Capítulo 31 #3
—Dijo que era un estúpido por no aceptar convertirme en el Pakhan a mis dieciocho años.
Y que cuando creciera lo buscara si quería vengarme.
No sabía que me obsesionaría contigo por su culpa.
Al principio no entendí. Pero luego me di cuenta que tu padre era solo un títere que jugaba a ser el héroe.
Se acercó a gente peligrosa por ambición a su carrera.
Pero terminó creando algo peligroso y eso es por lo que tiene sus días contados.
Dejó que su ambición llegara a ti. Te usó y te jodió lo suficiente.
Cuando me pidieron vigilarte con fines de encontrarlo, no me imaginé que él te hubiera hecho lo mismo.
Aunque no haya sido él personalmente, fue parte. Él creo esa mierda.
Veo cómo se le hinchan las venas del cuello y rechina sus dientes cuando aprieta fuerte su mandíbula.
—Los maté a todos, Rose. Con mis propias manos.
—la rabia con la que lo dice no me asusta, aunque debería —Solo falta tu padre y el que financió a los otros dos rusos.
Pero estoy cerca, sé que lo estoy. No contaba con que la Bratva me pidiera recuperar el proyecto pétalo.
Pero ahora que soy el Pakhan el proyecto pétalo me pertenece.
No sé qué quiera la Bratva con eso, pero no dejaré que llegue a las manos equivocadas.
Sergei, Dimitri e Isabella están de acuerdo conmigo.
Pero Volkov quiere el proyecto, lo sé. Aunque ya no sea un Pakhan aún tienen poder y contactos.
Y sé que estuvo ahí en tu secuestro. Él me lo dijo.
Tiene sentido todo lo que dice y lo entiendo.
Pero no logro entender del todo porque quiere matar a mi padre con tanto desdén.
Fue la mente maestra en todo. Pero fue manipulado con algo más grande.
Mi padre no es ningún idiota. Pero Bear tiene razón en algo.
Es ambicioso y debo aceptar que puso su ego primero que mi vida y la vida de dos jóvenes.
—¿Quieres matar a mi padre?
Lo que veo en sus ojos no me gusta. Es una mezcla de venganza con culpabilidad.
—Estuvo de acuerdo en que te tomarán hace años.
Participó por miedo y te hicieron daño. También le hicieron daño a mi familia por culpa de su proyecto.
No me pidas que le perdone la vida. Te estoy diciendo de frente que lo mataré y no me vas a detener por querer hacerte justicia.
Si no lo he matado es porque quiero que cometa un error, solo uno y sé que me llevará hasta los otros rusos.
—¿Cómo puedes decirme eso? Es mi padre.
—Y tú su hija. Y te encerraron y violaron por culpa de él.
Me aparto, pero no me deja. En cambio, me toma de la barbilla y hace que lo vea.
—Eres mi esposa ahora, Rose. Debes entender que nada importa más que mantenerte a salvo. Incluso de tu padre.
Y con eso me aparto de él y esta vez me deja. Me doy una ducha y luego lo siento detrás de mí. Sigo sin mirarlo, pero sus manos me acarician la espalda y su respiración es lenta pero pesada en mi cuello cuando lo besa.
—No quiero que pienses en ello—suena a una orden, pero sé que es suplica.
No quiere joder mi mente. Demasiado tarde para eso.
No me ha jodido la cabeza él, ha sido la vida a la que me ha arrastrado mi padre.
Al peligro en el que me ha puesto por voluntad propia.
¿Cómo puedo perdonarlo? No puedo. Pero tampoco quiero que muera.
Ver las cicatrices de Bear es un recordatorio de lo que hizo.
—No me pidas eso, Bear.
—Rose…
—¿Es así como será? —no dejo que termine y sigo de espaldas—¿Tú y mi padre en una guerra? ¿Se supone que debo elegir entre ustedes? No me pidas que elija, Bear. Soy tu esposa y él es mi padre, no espero que lo entiendas, pero no me pongas a elegir.
—Jamás te haría elegir. ¿Qué clase de hombre crees que soy?
Giro para verlo a la cara. Su cara está roja y su boca se mantiene en línea recta. Lo he enfadado, bueno, yo también lo estoy, pero también triste por todo lo que está pasando ahora. No llevamos ni veinticuatro horas casados y ya estamos discutiendo. ¿Es así como será?
—No lo sé, Bear. A veces eres demasiado reservado. Tienes muchos secretos y tu obsesión con el proyecto pétalo es algo que no podré entender nunca como este matrimonio.
En cuanto dejo salir las últimas palabras me arrepiento. Mierda, la he cagado. Lo sé porque veo el dolor y la decepción en sus ojos.
Sus manos dejan de tocarme como si al hacerlo me quemara.
No dice nada. más sale de la ducha y en cuanto quiero ir detrás de él mi nariz comienza a sangrar.
Mierda. Meto mi cabeza en la ducha y lavo mi nariz hasta que el sangrado cesa.
Cuando salgo encuentro a Bear acostado de su lado de la cama fingiendo dormir.
Me meto debajo de la sábana y lo abrazo por detrás. Su pulso se acelera y sus manos tocan las mías y las lleva hasta su boca y las besa.
—Lo lamento—es lo único que puedo decir. —No volveré a decir algo como eso.
No oigo respuesta de su lado y mis ojos se cierran con la última imagen que vi de su rostro como si quebrara poco a poco a su corazón.
¿Por qué me afecta tanto ahora? Me pierdo en mis pesadillas y mi cuerpo no se relaja, aunque Bear me abraza y me lleva a su pecho, limpiando mis lágrimas.
Varios rostros están frente a mí. Sé que es un sueño, pero me temo que ahora no podré sacarlo de mi mente nunca más.
Y ahora en una fracción de segundos recuerdo todo lo que me hicieron muchos años atrás.
Ya nada será igual y no creo que Bear pueda vencer mis demonios ahora.