Fragmento del manuscrito IV
Esteban
Ahora sí. Todo converge.
Elegí a Daniel porque comprendí, mucho antes que él, que no buscaba culpables.
Buscaba historias.
Necesitaba a alguien capaz de mirar a las víctimas antes que al asesino.
Alguien dispuesto a preguntarse si una vida puede desaparecer mucho antes de la muerte.
Creí que podía devolverles la memoria.
Lo único que conseguí fue convertirme en aquello que llevaba años combatiendo.
Si has llegado hasta aquí, ya sabes que mi obra nunca fueron los asesinatos.
Los asesinatos solo demostraban mi fracaso.
La verdadera obra empieza ahora.
Cuando alguien decida recordar sus nombres sin necesidad de volver a derramar sangre.
La obra no era solo mía. Era nuestra.
Y ahora… ya no me pertenece.