La mujer de los obituarios Capítulo 21. Las versiones de Mateo
62%

Capítulo 21. Las versiones de Mateo

El jueves, Lucía me encontró leyendo por tercera vez el mismo párrafo.

—¿Tan malo es? —preguntó.

Levanté la vista.

—¿Qué?

—El documento. Llevas un buen rato con esa cara.

Miré la página.

Era el pliego de financiación de Santa Oliva que habíamos revisado el martes. Había vuelto al apartado de las ausencias y las reservas de plazas.

—Estoy intentando entender qué hacía falta para considerar una plaza reservada.

Lucía dejó su café.

—¿Una plaza vacía?

—Una plaza que no estuviera ocupada, pero que pudiera seguir computándose de alguna manera.

Se sentó a mi lado.

—Dependerá del motivo. Una cosa es que un residente esté ingresado en un hospital y conserve su plaza. Otra, que alguien se haya marchado definitivamente.

—Eso parece decir el pliego.

Le señalé dos párrafos.

Lucía los leyó.

—Aquí habla de ausencias autorizadas —dijo—. Y aquí exige que estén justificadas.

—Pero no explica cómo debía aparecer la reserva en cada hoja interna del centro.

—Eso tendría que establecerlo el procedimiento de gestión.

El martes habíamos encontrado una discrepancia entre los registros de ocupación y las estancias declaradas. Sabía que no bastaba con restar dos cantidades para demostrar un cobro indebido. Ahora quería entender qué documentación podía explicar legítimamente aquella diferencia.

—¿Has encontrado algo más sobre Alerce? —preguntó.

—Tengo una referencia pendiente de comprobar.

—¿Pública?

—No todavía.

Lucía me observó unos segundos.

—Está bien.

No me pidió detalles.

Había aprendido a reconocer cuándo una respuesta incompleta era consecuencia de la discreción necesaria y cuándo yo estaba evitando hablar por miedo.

Aquella mañana se trataba de lo primero.

—Cuando tengas algo que podamos utilizar —añadió—, lo revisamos juntas.

—Gracias.

Se levantó con su café.

Antes de regresar a su mesa señaló el pliego.

—No pierdas de vista que cambiar el nombre de una columna no cambia lo que ocurrió en una habitación.

Me quedé mirando el documento después de que se marchara.

Era una frase sencilla.

Y estaba bastante cerca de lo que Mateo había intentado explicarme la noche anterior.

* * *

A las once recibí un mensaje de Inés.

Mateo ha autorizado que revises las dos versiones que mencionó ayer. Las copias están preparadas sin información personal de residentes. ¿Puedes venir a las cinco y media?

Respondí que sí.

Poco después llegó otro mensaje, esta vez de mi hermano.

Quiero estar presente. Prefiero explicarte yo de dónde me llegaron.

Me parece bien , escribí.

No pregunté quién se las había entregado.

Sabía que Inés conocía la procedencia que Mateo podía acreditar y que estaban intentando determinar cómo presentar los materiales sin comprometer a otras personas.

Durante la mañana terminé dos expedientes de esquelas y revisé los anuncios que debían entrar en la edición del viernes.

Rafael me pidió que comprobara una corrección antes del cierre.

La solicitud procedía de una funeraria habitual y tenía todos los datos necesarios. Aun así, comparé el texto modificado con la versión autorizada.

El cambio consistía en un segundo apellido.

Lo confirmé con la documentación de la solicitud y devolví la prueba a maquetación.

Rafael pasó a recogerla poco después.

—¿Todo correcto?

—Sí.

—¿Y la incidencia de tu hermano?

—Sigue pendiente de respuesta definitiva.

Frunció el ceño.

—Tendré que volver a preguntar a administración.

—Ya hemos solicitado que se conserven los registros.

—Lo sé. No quiero que se pierda nada por una incidencia de conservación.

Lo dijo mientras ordenaba unas páginas.

Después me preguntó si había podido descansar.

—Algo más.

—Me alegro.

Se marchó con las pruebas de impresión.

Yo regresé al trabajo.

No tenía novedades que comunicarle sobre la esquela. La revisión del usuario que había autorizado la excepción continuaba fuera de mis permisos y de mis competencias.

Tampoco tenía ninguna razón para hablarle de lo que Mateo estaba preparando con Inés.

* * *

Llegué al despacho a las cinco y veinte.

Mateo estaba en la sala de espera.

Se levantó cuando me vio.

—¿Has venido directamente?

—He pasado por casa para sacar al perro. Está bien.

—Gracias.

—Otra vez no.

Sonrió.

Inés salió de su despacho con una carpeta delgada.

—Podemos pasar.

Nos sentamos alrededor de la mesa.

Había dos juegos de hojas colocados uno al lado del otro. En cada uno figuraba una referencia, un periodo y varias columnas de datos.

No había nombres de residentes ni identificaciones personales.

Inés esperó a que termináramos de acomodarnos.

—Antes de comenzar —dijo—, quiero que tengamos claro qué vamos a comprobar hoy. Son copias. Podemos comparar lo que dicen y reconstruir cómo llegaron hasta Mateo. No podemos acreditar todavía que reproduzcan íntegramente los originales conservados por la fundación.

Asentí.

Mateo se inclinó hacia la mesa.

—Te dije ayer que había dos versiones de una misma relación.

Señaló el primer juego.

—Esta es la que se preparó inicialmente, según la fecha que aparece en el documento.

Leí la cabecera.

Santa Oliva. Relación de incidencias de ocupación.

Debajo aparecía una referencia al mes de marzo de 2017.

El periodo consignado era del seis al doce de marzo.

Sentí un sobresalto.

Eran las mismas fechas que había examinado el martes con Darío.

No dije nada.

Mateo continuó:

—La primera versión lleva fecha de preparación del catorce de marzo. La segunda, del veintitrés.

Me mostró los dos encabezamientos.

La referencia principal coincidía. También el centro, el periodo y la categoría de plazas.

—¿Por qué dices que son dos versiones de la misma relación y no documentos distintos? —pregunté.

—Porque tienen la misma referencia de expediente y la misma estructura. Además, la segunda conserva los datos básicos de movimientos de la primera.

Inés señaló las cabeceras.

—Es razonable compararlas como versiones de un mismo registro. Pero las fechas impresas en ellas todavía necesitan confirmación con sus archivos de origen.

Observé las páginas.

En la primera relación aparecían tres bajas definitivas anotadas antes de que comenzara la semana. No figuraban nuevas altas durante los siete días.

La columna de ocupación señalaba veintiuna plazas.

Había otra columna titulada Plazas disponibles .

Tres.

Pasé a la segunda versión.

La ocupación seguía indicando veintiuno.

Las bajas también eran tres.

No se habían añadido nuevas altas.

Pero la columna de plazas disponibles había cambiado.

Ahora figuraba un cero.

En otra casilla aparecía una cifra que antes no estaba.

Tres.

El encabezamiento decía:

Reservas regularizadas.

Volví al primer documento.

—Aquí no consta ninguna reserva.

—No —respondió Mateo.

—Y en la segunda aparecen tres.

—Sí.

Leí las observaciones.

La versión posterior contenía una anotación breve sobre una regularización administrativa pendiente de incorporar al cierre.

—¿Dónde está la justificación de esas reservas? —pregunté.

Mateo miró a Inés.

—No está entre estas hojas —respondió ella—. Tampoco hay una referencia suficientemente precisa que permita identificarla sin consultar el expediente completo.

Me quedé mirando las dos versiones.

No sabía todavía si alguien había introducido una corrección legítima o había cambiado la clasificación para que una cifra resultara más conveniente.

Pero ya podía describir exactamente qué había cambiado.

* * *

—¿Cómo llegaron a tus manos? —pregunté a Mateo.

Se acomodó en la silla.

—Me las entregó una persona que había trabajado con documentación administrativa de la fundación. Fue a finales de septiembre.

—¿Te dio los archivos originales?

—No. Copias impresas de dos documentos que, según me explicó, habían circulado en fechas distintas.

—¿Y sabía por qué no coincidían?

—Me dijo que la segunda se utilizó para preparar un cierre posterior. No pudo explicarme quién decidió hacer el cambio.

Inés intervino.

—Conocemos la identidad de esa persona y las circunstancias en que facilitó las copias. Pero todavía debemos comprobar qué documentos recibió en su momento y si conserva los mensajes o archivos de los que proceden las impresiones.

Miré de nuevo las fechas.

Una copia fechada el catorce de marzo.

Otra, el veintitrés.

Eso no demostraba que se hubieran preparado realmente en aquellas fechas. Cualquiera podía cambiar la fecha visible en una impresión.

—¿La persona que te las entregó está dispuesta a explicar su procedencia? —pregunté.

—Ha aceptado hablar con Inés —respondió Mateo—. No le hemos pedido todavía que declare sobre algo que no haya podido recuperar o comprobar.

Asentí.

Mateo se quedó mirándome.

—¿Por qué no me has preguntado quién es?

—Porque no necesito saberlo para comparar estas hojas.

Pareció sorprenderse.

—Hace una semana me lo habrías preguntado.

—Hace una semana tampoco entendía qué estabas intentando proteger.

No sonrió.

Volvió la vista hacia las copias.

—Yo debería haberlo explicado mejor.

No continuamos con aquel asunto.

Habíamos hablado bastante la noche anterior.

* * *

Extendí las dos páginas sobre la mesa.

Había algo que todavía no comprendía.

—En la segunda versión siguen apareciendo veintiuna plazas ocupadas —dije—. No han cambiado esa cifra.

—Es cierto —respondió Mateo.

—Lo que han cambiado es la clasificación de las otras tres.

Inés asintió.

—Eso es lo que muestran las copias.

Busqué el apartado final.

La primera relación señalaba tres plazas disponibles. La segunda incluía tres reservas regularizadas y un total de veinticuatro plazas computables.

—¿Qué significa computables en este documento? —pregunté.

Mateo negó.

—No lo sé.

Inés tampoco respondió inmediatamente.

—Necesitamos saber cómo se utilizaba ese término en el procedimiento interno —dijo—. No podemos suponer que sea equivalente a una estancia efectivamente prestada.

Pensé en el pliego público.

Allí la distinción era importante.

Una reserva autorizada podía tener un tratamiento específico; no necesariamente el mismo que una estancia efectiva. Y una baja definitiva no equivalía a una ausencia temporal.

—Según el primer documento, esas tres plazas estaban libres por bajas definitivas —dije.

—Sí —respondió Mateo.