La mujer de los obituarios Capítulo 25. El borrador eliminado #2
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Capítulo 25. El borrador eliminado #2

Sonia miró al técnico.

—No de la extracción completa. Incluye referencias internas de cuentas, operaciones y otros campos que no podemos distribuir sin revisión.

—No necesito los datos de otros usuarios.

—Lo sé.

Abrió su carpeta y sacó una hoja nueva.

—Hemos preparado un resumen de los hechos comprobados, sin identificadores personales. Puedo entregártelo porque has comunicado la incidencia y eres la responsable editorial que retuvo el anuncio. La empresa conservará el informe técnico completo para los cauces correspondientes.

Leí el resumen antes de aceptarlo.

No contenía nombres.

Tampoco atribuía las operaciones a ningún departamento concreto más allá del circuito comercial.

Identificaba el expediente, las tres fechas y la relación técnica entre el borrador y el adjunto de la solicitud posterior.

Al final indicaba que estaban pendientes la identificación y comprobación de usuarios, la documentación de origen y las operaciones de consulta posteriores.

—¿Está firmado?

—Por administración y por sistemas, como comprobación interna —respondió Sonia—. No es una certificación pericial ni sustituye una revisión del proveedor o de la autoridad que corresponda.

Me entregó la hoja.

No la fotografié.

La guardé en una carpeta que llevaba en el bolso.

—Quiero que Inés la vea —dije.

—Puedes ponerla en conocimiento de tu abogada. Si necesita los registros completos o documentación adicional, deberá solicitarlo formalmente. La empresa valorará lo que corresponda facilitar y conservar.

—Ya lo está haciendo.

Sonia asintió.

—Por eso hemos dejado constancia de esta comprobación.

El técnico cerró el portátil.

Antes de levantarse le hice una última pregunta.

—¿Se puede saber quién eliminó el borrador?

—Podría existir ese dato en los registros detallados —respondió—. Pero no figura en el resumen que hemos recibido. No puedo prometerte que el proveedor conserve todos los eventos con el mismo nivel de detalle.

—¿Se ha pedido que no se borren?

—Sí. La solicitud de conservación está trasladada. Estamos esperando que nos confirmen su alcance.

Le di las gracias.

Cuando salí de la sala, llevaba en el bolso la primera respuesta concreta que había recibido desde que descubrí la excepción manual.

Y también una pregunta nueva.

¿Por qué alguien había empezado a preparar un anuncio antes del día en que supuestamente había llegado al periódico?

* * *

No fui directamente a mi mesa.

Me detuve junto a una ventana del pasillo y llamé a Inés.

Respondió después de varios tonos.

Le conté qué había encontrado administración.

No intenté leerle todo el documento.

—Hay un borrador creado el miércoles siete —dije—. Lo descartaron el jueves por la mañana y luego se utilizó el mismo adjunto fotográfico en la solicitud de las once y nueve.

Inés no respondió inmediatamente.

—¿Tienes una constancia escrita?

—Sí. Un resumen firmado por administración y sistemas. No incluye nombres de usuarios.

—Bien. Envíamelo cuando puedas por un canal seguro. Quiero ver exactamente cómo describen la relación entre ambos registros.

—¿Eso cambia la denuncia?

—Puede permitirnos precisar la petición de conservación: no solo la solicitud final, sino también los eventos del borrador y el adjunto. Envíame el resumen firmado antes de que lo incorporemos.

Miré la hoja a través de la carpeta.

—Lo crearon el mismo miércoles que Mateo recibió el ultimátum.

—¿Conoces la hora de aquel mensaje?

—No la he comprobado con él. Aunque la supiera, tampoco demostraría quién preparó el anuncio.

—Exactamente. Ahora tenemos una referencia anterior que vale la pena preservar.

Me apoyé contra la pared.

—Ayer Rafael dijo que quizá había consultado el expediente después de que yo le comunicara la incidencia.

—Lo recuerdo.

—Esto es anterior.

—Sí. Pero todavía no sabemos quién trabajó en ese borrador.

Me quedé mirando el suelo.

No necesitaba que Inés me lo repitiera.

Lo sabía.

Aun así, había algo inquietante en la posibilidad de que alguien hubiera preparado parte de la solicitud desde el día anterior y después la hubiera presentado como un anuncio recibido por una vía intermediada.

—Voy a hacerte una recomendación —dijo Inés.

—Dime.

—No busques por tu cuenta los usuarios ni accedas a documentación restringida. Y conserva el resumen tal como te lo han entregado.

—De acuerdo.

—Mañana revisaremos si conviene incorporar esta novedad a la información ya presentada sobre la esquela y la intrusión. Lo haré de forma que quede clara la secuencia.

Le dije que pasaría por su despacho al terminar de trabajar, si era necesario.

—Primero envíame el documento —respondió—. Después decidimos.

Cuando colgué, permanecí un momento junto a la ventana.

Había imaginado muchas veces que la respuesta llegaría acompañada de un nombre.

No había sido así.

Había llegado en forma de una operación que alguien creía descartada.

* * *

Rafael me llamó a su despacho a media tarde.

Acababa de enviar una corrección a maquetación cuando apareció su mensaje interno.

¿Puedes pasar un momento?

Me levanté.

La puerta estaba abierta.

Rafael estaba sentado frente al ordenador, con una carpeta de pruebas sobre la mesa.

—Me han dicho que administración ha encontrado información nueva sobre la esquela de Mateo.

Lo miré.

—Sí.

—¿Qué información?

No había motivos para pensar que desconociera la existencia de la revisión. Como director, era razonable que administración le comunicara que había avances en una incidencia tan delicada.

Aun así, me sorprendió la rapidez.

—Han encontrado referencias a un borrador comercial anterior a la solicitud definitiva —respondí.

Rafael apoyó el bolígrafo.

—¿Anterior?

—Del miércoles siete.

Frunció el ceño.

—Eso pasa con las contrataciones. Se prepara una versión, se cambia algo y se vuelve a introducir.

—Esta estaba marcada como descartada.

—También ocurre.

No respondió deprisa ni pareció buscar una explicación.

Hablaba como cuando discutíamos una incidencia ordinaria.

—El mismo adjunto fotográfico aparece después en la solicitud de Mateo —añadí.

—Entonces probablemente se reutilizó parte del material.

—Puede ser.

Rafael me observó.

—¿Qué te preocupa exactamente?

Me senté frente a él.

Era la primera vez que lo hacía desde que había comenzado a preguntarme cómo conocía el texto literal de la esquela.

—Que el expediente no empezó el jueves a las once y nueve, como pensábamos.

—La entrada definitiva sí.

—Pero había trabajo previo.

—Eso no es extraño en comercial.

Lo sabía.

Me molestó que tuviera una respuesta razonable para cada cosa.

Más todavía que algunas pudieran ser correctas.

—¿Han identificado quién preparó el borrador? —preguntó.

—No en el resumen que me han entregado.

Rafael asintió.

—Entonces hay que esperar la comprobación completa.

Se levantó para cerrar una ventana que daba a la calle.

El ruido del tráfico disminuyó.

—Me preocupa que estés convirtiendo cada avance en otra fuente de angustia —dijo al regresar.

—No me angustia que haya avances. Me angustia no saber quién utilizó el nombre de Mateo.

—Eso lo entiendo.

Se sentó otra vez.

—Pero el periódico no puede investigar a sus empleados basándose en sospechas personales. Necesitamos una revisión formal.

Lo miré.

—Es precisamente lo que he pedido.

—Bien.

Hubo un silencio.

Después Rafael preguntó:

—¿Has compartido el informe con alguien fuera de la empresa?

—Tengo una copia del resumen que administración ha autorizado a entregarme. Voy a consultarlo con Inés.

—Eso es distinto de difundirlo.

—No estoy difundiendo nada.

—No he dicho que lo hagas. Solo quiero evitar que terminen circulando registros internos que pueden contener información de trabajadores.

Me quedé callada.

Rafael conocía mejor que yo las obligaciones del periódico en aquella materia.

Su advertencia podía ser una preocupación legítima.

También significaba que sabía que existían registros que alguien podía intentar obtener.

Pero eso no lo convertía en responsable de ninguna de las operaciones.

—No voy a pedir contraseñas ni utilizar datos de compañeros —dije—. Quiero saber qué pasó con la solicitud de mi hermano.

Rafael asintió.

—Y tienes derecho a pedir que se compruebe.

Recogió una prueba de impresión.

La conversación parecía terminada.

Antes de levantarme pregunté:

—¿Has averiguado si consultaste el expediente completo después de que te hablara de él?

Rafael dejó el papel sobre la mesa.

—Todavía no.

—Ayer me dijiste que intentarías comprobarlo.

—He pedido a administración que revise mis consultas junto con las demás, si el sistema las registra.

Lo observé.

No tenía manera de saber si había realizado aquella petición.

Tampoco tenía motivo para negar su respuesta.

—De acuerdo —dije.

Me levanté.

—Clara.

Me volví.

—No quiero que esto termine perjudicándote en el trabajo.

Me quedé inmóvil un momento.

—¿Por qué tendría que perjudicarme?

Rafael pareció sorprendido por la pregunta.

—Porque llevas semanas soportando una situación muy difícil. No puedes vivir pendiente de ella todo el día.

Asentí.

—Estoy intentando seguir trabajando.

—Lo sé.

Me dejó marchar.

Salí con la sensación incómoda de haber hablado con alguien a quien conocía desde hacía once años y de no haber conseguido reconocer del todo aquella conversación.

* * *

Lucía me esperaba junto a mi mesa.

—¿Todo bien?

Asentí.

—Rafael quería saber qué había encontrado administración.

Mi compañera miró hacia su despacho.

—¿Se lo has contado?

—Lo que me han explicado.

—¿Y?

—Dice que descartar borradores es normal.

Lucía se sentó en la silla contigua.

—Puede tener razón.

—La tiene en parte.

—Eso tampoco significa que el borrador sea irrelevante.

Saqué el resumen de la carpeta y se lo mostré únicamente por la parte en que figuraban las fechas. No le entregué el documento completo.

—El miércoles, a las siete y cuatro, alguien empezó una tramitación. El jueves la descartó. Luego aparece el mismo adjunto fotográfico en la esquela.

Lucía leyó las líneas visibles.

—¿Saben quién?

—No.

—¿Y si el borrador era de la funeraria?

—No consta una funeraria identificada en el material que han revisado.

—Entonces hay que encontrar quién entregó la fotografía.

La miré.