CAPÍTULO 55
LA PRUDENCIA
Presente
Quiero que sepa, en primer lugar, que la pérdida de su compañera Berta no es nada personal.
Pero intuyo que eso usted ya lo sabe, ¿verdad que sí?
En la vida hay veces que se han de sacrificar ciertas cosas para conseguir otras.
¿A que sí, inspector jefe? Son como un mal necesario para lograr un bien común.
En realidad, toda nuestra historia se basa en lo mismo.
Primero se destruyen cosas, después se construyen otras.
Y todo para seguir dándole vueltas a lo mismo, ¿qué hacemos aquí?
¿Y hacia dónde nos dirigimos? En fin, hacía falta tener mucho temple para hacer lo que usted ha hecho, para dejar morir a una compañera delante de sus propios ojos.
Pero lo ha hecho porque era lo que había que hacer para salvar la vida de otras personas.
Pero dejemos a un lado el pasado y miremos de cara al presente.
Sabía que podía confiar en usted, porque lo conozco, y porque sé de lo que es capaz y hasta dónde puede llegar.
Sé quién es, y sé cuál es su destino, en lo que se va a convertir.
Ya ha adquirido la justicia, la fortaleza y la templanza, solo le queda la última, la más difícil de todas, la prudencia.
Esta es la última parada, inspector jefe, le aseguro que ya no habrá más cartas, así que tómese su tiempo y analícelo bien todo, frase a frase, mire hacia dentro y después hacia fuera.
Y no pierda el tiempo. Supongo que a estas alturas ya debe saber que la prudencia habla de la sabiduría del ser humano, de su racionalidad, de su capacidad para saber qué está bien y qué está mal.
Ser prudente no es solo ser capaz de analizar bien cada situación, es ser capaz de saber qué es bueno y qué es malo, qué es lo mejor para el bien común y obrar en consecuencia.
Es, a fin de cuentas, la virtud que nos completa como humanos, que nos diferencia del resto de especies y que nos permite alcanzar nuestra formación, que nos prepara para el siguiente escalón.
Usted está destinado para algo muy especial, más de lo que imagina.
Sé que aquello a lo que lo he estado empujando no es fácil de entender, pero era lo que había que hacer para encontrar el equilibrio que necesitamos para el momento crucial.
Como es arriba, es abajo. Como es por dentro, es por fuera.
Debe entender esto, porque es así como funcionan las cosas.
Es así como se deben sentar las bases del nuevo mundo.
Cuando un cuerpo enferma por dentro, lo manifiesta por fuera.
Cuando alguien siente rabia, está triste, o está contento, también debería demostrarlo externamente.
Aunque no siempre es así. Alcanzar el equilibrio no es fácil.
Hoy en día los agricultores acaban convirtiéndose en cirujanos y los escritores en operarios de la construcción.
No es así como debería ser, pero desgraciadamente, lo es.
Solo pregúntese algo, antes, durante y después de terminar esta carta, usted y las personas que hay a su alrededor leyendo esto en este preciso momento.
¿A cuántas personas conocen cuyo mundo exterior está concordancia y equilibrio con su mundo interior?
¿A cuántas personas conocen que se dedican a lo que realmente deberían haberse dedicado?
¿Cuántas personas de su alrededor llevan la vida que soñarían llevar, que hubiesen querido llevar?
Y, en resumen, ¿cuántas personas de su alrededor son realmente felices con la vida que llevan?
Lo ideal, créame, es que ni usted ni nadie de los que están a su alrededor trate de responder a estas preguntas en voz alta.
En estos momentos tan cruciales es mejor no decir nada, de verdad, hágame caso, es mejor empezar a ser sinceros con nosotros mismos y después con los demás.
La verdad nos equilibra, inspector jefe, pero para eso se ha de ser fuerte y justo, se ha de tener mucho temple, y se ha de encontrar la sabiduría y la prudencia necesaria para entender esto.
Todo tiene dos caras, y como ya le he dicho, deben estar en equilibrio. La noche y el día. La luz y la oscuridad. El fuego y el agua. El cielo y la tierra. Cuando lo vi en las noticias hace un año lo vi claro. Pero tras lo que descubrí unos meses después, ya no tuve ninguna duda.
Nos vemos pronto, jefe, respire hondo y coja fuerzas para lo que está por venir, el Movimiento está a punto de empezar, y nadie lo va a parar.
Atentamente,
La otra cara de la moneda .
El silencio en las oficinas de las UICAV es abrumador.
En la cabeza de todo el equipo solo está el cuerpo hinchado y escaldado de Berta Diaz flotando en una gran olla a presión, aparte, claro está, del de las otras cuatro personas que también han perdido la vida en los silos, y eso sin olvidar las cuatro que murieron tras el incendio en la discoteca Mya.
Y lo malo es que la inminente amenaza de que lo peor todavía está por llegar ni siquiera permite que se relajen o se recreen en el dolor ni un instante.
Si Miguel Ángel Ochoa no está allí ahora mismo es porque en esos momentos está dando una rueda de prensa.
Antes de eso ha estado dando cuentas a sus propios superiores y, entre una cosa y la otra, también ha tenido que atender a los medios para tratar de tranquilizar a una población que, de algún modo, se ha enterado de lo que ha pasado.
Aun así, Miguel Ángel sí ha tenido tiempo entre unas cosas y otras de dar la orden a los miembros de la UICAV de que nadie se mueva de allí hasta que él llegue.
Martina, en cuya cabeza no dejan de producirse múltiples conexiones neuronales para entender y relacionar todo lo que ha pasado, intenta dar un paso adelante para resolver el principal enigma que tienen ante ellos: quién es la persona que hay detrás de esos crímenes y qué es lo que se propone.
Qué se supone que se esconde tras el último reto, la prudencia.
—Cree que eres su antítesis, como lo es la luz de la oscuridad, y quiere que te enfrentes a él por alguna razón que desconocemos.
Quiere demostrarte que es mejor que tú, y después quiere que veas lo que va a hacer para cambiar este mundo, quiere que veas de cerca cómo para esa rueda de la que tanto nos ha hablado.
Cómo vence al dragón que se come a sí mismo hasta el infinito.
Cómo se hace eterno —dice Martina con solemnidad.
Rai la mira con los ojos llenos de fatiga, incomprensión y miedo.
Abre la boca con dificultad. Se dice que ha llegado el momento de su rendición, de confesar algo que lleva demasiados años enterrado, su equipo merece saber toda la verdad, y que piense y extraiga las conclusiones que considere, pero la intervención del joven Leonardo, tan pendiente de rebatir los argumentos de Martina, son a la vez un bálsamo y una nueva prórroga a la tortuosa condena de la mentira.
—Punto uno. Es verdad. Esa persona se cree una especie de antítesis de Rai y, además, también se cree una especie de Dios salvador.
Está convencido de que sus creencias y su moral están por encima de la de los demás, y que tiene la obligación y el deber de hacer algo por cambiar el mundo en el que vive, de transmitir todo lo que dice saber.
Punto dos. Aunque ya lo presuponíamos, no está solo, sino que detrás de él hay más gente, y me temo que mucha más gente.
Punto tres, si juntamos el punto uno y dos, nos da como resultado algo así como una secta, una de las destructivas, la cual estaría sostenida con los principios de la teosofía y la alquimia.
Ha sabido muy bien aprovechar esta oportunidad, me refiero a toda la incertidumbre moral y espiritual que atraviesa hoy en día nuestra sociedad.
Punto cuatro. Jefe, dice que te vio en los medios hace un año y luego insinúa que ocurrió algo después que terminó de despejar sus dudas.
Eso nos lleva a pensar que, por alguna razón que desconocemos, te has convertido en el impulso y el desencadenante que necesitaba para culminar su obra, para llevar a cabo todo lo que está haciendo.
Punto cinco y último. He estado pensando en el último reto y en su escenario, el cual debería estar relacionado con el cuarto elemento, el aire.
En su última carta confrontaba el agua y el fuego y después el cielo y la tierra, lo que me ha llevado a pensar en cómo vamos a ver representado el elemento del aire en esta ocasión, en un lugar muy alto, próximo al cielo. Como por ejemplo en una montaña.
Santiago, quien está mostrando tener un gran temple, trata nuevamente de ser práctico, de ir al grano.
—Teniendo en cuenta lo que decís, y suponiendo que estáis en lo cierto.
Deberíamos desplegar todos los recursos de los que podamos disponer para identificar y cercar a esa presunta secta de la que hablas.
Hay que tener en cuenta que, sean quienes sean, muestran una gran lealtad, de lo contrario ya habríamos oído hablar de ellos antes.
—En eso estoy de acuerdo contigo, Rambo, son muy leales, pero no va a ser fácil, solo en España, que se conozcan, hay más de trescientas sectas, una cifra que podría ser solo la punta del iceberg de las que realmente hay. Encontrar la que buscamos con tan poco tiempo va a ser complicado.
Martina no tarda en seguir los argumentos de Leonardo.