La noche en que ardió el Guernica 6
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El libro de Alma le ardía entre los dedos, curtidos por años de duro trabajo.

No sabía lo que encontraría en sus páginas, pero sentía una necesidad casi asfixiante de averiguarlo.

Al llegar a casa, se dejó caer sobre la cama sin quitarse siquiera los zapatos.

Con el corazón en un puño, lo abrió por la primera página y, antes de que pudiera arrepentirse, comenzó a leer:

Alma tenía un don y un sueño.

El don: fijarse siempre en el hombre equivocado.

El sueño: encontrar a su príncipe azul.

Una ráfaga gélida le atravesó el pecho. Recordó entonces, después de tanto tiempo, su vulnerabilidad.

La vio diez años antes en esa misma habitación, sentada en esa misma cama, desintegrándose ante sus ojos, como si el mundo entero estuviera a punto de tragársela.

Pero había más.

Inspiró hondo y continuó leyendo.

La serenidad que se respiraba en la sala del Guernica era profunda, casi sagrada. Aquella obra tenía la capacidad de robarle el aliento a cualquiera. Y Alma fue testigo del temblor que los sacudió cuando los dedos de ambos, casi por inercia, se entrelazaron entre la multitud.

De pronto, todo cobró sentido. Como un rompecabezas que, por fin, ha encontrado la pieza que le faltaba.

Alma, su Alma, la chica de los ojos tristes, había escrito la historia de ambos para no estarlo tanto. Para que el tiempo no borrara los recuerdos. Los había inmortalizado, sobre todo, para recordar que sí, que el amor existe. Y que ella, alguna vez, amó.

Amó con todas sus fuerzas.

El corazón de Eric se contrajo. Una lágrima se deslizó por su mejilla.

El peso de sus actos lo golpeó de pronto.

Entonces trató de serenarse, se incorporó en la cama y, con manos temblorosas, cogió el móvil. Lo desbloqueó y la buscó en WhatsApp. Ahí estaba. Aunque su foto de perfil ya no aparecía, era evidente que no había cambiado de número.

Pensó en escribirle algo, pero no sabía por dónde empezar.

¿Qué se decía en esos casos? «Eh, oye, Alma, sé que han pasado diez años, pero siento haberme comportado como un imbécil».

O tal vez: «¿Todo bien? A propósito, me estoy leyendo tu libro».

No. No podía hacer eso. Negó con la cabeza y desechó la idea de inmediato.

Así que, con esas irracionales ganas de saber más sobre ella, hizo lo que cualquiera en el siglo XXI haría: la buscó en Instagram.

Y... no hubo rastro.

Era como si Alma se hubiese evaporado por completo de las redes sociales.

En un último intento, escribió su nombre en Google. Y un montón de artículos se desplegaron ante él:

«Alma Ferrer: el nuevo fichaje que está revolucionando la literatura hispana».

«Una voz única y auténtica».

«El rostro del éxito».

«Alma Ferrer: de novata a referente».

Pero hubo uno que llamó especialmente su atención:

« Sol de medianoche : ¿basado en una historia real?».

Respiró hondo un par de veces y pinchó en el enlace.

Si alguien está pisando fuerte, esa es Alma Ferrer con su nueva novela, Sol de medianoche .

La joven escritora ya ha vendido más de un millón de ejemplares...

¡y lleva solo un mes en el mercado! No cabe duda de que ha conquistado el corazón de los lectores.

Pero... ¿qué se esconde detrás de Sol de medianoche ?

Aunque la novela ha sido aclamada por su narrativa única, algunos rumores han comenzado a circular: se dice que está inspirada en una historia real. Pero ¿qué hay de cierto en eso?

Desde El Horizonte nos hemos propuesto investigar, y esto es lo que hemos descubierto:

Según fuentes cercanas a la autora, Alma Ferrer mantuvo un breve pero intenso romance en 2023 con un misterioso joven.

En su antigua cuenta de Instagram —a la que hemos tenido acceso— encontramos una fotografía que llama poderosamente la atención: la entrada a un museo, acompañada de una fecha...

¿Adivináis cuál es? Exacto: 13 de febrero de 2023.

¿Coincidencia? Si me permitís tomarme la licencia, diré que no lo creo.

Pero ¿qué fue de este caballero de brillante armadura? ¿Está quizá por ahí, en algún lugar del mundo, esperando a que Ferrer lo rescate?

¿Es posible que ella escribiera Sol de medianoche con la esperanza de que él la encontrara de alguna manera?

Desde que la joven autora saltó a la fama hace unos años con su primera novela, Lo que pasa es que te quiero , han trascendido varias relaciones, pero ninguna con la que haya conectado realmente.

¿Será que su verdadero destino está en otra parte?

Redacción de El Horizonte Silvia Gutiérrez, directora de Cultura

El artículo finalizaba con la fotografía de la entrada al museo. Y, si Eric hubiera estado de pie en ese momento, lo más seguro es que se habría desplomado en el suelo.

Abrió el calendario en su móvil y se fijó en la fecha: 9 de diciembre.

La presentación de Alma era dentro de dos días.

Quizá no fuera del todo tarde para tratar de arreglar las cosas.