La noche de San Juan (Trilogía de la Noche 1) Capítulo 31
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Capítulo 31

Después de tres semanas viéndose, hoy, por fin, se han besado.

Ha sido Lisa quien ha dado el primer paso.

Si hubiera esperado a que Bastian se decidiera, podrían haber pasado años, y eso es demasiado tiempo.

Está harta de trabajar en el club de striptease y tiene un plan.

Pronto será él quien le proponga vivir juntos en esa casa tan bonita, y entonces podrá dejar atrás ese antro de mala muerte.

Quizá, algún día, se acerque a saludar a las chicas mientras conduce el Lexus de Bastian; seguro que él lo entenderá.

Es tan inocente que pensará que solo quiere reencontrarse con viejas amigas, aunque la realidad es que está deseando restregarles por la cara que ha conseguido una vida mejor.

Ha identificado varios problemas. El primero es que no ha logrado ganarse a Mónica, la asistenta.

Han intercambiado varias miradas intensas, de esas que solo comprenden dos mujeres que se preocupan por el mismo hombre, si bien de maneras distintas.

Lisa sabe que Mónica la vigila de cerca, convencida de que su interés por las aburridas historias de Bastian radica en su dinero.

Duda que Mónica se atreva a insinuarle a Bastian algo al respecto, pero no puede permitirse bajar la guardia.

Si Mónica lo hace, Lisa está preparada para contraatacar.

El segundo problema es que nunca salen de la casa.

Siempre quedan en la mansión. Eso tiene su lado positivo: Lisa evita que la vean con un hombre que, en su opinión, no le pega en absoluto.

Es feo, y ella, a pesar de su edad, podría estar con cualquiera si se lo propusiese.

Sin embargo, la falta de salidas también resulta muy aburrida. Demasiado.

Las conversaciones que mantienen están llenas de silencios incómodos.

Siempre tiene que ser Lisa quien saque un tema, y rara vez es algo que realmente despierte el interés de Bastian, por mucho que intente disimularlo haciendo preguntas absurdas al respecto.

Necesita encontrar la manera de convertirlo en alguien más sociable; de lo contrario, su vida será cómoda pero insípida.

Ahora solo queda seguir con el plan. Después del primer beso, todo será mucho más sencillo. Está convencida de que su primer encuentro sexual será muy breve, lo cual, curiosamente, la tranquiliza. Bastian no ha admitido que es virgen, pero no hace falta; Lisa lo sabe.

Bastian se acaricia los labios cuando Lisa se ha marchado.

Un escalofrío lo recorre cada vez que recuerda el beso.

Ha sido una sensación cálida y placentera que le ha acelerado el corazón hasta provocarle una taquicardia.

Está enamorado de ella. Piensa en comenzar un diario para plasmar todas las nuevas emociones que está experimentando, pero teme que Lisa lo encuentre algún día y se ría de él.

Quiere volver a besarla. Rodearla con los brazos y que esa vez no le tiemblen. Se mantendrá firme y seguro de sí mismo, porque está convencido de que ha encontrado a su alma gemela, y eso le parece tan valioso que siente que nada puede detenerlo, ni siquiera sus consabidas inseguridades.

No puede contenerse y le envía un mensaje:

Necesito volver a besarte.

Vendrás mañana?

La respuesta de Lisa llega al instante:

Por supuesto

Mónica está limpiando el despacho de Bastian.

La mitad del tabaco para pipa se le ha caído al suelo; la caja metálica de Full Virginia Flake está abierta, y las hebras se están secando.

Desde que esa mujer, Lisa, empezó a ir a la casa, él está mucho más despistado.

Prácticamente ignora a Mónica y solo se dirige a ella para pedirle que haga algo.

Está convencida de que Lisa es una buscona.

Es tan evidente que la irrita sobremanera que alguien tan inteligente como Bastian no lo vea.

Aun así, no será ella quien se lo diga; sabe que saldría escaldada.

No tiene esas curvas ni esos pechos, ni puede sonreír ante cualquier tontería mostrando una dentadura blanca y perfecta.

Ella solo limpia la casa, no debe excederse.

No. Se limitará a atender su trabajo y a marcharse a la hora prevista. Lo que Bastian haga o deje de hacer no es asunto suyo.

Solo que no puede contener la rabia.