9 Entre líneas
Ellie abrió los ojos y se incorporó lentamente en la cama. La luz de la mañana entraba por la ventana y Lara, todavía cubierta hasta el cuello, la observaba desde la suya.
—¿Cómo te fue?
—Creo que bien...
—¿Qué te dijo?
—No está molesto.
Lara se incorporó de inmediato.
—¿En serio?
—Sí. Fue muy comprensivo.
—¿Y hablaron de algo más?
Ellie bajó la mirada.
—Le dije que... lo pensaría.
La sonrisa de Lara apareció inmediatamente.
—¿Vas a salir con él?
—¡No lo sé!
—Pero quieres.
Ellie se puso roja.
—Solo... me genera curiosidad.
—Mientras decides, puedes seguir hablando con él en la Sala del Destino.
Ellie jugueteó con la sábana.
—Si regreso, seguramente pensará que decidí intentarlo.
Lara la observó unos segundos.
—¿Le dijiste que estás comprometida?
La expresión de Ellie cambió.
—No fui capaz.
—Ellie...
—Lo sé.
—Deberías decírselo.
—Lo sé, Lara.
Su hermana comprendió que insistir no serviría de nada. Ellie respiró hondo y cambió de tema.
—Será mejor que nos preparemos. Hoy es el paseo.
—Todavía faltan dos horas.
—Primero iremos al hospital. Nicole y su madre quieren visitar al novio de Chloe antes de encontrarnos con los demás.
—Entonces sí vamos tarde.
Lara saltó de la cama.
—¡Muévete!
Poco después, las hermanas llegaron al punto donde habían acordado encontrarse con Nicole y Chloe.
—Buenos días, señora Chloe —saludó Ellie.
—Buenos días, chicas.
—¿Cómo sigue su pareja? —preguntó Lara.
—Mucho mejor. La herida necesitó algunos puntos y todavía están revisando el tobillo, pero parece que no hay nada grave.
—Me alegra.
Una voz masculina llegó desde detrás de ellas.
—Buenos días.
Chloe se volvió.
Ryan se acercaba acompañado por el heladero. Daniel caminaba unos pasos detrás de ambos, con las manos en los bolsillos.
—¡Ryan! —exclamó Chloe—. Qué sorpresa.
—Queríamos saber cómo seguía.
—Mucho mejor. —Chloe buscó inmediatamente a Daniel—. Y en buena parte gracias a este muchacho.
Daniel apenas tuvo tiempo de reaccionar antes de que ella lo abrazara. Se quedó completamente rígido.
—No fue para tanto...
—Claro que lo era. Evitaste que la caída fuera mucho peor.
—Solo estaba allí.
—Y actuaste.
Daniel no supo qué responder. Ryan sonrió discretamente.
—Nunca ha sabido aceptar un agradecimiento.
—Padre...
Ellie contuvo una sonrisa. El heladero la reconoció entonces.
—¡Pero si es la chica del cone...!
Daniel le dio un codazo antes de que terminara.
—Auch.
—¿Qué? —preguntó Ryan.
—Nada —respondió Daniel demasiado rápido.
Ellie bajó la mirada, avergonzada. Chloe los observó sin comprender demasiado.
—Bueno, será mejor que entremos.
En la recepción del hospital, Chloe explicó a quién iban a visitar. La recepcionista pidió los documentos de identificación de los visitantes mayores y fue registrando sus nombres.
Cuando llegó el turno de Daniel, él no hizo siquiera el ademán de buscar en los bolsillos.
—No tengo documentación.
La mujer levantó la mirada.
—¿La olvidaste?
Daniel negó.
—No. No tengo.
Ryan intervino con tranquilidad.
—Estamos tramitándola.
La recepcionista frunció ligeramente el ceño.
—Entiendo —respondió la recepcionista—. Lamentablemente, sin identificación no puedo registrarte como visitante.
—Está bien.
Ryan parecía dispuesto a discutir.
—Pero él fue quien—
Daniel le tocó suavemente el brazo.
—No pasa nada. Los espero aquí.
—Hijo...
—En serio. Ve.
Ryan vaciló. Finalmente asintió.
—No te muevas.
Daniel se dejó caer en una de las sillas de la recepción mientras los demás se alejaban por el corredor. Ellie miró hacia atrás antes de desaparecer, Él seguía allí.
La visita no duró demasiado. El novio de Chloe se encontraba estable y de buen humor pese a la pierna vendada y al tobillo inmovilizado. La caída había sido aparatosa, pero no tendría consecuencias graves. Cuando regresaron a la recepción, Daniel seguía exactamente donde lo habían dejado.
Tenía un libro abierto sobre las piernas.
Ryan sonrió.
—Por un momento pensé que encontraríamos tu silla vacía.
Daniel levantó la mirada.
—Me dijiste que no me moviera.
—Milagrosamente decidiste obedecer.
—A veces ocurre.
Ellie soltó una risita, Daniel la miró y sonrió.
—Bueno, nosotras tenemos que irnos —dijo Ellie—. Debemos llegar a la preparatoria.
—Es verdad, el paseo escolar —recordó Chloe. —¿Lara también va?
—Podemos llevar un invitado —explicó Ellie—. Yo la invité.
Chloe miró a Nicole.
—¿Y tú?
—Todavía no tengo acompañante.
Sus ojos fueron directamente hacia Daniel, Él tardó unos segundos en darse cuenta.
—Daniel.
—¿Sí?
—¿Quieres venir conmigo?
Ellie sintió una pequeña punzada en el pecho.
—Yo... — Daniel miró a Ryan. —No tengo documentos.
—¿También los piden en el parque? —preguntó Chloe.
Nicole negó con la cabeza.
—Solo necesitamos aparecer en la lista de invitados de la preparatoria. Todavía puedo registrarlo antes de salir.
Daniel encontró otro problema.
—No traje nada.
—Pues ve a buscarlo.
Daniel la observó en silencio sin saber que decir. El heladero le dio una palmada en la espalda.
—Ve.
Daniel lo miró.
—¿Por qué todos parecen tan interesados en sacarme de mi casa?
—Porque un chico de diecisiete años debería hacer algo más que trabajar, entrenar y leer.
Ryan asintió.
—Estoy de acuerdo.
Daniel lo miró traicionado haciendo que Lara soltó una carcajada, Daniel suspiró, Entonces miró a Ellie. Ella no dijo nada. Pero, tampoco parecía molesta con la idea.
—Está bien.
Nicole sonrió.
—Te esperamos en la preparatoria.—de acuerdo…
***
Veinte minutos después, Daniel apareció con una mochila sobre el hombro. La cantidad de estudiantes reunidos frente al instituto lo hizo detenerse. “¿Cómo voy a encontrarlas?” Después vio dos cabezas cobrizas entre la multitud. “Ah. No fue tan difícil.”
—¡Daniel! —lo llamó Nicole.
Se acercó.
—Gracias por invitarme.
—Pensé que ibas a arrepentirte.
—Lo consideré.
Nicole comenzó a presentarle a sus compañeros. Daniel hizo un esfuerzo por recordar los nombres, aunque después del sexto dejó de estar seguro de quién era quién.
Subieron al autobús. Daniel se sentó junto a Nicole, mientras Ellie y Lara quedaron unas filas detrás.
—¿Nunca has ido a un paseo escolar? —preguntó Nicole.
—No.
—¿En serio?
—Estudio en la zona sur y.… mi educación ha sido un poco diferente.
—¿Tienes amigos allí?
Daniel pensó en Christopher.
—Uno.
Nicole rio.
—Definitivamente necesitas socializar más.
—Eso mismo dice todo el mundo últimamente.
Ella se acercó un poco más.
—Yo podría ayudarte.
Daniel sintió que su cuerpo se tensaba.
—Claro... podemos ser amigos.
Desde atrás, Lara observó la escena.
—Nicole está coqueteando con él.
Ellie miraba por la ventana.
—No me importa.
—Ni siquiera estabas mirando hacia acá y respondiste inmediatamente.
Ellie giró hacia ella.
—No puedo reclamarle nada. Ni siquiera le he dado una respuesta.
Y había otra razón que ninguna necesitaba mencionar, El compromiso. Lara perdió parte de su sonrisa.
—Entonces decide qué quieres antes de que alguien decida por ti.
Ellie regresó la mirada hacia la ventana. Eso era precisamente lo que intentaba hacer.
***
El parque acuático estaba lleno. Música, familias, estudiantes, piscinas, toboganes y gritos se mezclaban bajo el sol de media mañana.
Daniel contempló el lugar con genuina curiosidad.
—Nunca habías venido a uno, ¿verdad? —preguntó Nicole.
—No.
—Se nota.
—¿Eso es malo?
—Es adorable.
Daniel se puso rojo, Nicole rio y corrió hacia los vestidores con las demás chicas.
Cuando Daniel salió con los demás muchachos, llevaba una pantaloneta de baño y una camiseta de manga larga de tela ligera que Ryan le había regalado tiempo atrás.
Se sentía extraño. Demasiada gente. Demasiado ruido. Y demasiadas personas con muy poca ropa. Entonces aparecieron las chicas. Daniel buscó a Ellie casi de inmediato. Llevaba un traje de baño entero, sencillo y discreto. Su cabello cobrizo caía libre sobre los hombros, Él se quedó mirándola.
Uno de los chicos le dio un pequeño golpe con el hombro.
—Disimula.
Daniel cerró la boca.
—No estaba haciendo nada.
—Claro.
Se marchó antes de que pudieran seguir molestándolo, Durante la primera parte de la mañana, el grupo recorrió varias atracciones.
Daniel descubrió que le gustaban especialmente aquellas que implicaban velocidad.
En cambio, parecía completamente perdido cuando el resto comenzaba a bromear o a hablar de cosas cotidianas de la preparatoria, Nicole permanecía cerca de él casi todo el tiempo.
Finalmente, después de que ella volviera a tomarlo de la mano para arrastrarlo hacia otra piscina, Daniel se metió al agua aprovechando un descuido de Chloe, pero al salir a flote encontró a Ellie y Lara sentadas junto al borde del agua.
—Hola.
—Hola —respondió Ellie.
—¿Cómo va tu día libre? —preguntó Lara.
—Extraño.
—¿Que tal tu cita con Nicole?
Daniel miró discretamente hacia donde estaba Nicole.
—¿cita? ¿No se supone que es un paseo escolar?
—Claro.El rubio traga saliva pensativo
—Disculpa... ¿Nicole es así con todo el mundo? — Lara comenzó a sonreír. Daniel continuó antes de que pudiera burlarse. —Quiero decir... siento que su contacto físico hacia mí es... excesivo
Lara soltó una carcajada.
—Daniel, está coqueteando contigo.
Él palideció. Ellie tuvo que contener una sonrisa.
—¿Estás segura?, quiero decir... admito que se me cruzó por la cabeza, pero quería creer que ella es así con sus amigos
—Completamente.
—Entiendo...
—Podrías invitarla a salir. — Daniel la miró horrorizado. Lara rio todavía más. —Estoy bromeando.
Ellie negó con la cabeza.
—No le hagas caso.
Daniel respiró aliviado al ver que Ellie tenía un gesto tranquilo, En ese momento reparó en una marca sobre la pierna de Lara. Frunció ligeramente el ceño. Antes de que pudiera preguntar, escuchó a Nicole.
—¡Daniel!
Él se alertó y salió de la piscina. Se llevó a Nicole unos metros aparte.
— que pasa?
—Quería preguntarte algo.
—Dime.
—¿Estás interesada en mí? — Nicole parpadeó. Daniel se apresuró a continuar. —Lo siento. Probablemente no debería preguntarlo así. Es solo que no soy muy bueno entendiendo estas cosas y Lara acaba de decirme que...
Nicole rio.
—Sí. Pensaba invitarte a salir.