La noche de los secretos (Trilogía de la Noche 2) Capítulo 47
96%

Capítulo 47

Irina está sentada en el sofá del salón de la familia Lago con la espalda rígida y las manos entrelazadas en el regazo.

Pidió que le permitieran quedarse allí porque no se sentía bien para estar sola.

La verdad es que su intención era estar al tanto de cómo avanza la investigación.

No entiende por qué Ismael no ha liberado aún a Álvaro y Emma.

Está desesperada y necesita que eso termine.

Arriba, Daniela duerme. Exhausta, vencida por el dolor y la desesperación. Irina la envidia. Ella no ha podido cerrar los ojos sin que el rostro de Sonia aparezca en su mente, sin que el temor de lo desconocido la consuma.

El sonido de voces desde la cocina la obliga a concentrarse. Gabriel Somoza interroga a Miguel Lago. No puede verlos desde su posición, pero cada palabra que sale de la boca de Miguel es una sorpresa diferente.

Lo oye confesar su mala situación financiera. No podrá pagar. No habría podido en ningún caso.

Quizá, si Álvaro e Ismael siguen pensando que conseguir dinero es posible y por eso no han acabado aún con este desastre, eso los ahuyente.

Sabe lo que tiene que hacer. Debe volver al parque.

Debe dejar otra nota e informar de la situación de Miguel Lago.

Tal vez Ismael vuelva a buscar más mensajes.

Tal vez entienda que su plan ya no tiene mucho recorrido.

Tal vez sea la única forma de resultar indemne.

El problema es salir de allí sin levantar sospechas.

Miguel ha terminado de hablar con Gabriel Somoza y entra en el salón. Irina capta su expresión. Está preocupado por lo que ella haya podido escuchar. La relación de Miguel con Marta Ríos la trae sin cuidado, ni siquiera la ha sorprendido. Aunque parece ser lo que más preocupa a Miguel.

Entonces oye pasos en la escalera, pero Miguel no se ha enterado y continúa hablando más de la cuenta.

Es la oportunidad que Irina esperaba.

Agarra su bolso y murmura una excusa. Antes de que Daniela pueda hacer preguntas, ya está cruzando la puerta de salida.

Ismael no deja cabos sueltos. Es una cuestión de principios. Por eso ha vuelto al parque, aunque su trabajo allí ya terminó. Nadie sospecharía de un adolescente que simplemente se toma su tiempo para estirar las piernas después de hacer un poco de ejercicio. La normalidad es el mejor disfraz.

Encuentra una nueva nota en el lugar acordado. Apenas tiene que agacharse para cogerla del banco de madera junto a los setos. Cuando se ha alejado lo suficiente, la lee.

Un contratiempo. La familia Lago está arruinada. Ismael suelta un resoplido. Le hace gracia que Irina crea que siguen juntos en esto. Es casi entrañable.

No piensa compartir nada. Está decidido a quedarse con todo el dinero. Si la familia de Emma no tiene opciones de pagar, no perderá el tiempo con ellos y se centrará en los Sempere. Un inconveniente menor, nada que no pueda manejar.

Desde el principio, tenía claro que la clave estaba en los detalles. Por eso localizó a Carmela antes de poner en marcha su plan. La asistenta de los Sempere, discreta y leal. Un arma perfecta para hacer llegar la información a la persona adecuada sin que nadie más lo sepa.

Ahora solo queda esperar. Ha dejado la última nota en el felpudo de Carmela, instrucciones claras, directas. Si todo sigue su curso, pronto no tendrá que preocuparse por nada. Excepto por desaparecer.