CAPÍTULO 11
EL FUEGO DEL DRAGÓN
Presente
—¿Esta noche? ¿Estás segura?
Martina vuelve a curvar un poco la postura para ocultar la curva de sus pechos, a veces siente cierta vergüenza por los atributos de su feminidad, eso es algo que todavía se tiene que trabajar.
—No, segura no lo estoy, y menos con lo poco que sabemos de él todavía.
Pero en las últimas líneas el tono y el sentido de sus palabras cambia.
Deja de ser explícito para ser más críptico, más enrevesado.
Te quiere poner a prueba, eso está claro, concretamente tu valor, tu fortaleza, así que no solo quiere que te enfrentes a un peligro que imagino, es de gran magnitud, sino que quiere que en esta ocasión seas tú quien descubras cuál es ese peligro para llegar a él cuanto antes y poderlo resolver antes de que se materialice.
Quiere ver hasta dónde eres capaz de llegar.
Rai ordena mentalmente las palabras de Martina y se vuelve a preguntar por qué él, qué quiere exactamente esa persona de él.
De lejos, como un suave acúfeno transitorio y que solo él puede oír, le parece escuchar algo que le trae malos recuerdos y que vuelve a él siempre que tratan de emerger sus miedos, ese algo se asemeja a los ladridos de un perro.
—¿Y por qué crees que va a ser esta noche?
—Vayamos por partes. El cuándo es importante, pero el qué lo es igual o más. Así que, para empezar, creo que lo que va ocurrir esta noche es un incendio, uno grande.
La expresión de Rai se llena de angustia. El subinspector Bermejo cruza sus fornidos brazos sobre su pecho. Solo la inspectora Berta Diaz se mantiene expectante y en calma.
—Explícate —exige Rai.
—En las últimas líneas hay varias alusiones al fuego, concretamente cuando habla de que en algunas culturas es algo liberador y en otras un castigo .
Es cierto que el fuego no es el único elemento que ha sido y es utilizado en rituales de liberación o como forma de castigo, pero ha vuelto a hacer una alusión a él cuando ha dicho que para él es la luz que ilumina el camino , entre otras cosas porque el fuego no deja de ser una luz que, aparte de quemar, ilumina.
Por último, dice que, ante la duda, vuelva de nuevo a eso que, seguro que con tanto cuidado ha tratado , con esto creo que se refiere al sello de lacre con el que iba cerrado el sobre.
No todos los días un criminal deja una firma tan particular el día de su debut.
Una firma que, para cerrar nuestra teoría, es un dragón que se está comiendo a sí mismo, y si hay un elemento que se asocia con los dragones es el fuego.
Todos asienten en silencio. Las deducciones de Martina, tal y como ella las ha expuesto, son claras como el agua.
—De acuerdo a lo del fuego y el incendio, pero, ¿por qué crees que será esta noche? —pregunta la inspectora Berta Diaz, quien no puede sentir cierta envidia y admiración por Martina, por su forma de pensar y de deducir.
—De forma explícita ya dice que va a ser muy pronto, pero en esa última parte de la carta, dice claramente: le daré un consejo, no se duerma.
Es muy posible que con ello se refiera exactamente a que lo que va a ocurrir, va a tener lugar antes de irse a dormir.
Sí, ya sé que todo esto es muy ambiguo y no puede tomarse al pie de la letra, apenas sabemos nada de él, ni de su forma de pensar o de expresarse.
Pero si tuviese que elegir una fecha, yo apostaría a que esta noche es la elegida.
Rai se toma unos segundos para hilvanar por sí mismo todo lo que acaba de decir Martina. Levanta su espigado cuello para observar las expresiones de la inspectora Berta y el subinspector Santiago.
—¿Berta? ¿Santiago? ¿Vosotros qué opináis? —Rai, como siempre hace antes de decir lo que él opina, se interesa por la opinión de su equipo. Berta es la primera que se manifiesta.
—La teoría de Martina tiene mucho sentido. Es como si haberte hecho venir a tu casa esta noche con tanta prisa hubiese sido solo el calentamiento antes del inicio de la verdadera contienda. Personalmente apostaría fuerte por todo lo que ella ha dicho.
Rai toma nota mentalmente de la opinión de Berta y mira a Santiago, que sigue cruzado de brazos.
—¿Algo que añadir, Santiago?
—Si estamos esperando un gran fuego, deberíamos ir dando aviso al parque de bomberos —dice Santiago tratando de ser práctico.
Rai, quien es un apasionado de la historia y, concretamente, de sus grandes estrategas militares, trata de encajar todas las piezas con las que cuenta hasta ahora para tener una visión de perspectiva.
Se dice que, si en cualquier momento va a haber un incendio, tendrán que estar preparados para llegar a tiempo, esa es la decisión que tomaría un gran estratega.
—Berta, Santiago, dad aviso al 112, a todas las unidades policiales y a la central de bomberos de que esta noche hay una amenaza de incendio en la ciudad, y de que nos avisen inmediatamente de cualquier aviso que se reciba, por pequeño que sea el fuego.
La inspectora Berta Diaz y el subinspector Santiago Bermejo se ponen inmediatamente con la orden que acaban de recibir.
Cuando apenas faltan unos diez minutos para la una de la madrugada, los llaman del 112, acaban de notificar un incendio en una conocida discoteca del centro de la ciudad, en Mya.
Sin tiempo de pensar en nada más, ni tampoco de preguntarse si, tal y como le han sugerido en la carta, será capaz de poner en juego su propia vida por salvar la de los demás, Rai da la orden de ir hacia allá.
Tanto la inspectora Berta, como el subinspector Santiago, como Martina Vega, acompañan a Rai a una de las discotecas de moda de la ciudad. Aunque todavía están lejos de allí, todos empiezan a sentir en su interior el abrasador fuego del dragón.