La Obsesión de mi Bestia (Pétalos de sangre nº 1) Capítulo 9 #2
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Capítulo 9 #2

Reviso mi teléfono y no tengo mensajes. Ningún mensaje de mi sombra. El maldito hijo de puta. Él ha hecho esto. Él…

—Angello.

Veo la hora, es temprano por la mañana.

—¡El desayuno está listo! —es la voz de Lilith.

Mierda, salgo de mi cama y casi corro escalera abajo, me duele un poco la cabeza, ¿Me drogó? Estoy segura que sí. Solamente espero que Angello esté vivo.

Veo a Lilith servir el desayuno. Ni siquiera le voy a preguntar qué mierda hace aquí tan temprano. Tomo el mando de la televisión y busco el canal principal de las noticias, pasándolo uno a uno.

—¿Y cómo estuvo tu cita?

El mando del televisor se me cae de las manos cuando llego a la noticia que estoy buscando. El restaurante, la noche de ayer.

Apagón en todo Chicago.

Angello en el fondo dando su declaración.

—Mierda, ¿Ese es…

—Sí—no dejo que termine.

—¿Estaba usted con alguien, señor?

—Sí, estaba con alguien, una amiga. —Angello le dice a la reportera. Agradezco que no diga mi nombre, solamente ve a la cámara y es como si me estuviese viendo a mí cuando dice: —A lo mejor salió corriendo, asustada. Espero que esté bien.

—¿Qué mierda ocurrió, Rose?

Me dejo caer en el sofá. Poe se acerca a mis pies y lo cojo en brazos. Inhalo profundo y puedo sentir el aroma de… él.

Él hizo esto. Tuvo que haber sido él.

—¿Rose?

—Yo estaba ahí—hablo como si aún estuviera sentada en ese lugar—y luego todo se apagó y yo… desperté aquí.

—Eso no tiene sentido. ¿Por qué Angello sigue ahí y tú aquí?

Veo a mi mejor amiga y es como si ella leyera mi mente.

—¿No es lo que creo? —cuando no digo nada maldice y luego se ríe a carcajadas. Mierda, mi amiga tiene más serios problemas que yo—Por Dios, dime que no fue él. Joder.

—Lilith, esto es serio.

—Sí, lo es. Tu acosador estaba furioso así que hizo un apagón y te trajo a casa, sana y salva. Ni siquiera se metió a la cama contigo, pero no quiere que la compartas con alguien más.

Ella lo dijo. No fui yo y es todo real.

Busco de nuevo sus mensajes y no están, ni siquiera los mensajes viejos que hemos intercambiado. Pero a pesar de todo eso, hay algo que me alarma más.

Hoy no hay pétalo.

Lo que significa que, se han acabado de su rosa. Y cuando eso ocurre él…aparece. No debió aparecer anoche, pero lo hice enfadar. Él podría aparecer en cualquier momento y va a castigarme. El dolor entre mis piernas me avisa que es algo que quiero y me odio por eso.

—¿Rose, estás bien?

—¿Qué haces aquí? —recuerdo. Es extraño que esté aquí.

—Me enviaste un mensaje. Me pediste que viniera temprano, que no te sentías bien.

Busco el mensaje y ahí está.

—No lo he escrito yo.

—Sí, claro—se levanta y continúa sirviendo el desayuno—¿Ahora tu acosador me envía mensajes?

Cuando no respondo Lilith maldice y vuelve a reírse a carcajadas. Joder, qué molesta es. Debería de estar asustada. ¿Yo estoy asustada? Por primera vez sí. Me doy cuenta del tamaño de poder que tiene la bestia.

¿Qué tan poderoso es para crear un apagón y sacarme de un restaurante sin que nadie se entere? ¿Qué clase de hombre es? ¿En qué mierda me he metido?

No solamente puede burlar la seguridad de mi casa, me estaba viendo por las cámaras de un hotel lujoso, hizo un gran apagón. Por primera vez me doy cuenta que no está jugando.

Esto no es un juego para él. Es algo real, va más allá del poder, de la obsesión, de la lujuria.

Este hombre… este hombre me quiere de verdad a toda costa.

Camino con gracia hacia el escenario, sintiendo la mirada expectante de la audiencia sobre mí.

Los aplausos y los vítores llenan el aire, aumentando mi emoción y determinación.

Cierro los ojos por un momento, inhalo profundamente y me concentro en el piano que brilla frente a mí.

Mis manos se deslizan sobre ellas con confianza mientras el primer compás resuena en la sala.

La música fluye a través de mí, como una extensión de mi propia alma.

El sonido lleno y vibrante del piano se mezcla con la atmósfera del lugar. La melodía que produzco crea una conexión íntima con cada persona presente. Siento cómo mi música los envuelve, capturando su atención y emocionando sus corazones.

Mis dedos se mueven con una destreza increíble, llevando a cabo una interpretación llena de pasión y expresión.

El tiempo parece detenerse mientras continúo tocando, transportando a la audiencia a un mundo lleno de belleza y emotividad. La energía en la habitación es palpable, y puedo sentir el amor y la admiración que la gente me brinda.

El último acorde resuena en el aire, y la multitud estalla en un aplauso ensordecedor. Me pongo de pie, agradeciendo con una sonrisa radiante y un gesto de gratitud hacia el público.

Y entonces lo veo.

Sostiene el tallo desnudo de una rosa en su mano. La rosa ha perdido todos sus pétalos, dejando solo una estructura delicada y espinosa. A pesar de su apariencia despojada, el tallo aún conserva una elegancia y belleza única.

No sonríe.

Lo veo claro, no está escondido y su sola presencia me llena de algo más que solo peligro.

De repente, una sensación extraña me invade.

Un escalofrío recorre mi columna vertebral y la oscuridad se apodera de mi visión.

Abro los ojos, pero solo encuentro un mar de negrura absoluta a mi alrededor.

No puedo ver ni un solo destello de luz.

Me siento confundida y preocupada, tratando de entender lo que está sucediendo.

Los gritos de la gente no ayudan.

Mis sentidos se agudizan mientras intento escuchar cualquier indicio de lo que pueda estar ocurriendo. La oscuridad es profunda y total. Hasta que unas manos frías me tocan el rostro y me detengo cuando intento ponerme de pie.

—Es hora de ir a casa, cariño.