La Norma Número Diez CAPÍTULO 71
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CAPÍTULO 71

EL TIEMPO SE ACABA

Presente

La octava norma dice que, cualquier acto de desobediencia o cuestionamiento sobre la viabilidad del Movimiento que ponga en riesgo el funcionamiento del mismo, supondrá la expulsión inmediata, previa devolución de todo lo percibido y exposición al tribunal sancionador, que tendrá la potestad de imponer las sanciones que estime oportunas de las contenidas en el régimen sancionador, desarrollado en el anexo III.

Al ver que Martina no le coge el teléfono, no duda ni medio segundo en pedirle a Claudio que rastree la última posición de su teléfono móvil. El veterano experto en informática no tarda ni un minuto en decirle que, en ese momento, su teléfono todavía se encuentra en la librería.

Tanto Claudio como Leonardo no dudan en que Martina todavía debe estar haciendo preguntas, aunque Santiago se dice que, si en un rato todavía sigue allí, y tampoco les coge el teléfono, irá a ver qué pasa.

Tras un buen rato de búsqueda, lo primero que encuentra Claudio es un puñado de tierras y propiedades pertenecientes a las familias Aranda y Castalla que, además de en las proximidades de Villagordo del Cabriel, también habrían adquirido durante los últimos años en otros puntos de la Comunidad Valenciana.

También puede ver cómo, de forma periódica, en sus cuentas se han ido produciendo movimientos de dinero en efectivo y transferencias de diferente índole.

Sus alarmas se disparan cuando ven que algunas de esas transferencias han tenido como destinatarios a Axel Ruiz y a Raquel Campos, las dos personas que adquirieron las cámaras de vídeo.

—No hay duda de que esas dos familias están metidas hasta el fondo —dice Leonardo con rotundidad.

—Lo malo es que dar con ellos no va a ser fácil.

Tienen múltiples propiedades y actualmente están empadronados en el sur de Alicante, a casi tres horas de aquí.

No sé si os conviene ir hasta allí ahora —dice Claudio mirando a la pareja de policías.

Santiago mira el reloj y ve que, efectivamente, si van hasta allí se les irá el día.

Son casi las cinco de la tarde y se supone que esa noche termina todo.

A continuación, rastrean todos los intentos o culminaciones de cirugías extremas que hayan tenido lugar en la ciudad durante los últimos años que hayan podido incluir el objetivo o el propósito del hermafroditismo, y tras un buen rato de compleja búsqueda, Claudio da con un reputado médico de Valencia que, un par de años antes, practicó una cirugía de ese tipo, al parecer no salió muy bien.

—El médico se llama José Luis Domingo, y está empadronado aquí en el número 23 de la calle La Paz, concretamente en la puerta doce —dice Claudio.

—Genial, gran trabajo —responde Santiago sintiendo cómo la valiosa información que tanto han necesitado durante los últimos días, parece que por fin llega.

—Vayamos a ver qué nos cuenta ese médico. Supongo que si operó al hombre que buscamos podrá decirnos algunas cositas de él. Empezando por cuál es su verdadero nombre y qué cara se esconde tras esa máscara —dice Leonardo poniéndose en pie.

Pero antes de mover un solo dedo, Santiago vuelve a llamar a Martina, y en esta ocasión su teléfono está apagado.

—Claudio, ¿puedes saber cuál fue su última localización antes de que su móvil se apagara?

Claudio les confirma que el móvil se apagó hace unos veinte minutos en la librería en la que estaba, es posible que se haya quedado sin batería.

—Es posible, sí, pero vayamos hasta allí a comprobarlo —dice Santiago, cuya decisión no termina de compartir Leonardo.