La muga roja (Línea de Cupo 3) CAPÍTULO 13 La huida hacia la muga #4
64%

CAPÍTULO 13 La huida hacia la muga #4

—No van a tener tiempo ni de apagar los motores en la pista de Biarritz —intervino Mathieu con una firmeza que resonó con autoridad en la sala—.

Acabo de hablar personalmente con el comisario Philippe Delmas, jefe de la división financiera de la Policía Judicial de Bayona.

La prefectura de los Pirineos Atlánticos ya ha sido notificada de la activación del artículo 41 del Convenio de Aplicación de Schengen para persecuciones transfronterizas urgentes.

Dos furgones de la Policía del Aire y de Fronteras (PAF) y cuatro patrullas de paisano de la brigada de investigación de Bayona están tomando posiciones en los accesos del aeródromo de Biarritz-Parme.

Su misión es acordonar el hangar corporativo número tres y bloquear la pista con vehículos pesados en cuanto el tren de aterrizaje toque el suelo.

Jan van der Berg abrió en la pantalla contigua el informe pericial del volcado digital intervenido en Aschheim por la policía bávara. Las líneas de código hexadecimal y los árboles de directorios confirmaban la falsificación técnica del informe contra Ajuria Enea:

—Observen los metadatos de las cabeceras —explicó el analista neerlandés, señalando con un puntero láser las líneas de registro fechadas tres meses atrás—.

La plantilla del dosier no procedía de ninguna unidad técnica de la OLAF ni de la DG COMP; fue ensamblada en una estación de trabajo de la consultora L'Étoile Atlantique utilizando tipografías institucionales sustraídas de la oficina de publicaciones oficiales de Luxemburgo.

Las marcas de agua que supuestamente acreditaban la confidencialidad comunitaria fueron generadas artificialmente con un software de diseño vectorial para dar apariencia de autenticidad a balances financieros burdamente manipulados.

La prueba forense es demoledora: el informe entero es un montaje fraudulento diseñado para justificar una intervención política sobre las haciendas vascas.

Ainara asintió con una gravedad serena. Durante meses, el Gobierno Vasco y las instituciones forales habían tenido que soportar la sospecha calculada, las filtraciones anónimas a la prensa conservadora y la amenaza latente de un rescate competencial que habría liquidado décadas de autogobierno democrático.

Ahora, frente a las pantallas de Eurojust, la verdad procesal emergía con una nitidez incontestable.

Dio un paso hacia la mesa central, tomó el bolígrafo institucional y firmó digitalmente en la tableta del JIT la ratificación de urgencia del auto de prisión provisional sin fianza contra Patricia Hagen y los administradores de la consultora, sellando el documento con el certificado criptográfico de la Fiscalía de Bizkaia.

—La cobertura procesal es total e inatacable —manifestó Ainara, volviéndose hacia los magistrados de enlace franceses y neerlandeses congregados alrededor de la mesa—.

La orden de detención europea contempla los delitos de falsedad en documento público, estafa procesal agravada, pertenencia a organización criminal transnacional y revelación de secretos de Estado.

Ningún tribunal europeo podrá admitir a trámite ninguna reclamación de inmunidad diplomática: Hagen ha sido destituida formalmente por la Comisión Europea y el Gobierno alemán ha declinado cualquier amparo institucional sobre sus actuaciones.

Si los sicarios de Sorokin intentan sacarla del aeropuerto hacia el interior del País Vasco francés, la persecución se convertirá en una operación policial en caliente con todas las facultades de interdicción armada.

Ainara consultó de reojo la esfera sobria de su reloj Certina DS en la muñeca izquierda; el tiempo corría implacable contra la legalidad comunitaria.

Aquel reloj de acero, heredado de los turnos de fundición de su padre Josu en Durango, era el ancla moral que la mantenía firme frente al vértigo de las intrigas internacionales.

Cada minuto de retraso en la activación de los controles fronterizos aumentaba exponencialmente la probabilidad de que Hagen cruzara las líneas de monte y desapareciera en la red de casas francas que la delincuencia internacional mantenía en el norte peninsular.

—El Concierto Económico no es un privilegio de despacho ni una concesión graciosa de la corte comunitaria —añadió Ainara dirigiéndose a los fiscales de enlace extranjeros—.

La sentencia del Tribunal de Luxemburgo de septiembre de 2006 dejó zanjado que las haciendas forales cumplen escrupulosamente los criterios de autonomía institucional, procedimental y económica.

Euskadi recauda sus propios tributos y asume el riesgo íntegro de su gestión presupuestaria sin transferencias de nivelación del Estado central.

Quienes intentaron destruir este sistema utilizando el dinero negro de Sorokin sabían perfectamente que el régimen foral es inatacable en el terreno del derecho; por eso recurrieron a la calumnia y a la guerra híbrida de la desinformación.

Mathieu contempló el perfil resuelto de Ainara con una mezcla de admiración y alivio profundo.

En los meses que habían compartido de persecución y aislamiento, desde las orillas del Bidasoa hasta las frías avenidas de Bruselas, aquella fiscal foral había demostrado una entereza inquebrantable que contrastaba con la hipocresía de los despachos ministeriales.

Sabía que la batalla que libraban no era solo por la reputación de unas instituciones autonómicas, sino por la memoria de quienes habían entregado su vida por desenmascarar a los poderes ocultos que manipulaban la maquinaria comunitaria.

En ese instante, la pantalla secundaria del videowall conectó mediante videoconferencia de alta seguridad con la mesa de crisis de la Dirección de la Ertzaintza en Erandio.

En la imagen apareció el inspector jefe Gorka Atxaga, con el rostro curtido por la fatiga tras haber coordinado el traslado urgente de los efectivos policiales forales desde la comisaría de Vitoria hacia la muga de Gipuzkoa y Navarra.

—Ainara, Mathieu, os escucho alto y claro desde la base operativa de Oiartzun —dijo el veterano inspector con su habitual tono grave y resolutivo—.

La Unidad de Intervención de la Ertzaintza, los Bizkor, ya tiene desplegados dos grupos tácticos con blindados ligeros en la zona de Irún y en el puerto de Behobia.

Pero por los análisis de rutas que estamos cruzando con los agentes franceses, Hagen no va a intentar cruzar por el puente de Santiago ni por la autopista AP-8 en Biriatou; los controles aduaneros en esos pasos son demasiado densos y están saturados de cámaras de lectura automatizada de matrículas.

Los informadores que tenemos en el valle del Baztan indican que la red logística de Sorokin mantiene una base auxiliar en los alrededores de Dantxarinea y Urdazubi.

Si consiguen eludir el cerco en Biarritz, enfilarán hacia el sur por el corredor de la carretera departamental D-932 a través de Ustaritz y Cambo-les-Bains para buscar la frontera por las ventas de Dantxarinea.

Mathieu miró el mapa topográfico desplegado en la pantalla táctil, reconociendo cada curva, cada puente sobre el río Nive y cada sendero boscoso de la comarca donde se había criado.

—Gorka tiene toda la razón —asintió el analista vascofrancés, con la mirada encendida por la urgencia del momento—.

La carretera de Cambo hacia Dantxarinea es una ratonera de dos carriles encajada entre colinas y bosques de robles, pero tiene docenas de pistas forestales que conectan con caseríos aislados en la misma línea divisoria.

Si Hagen alcanza esa zona antes de que cerremos los accesos, los mercenarios rusos intentarán cruzarla a pie a través de los pastos hacia Navarra para esconderla en alguna borda antes de trasladarla hacia el interior de la península.

No podemos permitir que ponga un solo pie en la muga sin estar cercada.

—La coordinación judicial con París está sellada —apuntó Jan van der Berg, mostrando en la consola la autorización firmada por el fiscal general ante el Tribunal de Apelación de Pau—.

El magistrado instructor francés ha convalidado todas las diligencias del JIT y ha delegado la dirección operativa en el CCPA de Hendaya.

Cualquier evidencia recuperada en suelo francés o español tendrá plena validez en los tribunales de ambos países sin necesidad de comisiones rogatorias intermedias.

—¿A qué distancia está el helicóptero de enlace de la Gendarmería Nacional? —preguntó Ainara a Jan van der Berg mientras recogía su abrigo y su acreditación judicial.

—Un helicóptero biturbina Eurocopter EC145 de la sección aérea de la Gendarmería de Biarritz ya está posicionado en el helipuerto de la base militar de Anglet —respondió el analista neerlandés—.

Y el avión de enlace de Eurojust los espera a ustedes dos en el aeropuerto de Róterdam-La Haya con plan de vuelo directo hacia Hondarribia.

Estarán sobrevolando la bahía de Txingudi en cincuenta y cinco minutos.

Ainara y Mathieu intercambiaron una mirada cargada de complicidad y determinación absoluta.

Tras semanas de asedio en los despachos de Bruselas y en las carreteras de montaña, el tablero de la confrontación regresaba con una precisión inexorable a su punto de origen: la línea de la muga vasca, donde el destino del autogobierno foral y la verdad sobre los crímenes del pasado se decidirían sobre el asfalto mojado de la frontera.

—Vamos a Hondarribia —dijo Mathieu, cerrando la cremallera de su cartera de cuero—. Es hora de cerrar esta cuenta en nuestra propia tierra.

Jan van der Berg les estrechó la mano con una gravedad solemne:

—Tienen todo el respaldo procesal de este tribunal, compañeros. Si atrapan a Hagen con esos discos duros intactos, habrán ganado una batalla histórica para la justicia europea. Buena suerte en la frontera.

♦ ♦ ♦