Capítulo 73
Nota añadida por el mazmorrero Carl. Vigesimoquinta edición.
Página cuatro de las notas del plan:
Hay una gran diferencia entre el hecho de que Dónut use su encanto con alguien, como solía hacer con los bopca en las estancias seguras, y usar un conjuro para doblegarlos a su voluntad, como ha hecho con Kiwi la velocirraptor.
Son dos cosas distintas. Con la primera, Ferdinand querrá hacer lo que la gata diga y se volcará para complacerla, pero no estará bajo su control mágico.
Podrá objetar y no podremos obligarlo a atacar a la reina Imogen ni tirarlo por un acantilado ni ese tipo de cosas.
Si consiguiésemos usar magia, las cosas cambiarían mucho.
No solo se convertiría en el secuaz oficial de Dónut, sino que haría prácticamente todo lo que ella le dijese.
Podríamos lanzarle Triplicado mecánico, ya que el sistema lo catalogaría como un secuaz.
También podríamos hablar con él por el chat.
Tendría acceso automático a las estancias seguras, etc.
Tenemos una manera de conseguirlo. Mordecai puede preparar una poción de Encantar animal.
Solo necesitamos un litro de sangre felina.
Por suerte, contamos con los materiales necesarios.
La mayoría de los conjuros de encanto, incluyendo este, requieren estar en la línea de visión del objetivo.
Eso significa que funcionará incluso si él se encuentra en el salón de baile de la reina y Dónut sobre el escenario.
Si el gato está entre el público, Dónut podrá beberse la poción al subir y ya sería nuestro.
Tenían pensado usarlo para luchar contra ella, pero vamos a hacer que se arrepientan.
Cuando tengamos a Ferdinand bajo control, podremos usarlo para todo tipo de cosas.
Luchará a nuestro lado, podrá atacar a la reina y también distraerla si es necesario.
También nos serviría para desbloquear la puerta de los aposentos de la reina desde dentro.
Y es probable que cuente con algunos conjuros muy poderosos.
Implementaremos el plan tras confirmar que Ferdinand es un gato de verdad. Haremos que Dónut se tome la poción cuando suba al escenario al principio de su actuación.
~Carl
NO PIENSO DEJAR QUE ME APUÑALEN, CARL. NO TENGO UN LITRO DE SANGRE DENTRO DE MI CUERPO. SOY CHIQUITA.
¿Funcionará aunque tenga más nivel que Dónut? Estamos dando por hecho que va a ser un jefe de provincia.
~Katia
No vamos a apuñalarte, Dónut. Solo te sacaremos sangre.
Pero sí, tendremos que hacerlo varias veces para conseguir suficiente.
Según la representante de Elle, funcionará mientras el Carisma de Dónut sea lo bastante alto.
El nivel es irrelevante. Tenemos que fijarnos en la puntuación de las características.
También nos ha dicho que Dónut tendrá que estar muy pendiente de él, eso sí.
Será como Kiwi, quien suele volverse un poco loca cuando no la estamos vigilando.
Cuando ocurra, es muy probable que Ferdinand haya caído bajo el influjo de Dónut tanto mágica como no mágicamente, por lo que estará enamorado de ella y dispuesto a correr peligro para protegerla.
Es algo bueno hasta cierto punto, ya que no queremos que ataque antes de tiempo y estropee el plan.
Tampoco nos viene bien que la reina Imogen se entere de que está bajo nuestro control si queremos que salga de ahí para enfrentarse a Signet.
Es probable que sea difícil de ocultar, por lo que deberíamos esperar a que Dónut suba al escenario pero antes de que Imogen salga para luchar contra Signet.
~Carl
Todo lo que había en la estancia se quedó paralizado.
En ese momento, se oyó el aullido de un elfo, que anunció:
—Con todos ustedes, ¡la Reina de Todo Lo Que Existe y la Reina de Todo Lo Que Existirá, Única Purasangre, Inmortal en Espera, Hija Preferida de Apito, Su Alabadísima Majestad, la Reina Imogen de los Altos Elfos!
La reina, que acababa de aparecer de repente en medio del salón de baile, señaló a su gato. Tenía un hilillo de sangre en el pecho que le había manchado el traje de gala reluciente que cambiaba de color. Ignoró a todo el mundo.
—Ferdinand, ¡ven aquí ahora mismo!
«Mierda —pensé—. Estaba luchando en el exterior».
Algunos mazmorreros empezaron a murmurar al verla, ya que creían que los productores habían resucitado a una mazmorrera que había muerto.
El gato brincó por la estancia para luego saltar sobre el hombro de la mujer. Cuando la tocó, empezó a hundirse, maulló y terminó por caer al suelo.
—Ferdinand —gruñó la reina Imogen—. ¿Me quieres decir dónde estás?
—¿Qué? Ah, sí. He venido a ver a mi cielito.
—Sal de ahí inmediatamente y vuelve ahora mismo.
—Pues… —empezó a decir Ferdinand— va a ser un problema. Ahora que estás en la fiesta, estoy aquí dentro encerrado con el resto de los invitados.
Los ojos de la reina ardieron de pura rabia. Alzó una mano como si fuese a darle una torta al animal, quien se hizo un ovillo. Después se detuvo al recordar las normas de su conjuro.
—Mantente al margen. Ya hablaremos más tarde. —Empezó a echar un vistazo por el salón de baile hasta encontrar a Signet—. Ahí estás, hermanastra perdida —comentó con un tono cargado de hiel—. Veo que has conseguido una invitación de última hora.
—Hola, Imogen —saludó Signet. Dio un paso al frente amenazante hacia la reina—. Así es. Me invitó la mismísima Apito.
Imogen levantó una mano para indicarle que dejase de acercarse.
—Atrás. Este salón de baile de la buena voluntad no me aísla de tu olor nauseabundo de mestiza. Lo huelo desde aquí, a pesar de la maldición antigua. Apestas a pescado. Es detestable. No tenemos nada de qué hablar. Disfruta de la fiesta mientras puedas.
Signet dio varios pasos más hacia su hermana, momento en el que Imogen rio y extendió los brazos.
—¿Qué vas a hacer? ¿Atacarme? No puedes lanzar conjuros y tus ataques no sirven de nada porque me atravesarán.
Si de verdad pretendes romper el sello, aparecerás en un mundo de gritos ahogados antes de que te dé tiempo de volver a respirar siquiera.
Para ello, antes tendrás que atacar a uno de tus amigos que sí están presentes contigo.
Y, cuando lo hagas, los condenarás a todos.
¿A quién atacarás? ¿A Carl, tu amante? ¿Me odias lo suficiente como para acabar con él y condenarte a una vida de tortura eterna, todo por vengarte de mí?
K ATIA : Tiene todas las características a 201 menos la Inteligencia, que es de 300.
Aquí dice que su maná es ilimitado temporalmente.
Es horrible. También es inmune al veneno y a las maldiciones y tiene la capacidad de devolver los ataques mágicos.
Es imposible atacarla con bolas de fuego o proyectiles mágicos.
Es vulnerable al daño contundente. Su lista de conjuros ocupa varias páginas.
I MANI : Nos toca subir al escenario. Haz una lista de los conjuros de protección que tiene mientras nos preparamos.
—Anda, ¿te estás tirando a la Signet esa? —preguntó Louis.
—No —respondí—. No sé por qué la reina ha dicho que…
—Solté un gritito al darme cuenta de que algo me había empezado a arrastrar a través del salón de baile en dirección a la mano abierta de la reina Imogen.
Derrapé descalzo y noté cómo se me torcían los dedos al intentar detenerme.
Me choqué contra una mesa que salió volando para luego detenerme frente a la reina.
Sentí cómo me alzaba del suelo. No me dolió, razón por la que supongo que no se consideró un ataque, pero mucho no le faltaba.
La reina me señaló rabiosa mientras flotaba frente a ella.
—Han asediado mi castillo. Estás intentado tirar por la borda mi conjuro, Carl.
—No he sido yo —dije a duras penas—. Las mantis son cosa de Vrah y de su madre.
—Entonces ¿los cambiados que están deambulando por mis torres en este mismo momento no son de tu grupo? ¿Y esa de ahí no es tu amante mestiza? ¿No eran amigos tuyos los que se escondían ahí fuera entre los árboles?
C ARL : Gideon, corred.
Aviso: Este mazmorrero ha fallecido. Se le ha borrado de tus contactos.
«No —pensé sin dejar de mirar la sangre que manchaba el vestido de la reina—. No, no, no».
—El grifo está abierto —dije—. Se supone que no deberíamos dejarlo abierto.
—¿Qué? —preguntó Imogen.
Respiré hondo e intenté recuperar la compostura.
«No podréis conmigo. No podréis conmigo, me cago en Dios».
—No sé de qué estás hablando —dije—. No conozco a nadie que…
¡Pum! Todo se estremeció alrededor y un estruendo terrible se extendió por la estancia.
Cayeron varias bellotas del árbol invertido que colgaba del techo.
Se precipitaron sobre nosotros como granizo, para luego empezar a rodar como si fuesen dados.
Un instante después, se oyó una segunda explosión, esta más fuerte.
La imagen de la reina se difuminó durante unos instantes, y yo caí al suelo.
E L M AZO : Derribar torres de guardia. Tetamen destrozado. Acabar con ambas.
L OUIS : ¡Noooooo!
E L M AZO : Sobrevivir ser ganar, Louis. Todo lo demás ser chorradas.
Caí al suelo como un saco de patatas. Imogen se giró como si estuviese a punto de salir de la estancia, pero se detuvo y gruñó.
«No puede salir —pensé—. Ahora que está en la fiesta, no puede marcharse a menos que alguien rompa el sello. Es una más. Esa es la razón por la que ha venido. Estamos atacando el castillo por todos los flancos, pero no pueden entrar. Lo único que tiene que hacer es evitar que rompamos el sello».
Imogen se giró hacia el escenario, frente al que Imani y Elle habían empezado a colocar despacio las sillas que se habían volcado tras el temblor. La reina avanzó hacia allí, se hizo con una de esas sillas, la enderezó y se sentó.
—Continuad —gritó hacia el escenario.
—Mira que cuesta ser pacífico, ¿eh? —dijo Florin, que me extendió un brazo lleno de escamas para ayudarme a levantar. No le había quitado ojo de encima a la reina Imogen.