Capítulo 7
Horas después
—Acepto la propuesta que me hizo, pero tengo algunas condiciones antes de que firmemos un contrato. Y, por supuesto, haremos todo en presencia de abogados.
El alivio en la expresión del hombre es tan evidente que, si no fuera quien es, hasta sería capaz de sentir compasión por él. Doruk parece completamente agotado.
—No tenía otra cosa en mente. Estoy viejo y enfermo, Qasim, pero, antes que nada, sigo siendo un empresario. Para mí, las palabras no tienen demasiado valor.
—Las mías sí lo tienen, pero, claro, alguien con el apellido Zengin Okan sería incapaz de comprenderlo. Antes de pasar a mis condiciones, déjeme hacerle una pregunta: ¿cuándo piensa contarle a su nieta adolescente que su destino quedará decidido en cuanto alcance la mayoría de edad?
—Eso no será un problema. El matrimonio es por conveniencia. Estoy seguro de que no tienes el menor interés en convertirlo en un matrimonio real.
—No. Su nieta estará segura mientras esté bajo mi responsabilidad, pero nada más que eso. Ni dentro de siete años ni nunca.
—Déjame el resto a mí. Kadri solo quiere continuar sus estudios.
A los veinticinco años, la edad que tendrá cuando se divorcien, habrá adquirido algo de experiencia y podrá encontrar un buen hombre que continúe con el apellido de nuestra familia.
Sin embargo, a los veinte, seguirá siendo una página en blanco, fácilmente manipulable.
—¿Por qué a los veinte?
—¿Qué?
—Dijo que quiere que nos casemos cuando ella cumpla veinte años. ¿Por qué?
—Kadri saldrá del internado a los diecinueve. Espero tener la oportunidad de pasar el resto del año con ella hasta que se casen.
—Usted podría morir antes.
—Sí, ya lo he pensado. En ese caso, quiero que seas su tutor hasta la fecha de la boda.
—¿Incluso si usted muere mientras ella todavía está en el internado?
—Sobre todo durante ese periodo. Porque luego, cuando se gradúe, dejará un lugar donde ha estado protegida y se adentrará de lleno en esta jungla que es el mundo. Tienes una gran motivación. La mina será tuya cuando llegue el momento del divorcio.
Asiento con la cabeza, odiando tener que darle la razón a ese desgraciado.
Puede que Doruk no valga ni la comida que come, pero sin duda ama a su nieta.
Podría haber elegido a cualquier otro para casarse con Kadri y desempeñar el mismo papel que me pidió a mí (ser una especie de tutor para ella), pero me eligió porque sabe que mi interés está exclusivamente en las tierras de Anatolia.
—Ahora pasemos a mis condiciones.
—Te escucho, Qasim.
—El matrimonio, aunque lleve ese nombre, será una especie de contrato entre tutor y tutelada. No seré amigo de su nieta. Ella no asistirá a ningún evento de mi familia. Hablaremos una vez por semana y...
—No.
—¿No? Aquí no es usted quien pone las reglas.
—Puedes llamar al acuerdo que vamos a firmar una relación de tutor y tutelada, pero quiero que Kadri viva en tu residencia principal.
—Viajo por todo el mundo debido a mi trabajo. Rara vez estoy en Turquía.
—No tienes que vivir con ella en tu casa si no quieres.
Estoy seguro de que hay espacio suficiente para que se vean, pero todos deben creer que es un matrimonio de verdad o nunca la respetarán.
No obligaré a tu familia a vivir con mi nieta —dice con orgullo—, pero jamás debe ser menospreciada, si llega a darse el caso.
—No sé si usted está familiarizado con el concepto del honor, Doruk. Pero yo soy un Yavuz Aydin y jamás permitiría que la mujer que se convertirá en mi esposa, ya sea un matrimonio falso o no, sufra cualquier tipo de humillación o falta de respeto.
—Confío en tu palabra —dice, sin seguir discutiendo, y me pregunto si de verdad ese hombre logrará sobrevivir hasta que su nieta salga del internado.
Parece muy cansado.
—Cuando nos casemos, asistiré con ella a algunos eventos. En cuanto a vivir en mi residencia principal, tengo dos apartamentos en el mismo edificio. El penthouse contiguo al mío será para ella mientras dure nuestro matrimonio.
—No necesitas preocuparte por eso, Qasim. Kadri no necesitará ninguno de tus recursos. Hay un fondo de inversión destinado a cubrir todos sus gastos, sus estudios, su ropa y las joyas que desee.
—No. Una vez que esté casada conmigo, seré yo quien le provea todo lo que necesite. El dinero al que se refiere podrá utilizarse después del divorcio.
—¿Y qué más?
—Fuera de las ocasiones previamente acordadas en las que saldremos juntos, no tendremos ningún contacto. Solo ante la prensa el matrimonio será real.
—Pero tu familia lo sabrá.
—Ya conocen toda la verdad. ¿Cómo cree que mi madre reaccionaría al hecho de que me casara con una Zengin Okan, si no fuera porque forma parte de un acuerdo?
—Créeme, si tuviera la opción, jamás te elegiría. Kadri es mi vida, y por eso necesito asegurarme de que estará a salvo si me pasa algo.
Creo en el amor que siente por su nieta, pero eso no despierta en mí la menor simpatía.
—Usted dijo que necesitará que me case con ella cuando cumpla veinte años. Hasta entonces, no quiero tener ningún contacto con su nieta. Ni siquiera por teléfono.
—A menos que me pase algo antes. Júrame, Qasim, que si muero, la protegerás como si fuera tuya.
—Si usted muere antes de que ella tenga la edad para casarse conmigo, tenga la certeza de que estará segura y protegida. Pero no olvide ni por un segundo que no lo haré por ninguno de los dos. Lo único que me interesa es recuperar esa mina.