Fragmento del manuscrito III
Claudia
Claudia no tenía por qué morir.
Hizo la pregunta correcta.
Lo verdaderamente peligroso nunca fue encontrar la respuesta.
Fue creer que todavía había tiempo para formularla.
Daniel sigue convencido de que perdió a Claudia aquella noche.
Se equivoca.
La perdió el día que la convirtió en una pieza del juego.