pregunto. Pero en cambio recibimos un golpe en la parte de atrás del auto como respuesta.
Mierda.
Ripley acelera y saca su arma y desenfunda. Llama a alguien por teléfono y escucho un par de voces articular varias oraciones en ruso y maldiciendo en inglés. Me contengo en respirar y Lilith se despierta asustada.
—¡¿Qué sucede?!
—No lo sé.
—Manténganse con la cabeza agachada, señoritas—nos dice Ripley y otro golpe, seguidos de disparos. La camioneta en la que vamos está blindada también pero no sé cuánto resista.
—¡Manda los drones ahora! —ordena Ripley—Están pisándome los talones, llevo a la esposa del Pakhan y una civil.
Mierda. Soy una civil también. ¿O no?
Otra camioneta se posa de nuestro lado y unos hombres con pasamontaña sacan la mitad de su cuerpo y disparan. Lilith grita cuando las balas no atraviesan los vidrios. Observo a los hombres usando pantalones militares, el auto no tiene placas y no parecen simplemente matones.
Una explosión sucede y un dron dispara hacia la camioneta que se queda detrás de nosotros, pero aún falta la otra que nos sigue y otra que nos corta el paso.
Lilith grita y yo me aferro a ella cuando todas las bolsas salen volando por el interior de la camioneta y si no fuera por el cinturón yo también lo haría junto con Lilith.
Nos han volcado. Ripley maldice y se escucha el sonido rasposo del metal cuando la camioneta se detiene.
Está empezando a oscurecer y la calle no es tan transitada hacia la mansión.
—¿Qué sucede, Ripley?
Más disparos y auto derrapar se escuchan afuera y me tenso.
—Eres la esposa del Pakhan, Rose. Tu cabeza tiene precio ahora.
Mierda.
—Pase lo que pasa no salgas del auto—me ordena—Por ninguna maldita razón salgas de la camioneta.
Toma su arma y sale como puede, estoy segura que dimos dos vueltas antes de que el auto quedara de nuevo en su posición original. Mas disparos y no logro ver nada porque hay dos autos al lado del nuestro que me impide ver.
Los disparos no cesan y me doy cuenta que Lilith se ha desmayado. Toco su pulso, está estable con lágrimas en sus ojos. Me quito el cinturón y busco otra arma en la camioneta, encuentro una y un cargado debajo del asiento y la tomo como si mi vida dependiera de ello.
Salgo de la camioneta y comienzo como una maldita máquina de matar disparando a diestra y siniestra. El zumbido en mis oídos me avisa del peligro y mis sentidos se agudizan mientras disparo más a lo lejos a lo que parece ser mi amenaza.
—¡Dispara soldado! —escucho a lo lejos de lo profundo de mi cabeza. No fallo cuando veo a un hombre correr hasta mí y disparo en medio de sus cejas y cabecea hacia atrás antes de caer al suelo.
—¡Rose! —veo a Ripley, tiene una herida en su brazo y dispara—¡Mierda, Bear va a matarme!
Disparo hasta que vacío un cargador, con maestría vuelvo a cargar con el segundo y drones disparan junto a mí a los otros cinco hombres que se bajan de la camioneta.
En cuanto veo a otra camioneta gris diferente a las que nos ataca acercarse a lo lejos, un auto huye, disparo a las cuatro llantas y la camioneta sale disparada.
La camioneta gris se detiene cerca de nosotros y estoy lista para disparar en cuanto veo las caras que me resultan conocidas.
No es hasta que entierro mis pensamientos y veo a Konstantin y Anton con sus armas y salen del auto junto a otros hombres venir hacia mí y dispara algo detrás en mi cabeza.
Mi esposo.
—¡Rose! —sé que está cerca pero no puedo moverme. Me quita el arma de las manos y ve mi rostro confundido. Toca mi nariz y veo sus dedos con sangre. Mi sangre.
Parpadeo un par de veces y veo a mi esposo hablarme.
—¡Maldita sea, Rose respóndeme! —soy consciente de que me carga en sus brazos. Veo hacia atrás y Anton saca a Lilith y la mete en su auto. Yo entro en la parte de atrás con mi esposo pegándome la cabeza a su pecho y continúa hablándome. Ripley se queja del dolor y me ve.
—Ella simplemente salió, Pakhan—le dice a Bear—Ella comenzó a disparar y no respondía a mi voz.
—No hables—le gruñe—estás herido, joder. No hables.
Toco su rostro y por fin me ve. Tiene la mandíbula tensa, tanto que sé que duele.
—Tenía que ayudarlo—no sé porque es lo único que puedo decir antes de cerrar los ojos, mi cabeza duele—un soldado nunca abandona a otro.