Capítulo 24
Bear
Me encuentro en una sala tenue, iluminada por la luz sutil de lámparas colgantes que arrojan sombras en las paredes de madera oscura.
Todos los viejos líderes están reunidos.
La atmósfera está cargada de tensión y respeto.
Ante mí, se sientan los líderes de la organización criminal más poderosa de la ciudad de chicago.
Todos tienen rostros arrugados por el tiempo y la experiencia, con miradas que parecen penetrar hasta el alma.
Me siento frente a ellos observando en silencio.
Mi padre era uno de ellos, uno de los más importantes que lideraba y mantenía sus jodidos bolsillos llenos de dinero.
Pero él ya no está y yo no quise tomar su mando enseguida.
Quería probarles que era bueno y que ellos mismo me quisieran como su líder. Y ese día ha llegado.
Me ha tomado mucho tiempo, pero el día es hoy.
Uno de los ancianos, Pakhan Sergei, se levanta. Su voz grave llena la habitación mientras habla con una seriedad que corta el aire. Sergei era el mejor amigo de mi padre y me recuerda mucho a él. Me he rehusado a tener una conversación larga desde entonces.
—Hermanos y hermanas de sangre, nos hemos reunido en este lugar sagrado para tomar una decisión que afectará el destino de nuestra organización. El tiempo ha llegado para elegir al próximo Pakhan, aquel que liderará con sabiduría y osadía.
¿Podría ser más cursi?
Un murmullo lleno de respeto recorre la sala. Los ojos de todos están puestos en los líderes, esperando ansiosamente sus palabras.
Isabella Sokolov, una mujer mayor de carácter imponente, se pone de pie, su mirada fija en cada uno de los presentes.
Esa mujer es temida hasta por el mismo diablo.
He hecho trabajos para ella, es justa y buena líder, pero su hija, le da muchos problemas por no querer aceptar la realidad de su familia.
—Como todos saben, este puesto no se otorga a la ligera. Requiere lealtad, valentía y la habilidad de tomar decisiones difíciles en tiempos inciertos.
Dimitri Markov, el estratega del grupo, y mejor amigo asiente con aprobación.
Él heredó su lugar también por su padre y lo tomó sin pensárselo dos veces.
Ha cometido errores cuando éramos apenas unos niños y su alma oscura solo anhela venganza por lo que la organización le ha quitado. Será mi nuevo consejero junto a Ripley.
Vive y muere por ellos. No todos aceptan eso.
—Es cierto. Nuestra organización ha prosperado bajo la dirección de quienes nos precedieron. Pero el mundo está cambiando, y necesitamos un líder que pueda enfrentar los desafíos que se avecinan.
La tensión en la sala es palpable. Los líderes intercambian miradas cargadas de significado, mientras las antiguas alianzas y rivalidades flotan en el aire.
Yo, la mente financiera y estratega detrás de la organización, y el encargado de la limpieza de lo que pudre el mundo. Estoy cansado de esa mierda.
—Estamos aquí para tomar una decisión que marcará nuestra dirección futura.
Debemos evaluar a cada candidato con atención y escoger al más apto para llevar adelante nuestra hermandad.
—Volkov. Me había olvidado por completo que él estaría aquí.
No puedo esperar para quitarle toda la mierda que daña a la organización.
Todavía no se da cuenta que no estoy aquí para suplantarlo, sino para ser un bien mejor.
Ha sido la mano derecha de Sergei Kotov el viejo Pakhan.
Nuestro líder al que pronto sustituiré. Pero él siempre será una parte importante en todas las decisiones que se lleguen a tomar.
Es así como es, y esa fue mi condición para aceptar mi nuevo rango.
Los líderes asienten en acuerdo. Una pausa llena de suspenso llena la sala, como si el tiempo mismo estuviera detenido.
—Llegó el momento de la votación. Que cada uno de nosotros señale con honor al candidato que considera digno de liderar como nuestro próximo Pakhan. —termina Sergei.
El silencio se vuelve más intenso mientras los líderes toman sus decisiones. Uno a uno, depositan un pequeño papel en una urna de madera tallada.
Mis hermanos y Ripley están presentes también.
Sus cabezas ahora valdrán mucho dinero después de mi asenso y ahora pueden ser ellos los siguientes Pakhanes si los elijen e un futuro o permanecen siempre en el alto rango hasta mi muerte, a excepción de Ripley que no tiene sangre criminal, solamente cometió el error de nacer en la familia equivocada y ser hermano de mi difunto padre.
—Levanten la mano. —termina Alexi Petrov, el último líder de alto rango de seguridad y logística. —Todo aquel que quiera a Bear Romanov como nuestro siguiente Pakhan.
Las manos ya están alzadas de la mujer y los hombres.
Me miran con determinación, pero entiendo las amenazas de sus miradas.
Quieren que sea mejor de lo que fue mi padre.
Alistar Romanov era temido hasta en la oscuridad y era la mano derecha de Sergei quien murió protegiéndolo.
Era justo, pero también un hijo de puta sádico.
Saqué ambas cosas, pero también tengo debilidades.
El deseo por poseer lo que no es mío y eso incluye a las personas. A una en particular.
El suspense es insoportable. Las miradas se entrecruzan, los corazones laten con fuerza. La elección está hecha, y el futuro de la organización está a punto de cambiar.
—Romanov. Por fin tienes el lugar que te mereces —dice Sergei. —¿Impaciente para tu próxima misión?
—No tienes idea.
Quiero cortar algunas cabezas. Comenzando con la de Volkov, pero mientras tanto, tomo su mano grasosa y me siento frente a él, arreglando mi chaqueta y colocando una pierna sobre la otra.
—Estás protegiendo a la persona equivocada, Bear. Solamente mátala a ella y a su padre si no nos dicen donde escondieron el proyecto pétalo.
¿Por qué de pronto estamos hablando de Rose frente a todos?
Siento que mi cara va a explotar ahora mismo.
Pero primero haré que exploten las de ellos o cualquiera que intente hacerle daño.
Pensar en quitarle la vida a Rose con mis propias manos me hace sentir enfermo.
Ella siempre fue inocente y ahora que sé que ella es el proyecto pétalo tengo que tener un plan mejor para protegerla.
—Eso es asunto mío. Si quiero mantenerla con vida para fines personales no veo en qué le afecte a la organización.
—¿Es un buen coño? Deberías mejor pensar en casarte. Es mal visto que un Pakhan a tu edad no esté sentando cabeza.
Bingo.
—Lo haré muy pronto.
—¿Entonces vas a matar a la chica?—Volkov da una calada a su cubano y me señala—Deshazte de ella de una buena vez. Si es tan buen coño quizás la podemos compartir.
—Eso no sucederá, Volkov. Y será la última vez que hables del coño de una mujer y de ella frente a mí. ¿Entiendes?
Todos se ríen, pero saben que no estoy jugando.
Nadie solo Volkov es el único que no respeta a las mujeres.
Las retiene en contra de su voluntad, las droga, las viola, las mata, las vende.
Sergei le ha sentenciado varias veces por lo mismo.
Él tampoco aprueba esa mierda. Pero desde que sus hijos están casados, Sergei ha dudado en cortar su cabeza. Bueno, yo no.
En cambio, yo, sabía que Rose me deseaba desde que me reñía en la oscuridad. No estoy orgulloso de lo que hice, pero mierda. Valió malditamente la pena porque ahora es mía y no irá a ningún lugar.
—¿Ah, no? Mierda. No pensé que fueras de los tipos celosos.
No tienes ni puta idea del tipo de bestia que soy.
—Déjalo tranquilo, Volkov—Sergei es el primero en querer quitar la tensión del aire. Pero es tarde. Voy a matarlos siguen hablando así de mi Malysh. —Deja que Bear se encargue de la misión de la que no fui enterado. Todavía estoy pensando en cómo tomar represalias por eso.
Volkov palidece y yo sonrío.
—Fue hace años, era el Pakhan—se defiende—deberías agradecerme. Conseguir el proyecto pétalo es algo que nos beneficiaría. Venderemos droga y también esa mierda que juega con la cabeza de la gente.
Sergei niega con la cabeza y lo señala.
—No estoy de acuerdo—luego me ve—Consigue el proyecto pétalo, Pakhan.
Y no dejes que caiga en las manos equivocadas.
Y con referente a la chica, si la quieres para ti no tengo por qué decirte lo contrario.
Sé muy bien el hombre que eres y si me permites decirlo, ya era hora de que hubiera algo más que sangre en tus manos.
No tiene idea.
La presión que sentía en mi pecho desaparece.
Veo a Isabella y ella me sonríe en respuesta.
Todavía recuerdo nuestra última conversación sobre sentar cabeza.
Ella y mi madre eran muy unidas y solían jugar con que todos acabaríamos casados entre líderes.
Pero no era mi caso. Aunque si debía casarme con una mujer rusa hija de alguno de ellos, lo habría hecho si el momento se hubiera dado.
Pero gracias al mismo diablo, me tenía preparado algo mejor.
Una preciosa flor.
—¿Entonces qué harás con la chica?
Una sonrisa fría se cruza por mi rostro y puedo ver cómo se mea en sus pantalones.
La idea da vueltas por mi cabeza. Es la única forma de mantener el proyecto pétalo seguro.
Nadie se mete con un Pakhan ni con los suyos.
Sino las consecuencias son devastadoras.
Incluso para Volkov si intenta hacer algo ahora, puedo deshacerme de él fácilmente.
Mi plan estaba claro desde un inicio, y llegar a la verdad solamente me dio luz verde para adelantar mis planes.
Siempre iba a quedarme con ella.
—Me casaré con ella.
No sé si es lo que Rose quiera. Pero joder, la encerraré en el sótano hasta que recapacite y acepte ser mía de todas las formas posibles.
Dije que iba a cambiar mis métodos para conquistarla.
Pero este es el único que conozco y que me parta un rayo si a mi florecilla no le excita la idea de tenerla como mi cautiva nuevamente.
Saco la tablet del bolsillo de mi chaqueta y veo la aplicación que me acompaña noche y día. Entonces la veo, acurrucada en ese raro escondite suyo detrás de su librero, con un libro en su pecho y el gato en sus pies. Hago zoom en su rostro y acaricio la pantalla.
Mierda. Como la echo de menos.