La Norma Número Diez CAPÍTULO 34
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CAPÍTULO 34

EL PRIMER MES ES EL MÁS DURO

Presente

Esther

Como cada mañana, Esther pasa un rato concentrada en sí misma, concentrada en despojarse de su antiguo yo, de todas esas cadenas y pensamientos que habían hecho que su vida fuese un completo infierno. Da gracias de haber conocido el Movimiento y, por supuesto, al Profeta.

Recuerda la primera vez que estuvo con ellos.

Estaba aterrada. Tenía miedo, cómo no, de no encajar.

El primer mes fue el más duro, fue el tiempo que tardó en cambiar la forma de pensar, en dejar de fingir y de mentir como forma principal de relacionarse con los demás.

Lo recuerda como una especie de desintoxicación emocional, con sus síndromes de abstinencia incluidos y con sus pequeñas recaídas.

Pero una vez transcurrido ese primer mes, la tormenta emocional cesó, llegó la calma interior y todo se estabilizó.

Cuando consiguió cambiar la forma de pensar, tuvo que desaprender todo lo aprendido.

Tampoco fue fácil, porque esa parte del proceso implicaba aprender a hacer algo absolutamente necesario para cambiar de verdad: aprender a olvidar.

Olvidar los códigos morales, las convenciones sociales, lo que se cree que está bien o está mal y, en general, todas aquellas falsas creencias que se van adquiriendo a lo largo de la vida.

Y luego están los vínculos familiares. Es esencial cortarlos también cuanto antes.

La familia también forma parte del engaño, de la mentira, así que también hay que olvidarla.

Esa parte no es nada fácil, pero es la única manera.

El Profeta dice que la familia carnal es una de las más grandes y poderosas cadenas que cierran el círculo, que impiden salir y avanzar.

Y por eso es esencial que su influencia desaparezca cuanto antes.

En el Movimiento no imponen ni obligan a nada, aparte, claro está, de cumplir con las nueve normas, según ha oído, antes había diez, pero el Profeta eliminó la última hace poco menos de un año.

Allí lo que se ofrece es la oportunidad de volver al principio y participar, voluntariamente, en algo especial, en algo de verdad, de construir un nuevo mundo.

Una de las técnicas de la llamada desintoxicación moral es la repetición de una serie de mantras basados en la pureza de la vida, en las cosas inalterables, en el código moral que existía en la Enseñanza Original , la única religión verdadera.

Un mantra es como una especie de rezo u oración que se ha repetir una y otra vez durante el tiempo que haga falta.

Es así cómo, sin pensarlo, ni forzarlo, y casi como por arte de magia, la nueva vida empieza a formar parte de ti, a crecer dentro de ti.

Esther lleva unos días especialmente emocionada.

Es normal. El gran día está muy cerca. El Profeta dice que todo transcurre como tiene que transcurrir, pero ella no puede evitar sentir algo de desasosiego.

A sus hermanas les ha ido transmitiendo el mensaje, y muy pronto también estarán preparadas para formar parte del Movimiento, aunque también es cierto que no sabe si llegarán a tiempo.

Justo antes de salir de casa para dirigirse al importante encuentro para el que la ha citado el Profeta, llega su padre a casa, como siempre, justo a tiempo para fastidiarlo todo. Su padre, el más grande de los farsantes.