La noche de bodas 19 Colà Di Lazise
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19 Colà Di Lazise

DIECINUEVE

COLÀ DI LAZISE

VILLA DEI CEDRI

JULIA

—¿Julia? ¿Te importa que me siente contigo?

Alzó la cabeza, vio a Erin de pie ante ella, asintió sin fuerzas.

Ya era de noche. Llevaba horas sentada en una tumbona del jardín, mirando al vacío, como si con ello se resolvieran todas esa preguntas que jamás se atrevería a hacer.

Erin se sentó en la tumbona de al lado, durante una rato tan solo la miró.

—Edward… —consiguió por fin articular Julia—, ¿ha vuelto?

Erin asintió apesadumbrada.

—¿Es…? Me refiero a… ¿Qué ha dicho? —Bajó la mirada—. ¿Es Todd?

—Siento muchísimo tener que decírtelo, pero sí, es él.

Julia se tapó la cara con las manos, pero no hubo lágrimas. Permaneció así durante un rato, luego bajó las manos.

—¿Qué pasa con Johnny? ¿Ha vuelto o se sabe al menos dónde está?

—Aún no —dijo Erin dedicándole una mirada sombría—. Pero la policía quiere volver a hablar contigo.

—¿Ahora?

Erin asintió con la cabeza.

—Por eso he venido. Les he dicho que saldría en tu busca y que te llevaría adentro.

—¿Se trata de mi coartada? —preguntó Julia—. No tengo ninguna coartada. La noche que desaparecieron nuestros maridos la pasé en mi habitación. Sola.

Erin no dijo nada, tampoco hacía falta. Dado que no tenía coartada, para la policía Julia era una sospechosa. Al igual que Harry y Jodie, su hermana. Suspiró.

—No he sido yo —soltó Julia resignada, como si estuviera repitiendo algo que llevaba afirmando un montón de veces—. Todd era un cabrón y una parte de mí se alegra de que no vaya a volver nunca más porque era un marido miserable y una persona aún peor. Aun así, yo no lo maté.

—Lo sé —dijo Erin en voz baja y le cogió la mano.

—¿Cómo puedes saberlo? ¿En base a qué? —respondió Julia—. Hace poco que nos conocemos. ¿Cómo vas a saber que no he sido yo?

Erin la miró y pareció reflexionar.

—Es verdad que te conozco desde hace poco, pero te conozco lo suficiente como para poder afirmar que no eres una asesina —contestó—. Al igual que Harry: él tampoco es un asesino.

Julia hizo una mueca, titubeó, pero al final no aguantó más.

—Tengo que contarte algo que deberías saber: Todd violó a mi hermana.

—¿Qué?

—Fue hace unos dos meses, en el bufete. Harry había salido a reunirse con un cliente.

Jodie me contó que le estuvo lanzando los tejos, ligando con ella.

Al principio a ella eso la halagó, normal, teniendo en cuenta cómo es Harry.

Por desgracia pertenece a esos hombres que no saben hacer feliz a una mujer.

Nada de romanticismo y se ve que muy cariñoso tampoco es.

Es al cien por cien abogado, vive para su trabajo. No desconecta ni en casa.

—¿Quieres decir que ella no se mostró reacia o qué?

—Bueno, Julia me contó que Todd la hacía sentir atractiva, deseada, y eso le gustó. Una tarde la besó y ella no se negó. Sin embargo, cuando se puso demasiado insistente, ella lo paró en seco.

—¿Por Harry?

—Ni idea. El caso es que ella no quería ir más lejos y se lo dijo con todas las letras. Pero Todd no se detuvo, a pesar de que mi hermana se defendió también físicamente.

Erin se la quedó mirando sin decir nada. Parecía sospechar que aún vendría más.

—Jodie está embarazada. De Todd. —Julia dejó caer la bomba—.

Por eso estaba tan rara conmigo, porque no sabía cómo lidiar con ello.

Al principio pensó en abortar, pero como ella y Harry llevan mucho tiempo intentándolo sin éxito, decidió tenerlo y hacerlo pasar por hijo de Harry.

Lo que no sabía era que Harry había acudido por su cuenta a un especialista.

Resultó que es estéril. Hacía ya bastante que lo sabía, pero no se atrevía a decírselo a Jodie.

Y cuando ella le llegó con la noticia de que estaba embarazada, fue obvio que lo había engañado.

—Mierda —soltó Erin mirándola con los ojos muy abiertos—. ¿No le dijo que no había sido una infidelidad, sino una violación?

—Harry y Todd son amigos desde hace muchísimos años, desde la universidad. De hecho, es socio del bufete de Todd y Jodie… ella también depende en mayor o menor medida de Todd. Creo que le dio miedo la posible reacción de Todd si lo culpaba.

—O sea, no le dijo nada a Harry.

—Al principio no, pero algo en el comportamiento de Jodie lo debió de hacer sospechar que era con Todd con quien tenía una aventura. Imagínate: su mejor amigo y socio lo traiciona acostándose con su esposa. Debió de venírsele el mundo encima.

—Eso explica la paliza del otro día.

—Sí.

—Pero ¿ya sabe por fin que no se trató de sexo consentido?

—Después de que Jodie me lo contara anoche, se lo dije. Supongo que te habrás dado cuenta de lo rara que estaba.

Erin asintió.

—Jodie me rogó que no se lo dijera, pero no había otra salida.

—Sin embargo, eso le da un motivo a Harry.

—No, él no fue. ¡Si se enteró de lo de la violación después de la desaparición de Todd! Además, Harry no es el tipo de hombre que mataría por celos.

—¿Qué pasa con Jodie?

Julia asintió con la cabeza.

—Es una pregunta legítima que yo también le hice. Le pregunté sin rodeos a Jodie si le había hecho algo a Todd. Es más, la hubiese entendido y me hubiese guardado su secreto, pero ella jura y perjura que no tiene nada que ver con su desaparición.

Erin resopló, cuadró los hombros.

—Tienes que contarle todo esto a la policía, ¿me oyes?

Julia negó con la cabeza.

—No puedo. ¿De qué serviría? O mejor ¿a quién?

Todd está muerto, ya no puede defenderse ni negarlo.

Nadie creería a Jodie. Al contrario, la haría más sospechosa a ojos de todos, al igual que a Harry.

Y no hay que olvidar a la familia de Todd.

Edward… su madre… esos dos harían lo que fuera para salvaguardar el buen nombre de su hijo.

Erin alzó atónita las cejas.

—¿En serio crees que intentarían encubrir la violación?

Julia soltó una risa amarga.

—No solo eso, Erin. Mis suegros harían todo lo que estuviera a su alcance para hacer pasar a Jodie por la mala de la película. Les arruinarían la vida a Harry y a Jodie sin pestañear. Se lo quitarían todo. Y Jodie no se merece eso. Ya está sufriendo lo indecible.

—O sea, vas a dejar que Todd se salga con la suya.

—Está muerto, Erin. ¿Lo has olvidado? No le hará daño a nadie más.

—¿No crees que la gente debería saber que Todd no es solo una víctima inocente, sino también un criminal?

—Los Carrington no me dejarían llegar tan lejos. ¡Si hasta mis padres lo saben!

—¿Qué significa eso?

—Jodie se lo contó. Es por eso por lo que no han venido y no porque se hayan ido de crucero. Le desaconsejaron a mi hermana acudir a la policía porque sabe que Edward tiene gente a la que le paga para que hagan desaparecer lo que pueda surgir en contra de la familia.

—¿Crees que John estaba al tanto de los tejemanejes de su hermano?

Julia miró a Erin.

—¿Te refieres a si conocía el lado oscuro de Todd? ¿Todos sus sucios secretos?

Erin asintió lentamente.

—Estoy convencida. Odiaba a Todd por ello. Pero también estoy convencida de que haría lo mismo que yo.

—¿Guardar silencio?

—Sí, dejarlo correr. Johnny sabe, igual que yo, que existe una ley no escrita en este mundillo. Esta ley dice que al final los Carrington salen vencedores, como lo han hecho siempre.