Capítulo 16
Solamente está esperando a que todo sangre.
—Concéntrate en mi voz, Rose. Vamos a hacerlo de nuevo. Estás en el auto con estos hombres. ¿Qué hacen o qué quieren hacer?
—Planean violarme y matarme… creo, creo que lo hacen mientras estoy dormida en esa camioneta. Y yo—comienzo a sollozar—Me duele mucho…
—Estás a salvo, Rose. ¿Es la primera vez que lo ves en tu cabeza?
Asiento de nuevo y siento el sudor en mi frente. El aliento de ellos en mi boca y quiero pelear, quiero pelear por esa chica. Estoy corriendo detrás de la camioneta, pero ellos son más rápidos.
—Estoy adentro con ellos y veo a la chica, tiene sus pantalones abajo y está boca abajo en el asiento de la camioneta mientras los tres hombres esperan su turno de tomarla mientras duerme.
No son bruscos, usan condón e intentan no lastimar a la chica. Pero lo hacen porque ella nunca ha tenido una experiencia sexual antes. Cuando ven sangre en medio de sus piernas se detienen.
—Se detienen cuando ven la sangre—digo—la camioneta se detiene y yo… yo soy llevada a un gran edificio y solo veo paredes blancas. El médico que me recibe comienza a hablar en otro idioma, uno que no conozco. Tienen su cara cubierta con pasamontañas, solo veo sus ojos… me duele.
—Cielo santo—no estoy segura si ese fue Ripley o Bear. Estoy en mi lugar seguro y desde que me levanté por la mañana quise hacerlo por mi cuenta y acabar con esto de una vez por todas, pero lo que estoy viendo en mi mente no me gusta nada.
Y ahora odio a Bear más que nunca. Esto estaba enterrado en mi cabeza y él… él se ha empeñado a sacar todo mi infierno.
—Rose. ¿Ves alguna identificación en la bata de esos médicos? ¿Están usando una?
—Sí… creo que sí.
Veo a dos hombres, están detrás del cristal viendo cómo soy conectada a unas máquinas, ellos sonríen, como si su plan estuviera dando el éxito que esperan. Como una película me acerco al cristal para leer lo que dice sus gafetes, pero me detengo cuando veo un anillo.
—Un anillo—susurro—ellos están usando un anillo.
—¿Qué tiene ese anillo, Rose? ¿Crees que puedas verlo?
—Es una calavera de oro—todo se mueve a mi alrededor y me siento mareada, me falta el aire, pero no sé si es solamente a la chica en mi cabeza o si realmente soy yo la que se está quedando sin aire.
—No puedo…respirar.
—Aguanta, Rose. Tus signos vitales están bien, es la chica que estás viendo la que no puede respirar, pero puedes ayudarla, Rose.
—¿Cómo… cómo puedo ayudarla?
—Dime qué ves. Dime el nombre de esos doctores.
—Están…hablando en ruso. Creo que es ruso. No entiendo nada.
Veo a la chica tendida en la camilla con muchas maquinas conectadas en su cabeza y su pecho. El médico dice algo sobre ella cuando revisa el interior de sus piernas.
—Nadie puede saberlo—lo dicen en ruso y lo pronuncio en voz alta sintiéndome familiarizada con el idioma de alguna forma que desconozco—nadie puede saber que han tocado a la chica, esto nos joderá.
Se supone que no tenían que hacerlo. Habrá consecuencias, al Pakhan no le gustará.
Querrá sus cabezas, han tocado al pétalo.
¿Pétalo?
—No debimos contratar a esos gopnik[2] para empezar.
—El Pakhan[3] querrá sus cabezas, se han atrevido a cobrar su trabajo y han firmado su sentencia de muerte. Nadie debía tocar a pétalo.
Siguen llamándome pétalo por alguna razón y no me gusta.
—Nadie puede saberlo—repito en el mismo idioma.
—¿Quién no puede saberlo, Rose? —es la voz de Ripley. —¿Quiénes son los médicos?
—Nadie puede saber que estamos involucrados en esto, Kozlov—dice, y veo el gafete del nombre de él. Kozlov. Porque siento miedo al pronunciarlo en mi cabeza.
—¿Rose?
—Debes cuidarte tú también, Orlov.
Kozlov y Orlov.
—Rose, vas a despertar cuando cuente hasta tres: uno…dos…tres.
Abro los ojos y lo primero que hago es sentirme enfadada conmigo, con ellos, con esos hombres que abusaron de mí. Ripley no indaga, no pregunta. Esconde su rostro en la computadora y desconecta los aparatos de mi cuerpo. Todo es un profundo silencio.
Han cometido un error.
Me han hecho recordar algo que no debía.
Y es por eso que no les digo los nombres de los médicos.
Para ellos es importante, pero no vuelven a preguntar y ahora Bear parece que quisiera matar a alguien, lo puedo sentir y lo puedo ver en sus ojos.
Se va de la habitación y yo me quedo hecha polvo, sintiéndome sucia y abandonada.