La noche de bodas 25 Colà Di Lazise
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25 Colà Di Lazise

VEINTICINCO

COLÀ DI LAZISE

VILLA DEI CEDRI

JULIA

Cuando por fin regresó a la habitación, tenía la cabeza a punto de estallar.

Julia se frotó las sienes, repasó mentalmente los últimos acontecimientos.

Los miembros de la familia habían reaccionado cada uno a su manera ante los nuevos hechos.

Samantha había – sorprendentemente – mantenido la calma, al menos en apariencia; Catherine, sin embargo, había sufrido un ataque de ira.

O puede que fuera una crisis nerviosa, completamente justificable, al fin y al cabo acababa de morir un hijo suyo.

Había resultado casi imposible hablar con sus suegros, por lo que había tenido que ocuparse ella y tratar con la policía.

Le había pedido a Erin ir con los agentes al puerto deportivo para recoger una muestra.

Mientras, no se había separado de Eliza.

Se habían asegurado la una a la otra que John no era el asesino el Todd. Él no sería capaz de algo tan horrible.

¿Matar al propio hermano?

De solo pensarlo a Julia se le ponía la piel de gallina.

Todd era su esposo y ahora estaba muerto porque alguien lo había asesinado. Eso en por sí ya era bastante malo. Pero pensar que podría haber sido Johnny, casi la había dejado sin aire.

¡Todd estaba muerto!

Cuanto más lo pensaba, más convencida estaba.

No por estar destrozada de dolor o porque fuera a echar a Todd de menos.

¡No! Todd no había sido una buena persona y más de uno pensaría que había recibido su merecido.

Pero la idea de que un miembro de esta familia…

su familia… lo hubiera eliminado así sin más, le pareció irreal.

Entonces le vino Jodie a la mente. Una vez más y recordó todo lo que le había hecho Todd a su hermana.

Sí, Jodie tenía un motivo para vengarse de Todd.

Pero ¿sería capaz de hacerle algo?

¡No! ¡Jamás!

Por mucho dolor que le hubiera causado Todd y por muy graves los problemas que le había causado, Jodie no era una persona de arrebatos violentos. Ni Harry tampoco. Para pelearse con Todd tuvo que reunir toda su valentía, estaba segura.

¿Quién más podría haber sido?

Samantha quería a Todd, aunque se pasara el día despotricando sobre él. Lo mismo que Eliza y sus padres. Pero si no había sido ninguno de ellos y Harry y a Jodie quedaban descartados, ¿quién quedaba?

¡Tú!, susurró una voz en su cabeza. Lo maldijiste. Si incluso le deseabas la muerte.

Lo malo era que todos los demás miembros de la familia sabían lo complicado y problemático que había sido su matrimonio con Todd.

Eso la llevaba de manera automática a la lista de sospechosos. Quedaban descartados los pocos tíos y tías seniles, así como los amigos de la familia que ya habían regresado a sus casas. Tan solo quedaban Erin y John.

Erin también era un descarte, pensó. Apenas conocía a Todd y seguro que ni sospechaba lo inhumano que podía llegar a ser. ¿Y Johnny? ¿Qué motivo podría tener él para hacerle algo a su hermano?

¿Y si Todd le había hecho a Erin lo mismo que a Jodie?

No era una posibilidad tan descabellada si se tenía en cuenta que durante los últimos meses los hermanos apenas habían mantenido contacto. ¿Debería preguntarle a Erin?

Suspiró. Sentía una necesidad urgente de hablar con alguien.

A los pocos minutos estaba aporreando desesperada la puerta de Jodie. Su hermana aún no había abierto del todo la puerta cuando rompió a llorar. Consiguió caer en los brazos de Jodie poco antes de desplomarse.

—¿Mejor? —preguntó Jodie cuando la notó algo más calmada.

Se secó las lágrimas, sonó la nariz con un pañuelo que le ofreció Jodie.

—No podía más —balbuceó—. Es demasiado.

Jodie la abrazó.

—Has perdido a tu marido. Y aunque fuera un gilipollas, era una parte fundamental de tu vida.

Miró agradecida a Jodie.

—Que seas tú quien me diga eso significa mucho para mí, ¿lo sabes?

Jodie le cogió la mano y se la apretó con suavidad.

—¿Quieres contarme qué ha pasado?

—¿No te has enterado? —Julia la miró sorprendida—. Pensaba que también habían hablado contigo.

—¿A quién te refieres? ¿A la policía?

Julia asintió.

—¿Es que no os pidieron una muestra a ti y a Harry para compararlo con el ADN?

—Solo una mía, de Harry no. Si llevan todo el rato machacándolo. Aunque supongo que ahora puede respirar tranquilo.

Julia tragó.

—¿Puedo hacerte una pregunta?

Jodie alzó las cejas.

—¿Te cabreaste alguna vez conmigo, pero de verdad? ¿Tanto que se te vinieron ideas raras a la cabeza?

Jodie emitió una sonrisa pícara.

—Solo una vez. Cuando te chivaste a papá y a mamá y les dijiste que me había escapado por la ventana para quedar con aquel tío. ¿Lo recuerdas?

Julia sonrió.

—De eso hace más de quince años.

—Pero lo recuerdo como si fuera ayer. Por tu culpa no me dejaron salir de casa un mes entero. En aquel momento te hubiera retorcido el pescuezo.

—¿Estabas tan furiosa como para hacerlo de verdad? ¿O solo es una manera de hablar?

Jodie la miró perpleja.

—¡Eres mi hermana! ¡Jamás te haría nada! ¿Es que tú a mí sí?

Julia reflexionó.

—Cuando pensaba que tú y Todd os habíais liado, me cabreé mucho contigo —dijo con voz titubeante—. No por Todd, sino por nosotras. Porque implicaba que mi hermana me había traicionado. En aquel momento me hubiera gustado abofetearte, pero ¿matarte? ¡Jamás!

Jodie la miró confundida.

—¿A qué vienen estas preguntas tan raras?

—Porque la policía cree que ha sido Johnny.

Jodie palideció.

—¡No! Jamás en la vida haría algo así. Johnny es uno de los hombres más amables que conozco. Más incluso que Harry, con quien me he casado. ¿John un asesino? ¡Para nada! ¡John no!

—Entonces, ¿quién crees que ha podido ser?

—Creo que Todd tenía muchos más enemigos de lo que creemos. Y uno de ellos aún tenía una cuenta pendiente con él.

—Pero entonces, ¿por qué ha desaparecido John?

¡Justo el día de su boda! ¿Qué hombre feliz y recién casado haría algo así?

Cuando estaba delante del altar y vio a Erin entrar en la iglesia, se le iluminaron los ojos como a un niño pequeño el día de Reyes.

Johnny está loco por esa mujer. ¿Por qué iba a dejarla plantada apenas doce horas después y sin explicación alguna?

—¿Quién entiende a los hombres? ¡Yo no, desde luego!

Julia suspiró.

—En el fondo opino igual que tú —dijo finalmente—. Pero hay algo más que me da que pensar. La última señal del móvil de John se registró en el sitio donde encontraron a Todd. Lo que solo puede significar que o bien Johnny, efectivamente, lo hizo o que también está muerto.