La niña que soñaba con caballos Capítulo 10
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Capítulo 10

A cedero y Merryn entraban y salían del agua, salpicándose.

Melena y crin pronto acabaron más revueltas y enredadas que nunca.

El agua estaba congelada, pero Merryn ni se inmutó.

Nada malo había en el mundo; solo existía aquel momento, aquel ahora, aquel instante mágico que ojalá durase para siempre.

En la punta de la ensenada, lejos de los acantilados, frenaron poco a poco. Allí había mayor probabilidad de encontrar las conchas de rayas azules para mamá.

Merryn escrutaba la arena a cada paso que daba, encorvada, con las manos a la espalda y el hocico de Acedero husmeándole los talones.

La última marea había esparcido sobre la arena un prometedor rosario de conchas.

Se acuclilló y pasó los dedos sobre ellas, girando las que le resultaban familiares, hasta que dio con la que buscaba: una concha delicada, casi transparente, de tonos pardos y amarillentos con rayas de un azul eléctrico.

Tenía un agujerito minúsculo en la base, señal inequívoca de que había muerto por la picadura de un caracol marino; salvo ese detalle, era perfecta. Justo lo que buscaba.

Le dolió ver la basura. Al atardecer, su bolsa estaba llena de plásticos, cabos de pesca, envases, latas, botellas y hasta un globo. Se la echó al hombro. Era hora de volver.

Acedero y ella subieron juntos al bosque y, al internarse entre los árboles, los colores del caballo volvieron a atenuarse y mimetizarse. Una zorra pasó corriendo a sus pies con sus crías, rauda y silenciosa como la brisa. Merryn sonrió y se detuvo un momento a observarlas.

—Claro, salen porque ya casi es de noche. —Ahogó una exclamación y miró al cielo—. ¡No! ¡Qué tarde es, Acedero! ¡Ya debería estar en casa!

El caballo resopló y empujó a Merryn con el morro antes de empezar a trotar por el monte bajo. Ella lo siguió a la carrera y pronto distinguió las luces de su casa moteando las sombras de los árboles.

—Mañana volveré a buscarte —dijo sin aliento, girando la cabeza, cuando el hermoso caballo desapareció en el bosque—. Te lo prometo.