Capítulo 77 #2
Dio una vuelta sobre sí misma y luego se acomodó entre mis brazos, como hacíamos en el pasado.
Empecé a acariciarle la cabeza sanguinolenta de pelaje apelmazado.
Me fijé en que la corona que le daba la mejora de Carisma temporal había desaparecido, perdida en la batalla.
También se había quitado las gafas de sol.
—Esto es importante y quiero que me prestes mucha atención. ¿De acuerdo?
—De acuerdo.
Seguí acariciándole la cabeza con suavidad mientras hablaba:
—El nombre del conjuro y de la fiesta es algo que me ha preocupado desde hace ya tiempo.
Parece dejar claro que solo hay un carnicero.
Y algo me dice que, aunque saliese bien, Imogen no iba a conseguir la ventaja que proporcionaba el conjuro.
Antes, cuando hablé con ella, me contó la historia de la Mascarada del Carnicero.
Dijo que, en la fiesta, llevábamos máscaras para fingir durante un corto periodo de tiempo que no éramos monstruos.
Pero se equivocaba. Lo había entendido al revés.
Lo que llevas ahora es una máscara, Dónut.
Y no sabes cómo quitártela. Y no pasa nada.
No tienes por qué hacerlo. Por el momento. Esa máscara es lo que te protege.
—No me gusta —dijo ella.
—Lo sé. Lo que acabamos de sufrir no es más que la antesala de lo que podría llegar a ocurrir más adelante, sobre todo en el noveno piso.
Las cosas van a empeorar mucho antes de que empiecen a mejorar siquiera.
Vamos a perder más amigos. Vamos a tener que hacer cosas horribles para sobrevivir.
Por eso necesito que te dejes puesta la máscara.
Pero un día… Un día te encontrarás en un lugar seguro, sin preocupaciones y sin que nadie te esté viendo, y la máscara se te caerá sin más.
Y sufrirás. Llorarás por Firas, por Gwen, por Yolanda y por Brandon, por todos los que hemos perdido en el camino.
Pero te alegrarás de haberla llevado puesta.
No dijo nada durante un rato.
—¿Carl? —llamó al fin.
—Dime
—Tenías razón. Se ha parecido mucho más a Rambo que a Footloose .
Y luego empezó a llorar al fin. Noté unos sollozos muy leves en el cuello, y nunca el dolor de otra persona me había aliviado tanto.
De repente descubrí qué era lo que me inquietaba. Me incorporé. Dónut seguía aferrada entre mis brazos.
—Katia —llamé con voz ronca—. ¡Katia!
—¡Allí! —dijo Katia, que señaló la montaña de cadáveres.
Había una dinosaurio muerta entre la montaña de insectos.
Ahora que el humo había desaparecido y que varios conjuros Antorcha iluminaban a nuestro alrededor, la muerte que nos rodeaba era mucho más desesperanzadora.
Los mazmorreros lo habían saqueado todo mientras yo estaba inconsciente, pero nadie se había molestado en mirar bajo los cadáveres.
Solo quedaban unos pocos minutos. Katia había usado la habilidad Encontrar mazmorrero y nos guio hacia el lugar exacto.
—¡Hay dos! No me puedo creer que no los haya visto.
—Rápido —dije al tiempo que escarbaba entre los cuerpos y apartaba partes de insectos.
Y terminé por encontrarlos. Dos bebés ogro rechonchos y desnudos, de un año cada uno.
Imani se acercó a la carrera y los cogió a ambos, uno en cada brazo, como si acabase de encontrar un par de pavos.
Maxim y Dmitri Popov. Estaban inconscientes.
Y ambos tenían sobre la cabeza el mensaje NIVEL X. CABECENCO DE UN AÑO .
«Cuando un cabecenco muere, se divide en una nueva criatura dependiendo de cuántas cabezas tuviese el original».
Todos los mazmorreros dejaron de pelearse y saquear para rodear a los bebés.
—¿Qué vamos a hacer con ellos? —pregunté.
Z EV : No tenéis que hacer nada, Carl. Ya verás.
Un instante después, ambos empezaron a despertar. El mensaje sobre sus cabezas brilló para luego pasar a transformarse en la palabra INELEGIBLE . Parpadearon y desaparecieron.
C ARL : Zev, dime por favor que están…
Z EV : Tranquilo. Los niños y las mazmorreras embarazadas no están permitidos en la mazmorra.
Su guía los hizo elegir esa especie porque sabía que ocurriría esto.
Los han teletransportado a las instalaciones de la guardería de la superficie.
Son libres. Pronto podremos seguir hablando, pero quería comentarte que iréis al programa de Odette justo al comienzo del siguiente piso.
No durante el tiempo que hay entre este y el siguiente.
Todos los mazmorreros tienen que empezar el séptimo piso al mismo tiempo.
Comuniqué a los demás lo que nos había dicho Zev.
Se hizo el silencio, como si todos se hubiesen quedado estupefactos.
—Lo han conseguido —dijo Elle al fin—. Esos cabrones han escapado.
Todos los demás empezaron a hablar en ese momento. Se acabaron las peleas. Alguien rio. Imani se me acercó y me envolvió con las alas, abrazándome y sanándome al mismo tiempo.
Sentí como si hubiese desaparecido de mi mente la nube oscura que la cubría. A pesar del horror que nos rodeaba, a pesar de la muerte de varios de nuestros amigos, estábamos vivos. Habíamos sobrevivido. Habíamos ganado y los cazadores no.
Estábamos vivos, joder.
En ese momento me llegó una notificación. Dónut y yo intercambiamos una mirada. También acababa de llegarle a ella. Apareció una marca sobre mi cabeza. Una estrella giratoria. COSEÑOR DE LA GUERRA , LA PANDILLA DE LA PRINCESA .
—Lo han conseguido —dije.
Hay una nueva pestaña disponible en tu interfaz.
¡Felicidades! Has conseguido desplegar con éxito tus primeras tropas. Se te ha asignado la posición tres y has heredado todos (cero) los mercenarios que han dejado atrás los Excavadores.
Bienvenido, patrocinador, a la Guerra de Facciones.
El nombre oficial de tu equipo es la Pandilla de la Princesa y está patrocinado por la Asociación Para la Erradicación de los Cocker Spaniel (APECS), ONC que opera como Corporación Pandilla de la Princesa, ONC.
En estos momentos no estás en posición. Dirígete al centro de visitantes de Planeta mazmorrero: Tierra para registrarte en el terreno.
Algunas de las opciones de señor de la guerra no estarán disponibles hasta que estés en posición.
Los juegos comenzarán cuando los mazmorreros lleguen al noveno piso. Si quieres más información, échale un vistazo a la pestaña Guerra de Facciones de tu interfaz.
¡Un aviso! El equipo tiene dos señores de la guerra en este momento (Carl y Princesa Dónut). Ambos tienen derechos de administrador completos y acceso a las votaciones.
¡Otro aviso! La coseñora de la guerra Princesa Dónut es integrante de la línea sucesoria real de otro equipo (equipo número 4, el Sultanato de Sangre). Échale un vistazo a las reglas de sucesión si quieres saber cómo afectará a la jugabilidad.
¡Importante! Tienes quince tareas que requieren votación.
Debido a tu contrato, se ha añadido una nueva tarea relacionada contigo:
Tarea: Eliminar protecciones de seguridad de los patrocinadores de facción.
—¿Habéis visto eso? —pregunté al tiempo que alzaba la vista. Extendí los brazos—. Los cazadores están muertos. Han llegado nuestras tropas. Seguimos aquí. Nos quedan dos pisos por delante, pero luego iremos a por vosotros.
—Carl, Carl —dijo Dónut—. ¡Cuéntales lo de la votación!
—Ah, sí. —Volví a mirar hacia arriba. Las zarzas se agitaban sobre mí.
Solo quedaban unos pocos minutos. Saqué la foto de una mujer acorazada anciana y sorprendentemente delgada, que luego levanté hacia las alturas—.
Es probable que ya sepáis que los acorazados han abandonado la Guerra de Facciones.
No devuelven el dinero, por lo que seguro que han perdido mucho. —Tiré la foto al suelo y la pisoteé.
»Y luego están los Excavadores, que también han abandonado en el último momento. Eso hacen dos huecos vacíos.
—Carl —dijo Dónut, que alzó la voz—. ¿Los Excavadores no son mántides que asesinan bebés como Vrah y la otra comosellame?
—Sí, Dónut, sí —dije, con tono sobreactuado.
No habíamos practicado ni planeado aquel pequeño espectáculo, pero tampoco pasaba nada.
Cada vez se me daba mejor improvisar. Saqué del inventario la fotografía de una reina mantis con cara de poco amigos y la alcé—.
Son un tipo de mantis diferente a la pobre y fallecida Circe, pero acaban de abandonar.
Muy listo por su parte. Son unas cobardes, pero unas cobardes muy listas.
—Rompí la foto en dos y tiré los restos por encima del hombro.
Me había enterado de que el gobierno de las mantis había abandonado su inversión sin previo aviso la última vez que había hablado con Quasar, lo que había terminado por ser muy positivo, ya que había otro grupo pujando por el espacio libre que había quedado en la Guerra de Facciones: la emperatriz D’Nadia del Prisma.
Z EV : Carl… van a dejar de retransmitirte.
C ARL : ¿Pueden hacerle eso a un patrocinador? ¿Acaso no tenemos permitido burlarnos de la competencia?
Eché un vistazo alrededor y vi que todos estábamos desperdigados por el campo de batalla.
Louis y Britney estaban despiertos y se abrazaban muy cerca de las escaleras.
Osvaldo, el tipo brasileño que se había hecho con el cristal conmemorativo, había bajado al piso inferior con los pocos supervivientes de su grupo.
—Atended todos —dije a los mazmorreros restantes—. Acercaos un momento.
Prepotente se colocó a mi lado a toda velocidad.
También vinieron Elle, Imani, Bautista y los demás.
Katia no lo hizo, se había quedado sentada en las escaleras con la cara entre las manos.
Li Na estaba con ella y le hablaba en voz baja.
No pasaba nada. Hoy todos nos habíamos enfrentado a nuestros demonios.
Tserendolgor se colocó a mi lado también y, en una sorprendente muestra de solidaridad, Dónut saltó al hombro de la mujer perro soldado.
Tras ella, Garret el Dolor de barriga refunfuñaba amenazador.
Volví a mirar hacia arriba y sonreí.