La mascarada del carnicero (Carl el Mazmorrero 5) Capítulo 72 #3
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Capítulo 72 #3

E L M AZO : Cambiados volar hacia la torre…

Elfos dispararles… Cambiados luchar contra mántides y transformar en mántides…

Confundir… Elfos también disparar a mántides…

Elfos disparar a todo… Yo tener controlador…

Mántides, o cambiados, hacerse con una torre y entrar…

Cambiados hacerse con otra torre y entrar…

Elfo muerto en azotea. Plaf… Mántides muertas en azotea…

Cambiado muerto en azotea… Dos torretas aún tener elfos que disparan.

Dos torretas vernos en azotea. Dispararnos… Correr.

C ARL : Protege a Bonnie y a los osos si puedes.

Me quedé en silencio. Joder.

C ARL : Pero no te sacrifiques por ellos. Eres más importante.

E L M AZO : Tener controlador… Poder chocar Tetamen con otra torre… Bombas aún colgar… Ser como helicóptero en el juego, en GTA… Creo que puedo romper dos.

L OUIS : NI SE TE OCURRA.

E L M AZO : Chocar como en GTA.

L OUIS : ¡NO DESTROCES EL TETAMEN!

Extendí el brazo y lo coloqué sobre el hombro de Louis, para luego apretárselo con calma.

C ARL : Hazlo y poneos a salvo. Intenta que Bonnie entre en el castillo, pero tú eres la prioridad.

Me giré para hablar con Dónut, pero ya se había ido de camino al escenario con Britney.

Elle e Imani también se habían acercado con Li Na y su equipo.

Prepotente estaba sentado con Ren, Florin, Chris y los Popov.

Katia, Bautista, Gwen y Tran estaban al fondo de la estancia, flanqueando a Lucia Mar para mantener a raya a los cazadores.

La niña hablaba con normalidad con los mazmorreros, como si fuesen mejores amigos y sin dejar de agitar la botella de tequila. Se la ofrecía a todo el mundo.

Vi a varios cazadores, entre los que estaban Vrah, Zabit y algunos dracónidos, acercarse y crear otro semicírculo alrededor del grupo que estaba junto a la vitrina de premios.

Chaco se apartó todo lo posible hasta la pared, como si fuese el camarero de uno de mis libros de Louis L’Amour, preparándose para el inevitable tiroteo.

«Van a intentar provocar a Lucia para que rompa el sello».

C ARL : Chicos, cuidado con esos cazadores.

K ATIA : Estamos en ello. Déjanoslo a nosotros, Carl.

—Mira a los guardias. Están demasiado tranquilos —dijo Firas, que se colocó justo al lado de Louis y de mí.

Le dio unas palmaditas en la espalda a su amigo, quien seguía conteniendo las lágrimas por la pérdida inminente del Tetamen—.

Estamos luchando dentro y fuera del castillo, pero ellos no han hecho nada.

—Es porque los que están aquí se encuentran en el lugar más seguro —dije con una calma que no sentía en realidad—.

La fiesta en sí es un conjuro, y necesitan cumplirse varios requisitos para lanzarlo con éxito.

Da igual lo que esté pasando fuera: cuando aparezca la reina, estoy seguro de que se sellarán todas las estancias.

Algo me dice que, aunque explote el castillo entero seguiríamos estando a salvo.

—Eso espero —dijo Firas antes de que el suelo volviese a temblar.

La emperatriz D’Nadia y los otros dos miembros del jurado seguían en la mesa que había frente al escenario y habían ido emborrachándose cada vez más a medida que avanzaba la noche.

Físicamente se encontraban en un lugar seguro viendo cómo se desarrollaban los acontecimientos.

Signet estaba al lado enfrascada en una conversación con ellos.

Los tres miembros del jurado reían de vez en cuando.

Signet no. La vi enderezarse y apartarse del lugar, muy concentrada.

En el escenario, un mazmorrero humano se tambaleó hasta colocarse debajo del foco mientras Theobold, que ya no estaba sobre la tarima, lo presentaba:

—Cleiton será el primero en actuar. Nos trae el humor local de su tierra.

D ÓNUT : ME ACABAN DE DECIR QUE SALDRÉ LA ÚLTIMA. ES MARAVILLOSO. ¡SOY LA ARTISTA PRINCIPAL!

—Pues… —dijo Cleiton, que estaba muy nervioso y no se había preparado nada.

La voz sonaba amplificada. Llevaba una armadura de zafiro y lo había visto en el episodio resumen, pero no recordaba cuál era su ataque principal.

Estaba en el mismo equipo que el mazmorrero con la mascota que era un halcón—. Toc, toc.

C ARL : Vale. Bien. Samantha está de camino a la sala de seguridad. Tú limítate a cantar y que Britney toque la guitarra mientras Tina baila. Nada de hacer el salto del velocirraptor. Es demasiado peligroso.

—¡¿Quién es?! —gritó un único mazmorrero entre el público.

D ÓNUT : ¿CÓMO VOY A ACABAR POR TODO LO ALTO SIN EL GRAN FINAL?

C ARL : El gran final es conseguir que sobrevivamos, Dónut.

Van a intentar matarnos a todos y aún no sé cómo vamos a salir de esta.

Algo está a punto de ocurrir, así que ten mucho cuidado, sobre todo durante la actuación.

No esperes por nosotros. Sal en el momento en el que se rompa el sello.

Todos intentaremos subir al escenario y seguirte.

Si la cosa no sale bien, usaremos el plan de huida D si podemos.

He comprado pociones de Caída de pluma y las repartiré.

—Esto… Por no… No, un momento. Lo he dicho mal. Pos no…

D ÓNUT : NO PIENSO ABANDONARTE, CARL. Y NO TIENES LAS POCIONES. ESTÁN EN UNA CAJA DE BOTÍN. NO VAS A TENER TIEMPO NI LUGAR DONDE AbrIRLA. Y NO LA NECESITAS.

C ARL : Yo no, pero los demás sí. Habrá tiempo mientras la reina no aparezca por aquí. No mucho, pero suficiente. Entregaré las pociones tan pronto como Samantha desactive las medidas de seguridad del inventario y el bloqueo mágico.

Ferdinand entró corriendo en la estancia en ese momento. Derrapó hasta detenerse frente a mí.

—¡Tú! ¡Criado de Dónut! ¿Me he perdido la actuación?

«Dios —pensé—. ¿Por qué molestarnos siquiera con la poción?».

—Aún no —respondí—. Saldrá la última. Aún queda tiempo.

—Bien. ¡Ahora, tráeme una copa! ¡Vodka! ¡En un cuenco! —Corrió hacia la mesa, saltó encima e interrumpió al jurado borracho—. ¡Vosotros tres! ¡Apartaos os digo! ¡Esta es la mesa de la reina! Un momento, ¿dónde está Signet?

—Ha saltado en un agujero negro, Salsero —dijo la emperatriz D’Nadia. El alienígena que era una gelatina hizo algo parecido a reírse y unas burbujitas le brotaron en la parte superior, como si fuese el volcán de un concurso de ciencias.

Terminé por perderme el final del chiste de Cleiton.

C ARL : Samantha, ¿todo bien?

S AMANTHA : HA PASADO CORRIENDO A MI LADO Y NO ME HA VISTO. TIENE QUE QUITARSE EL SOMbrERO CUANDO ESTÁ EN EL TÚNEL. LO LLEVA EN LA BOCA, POR LO QUE NO VE NADA EL MUY IMBÉCIL. YA ESTOY ENCIMA DE LA SALA DE SEGURIDAD, PERO DENTRO HAY CINCO ELFOS. LOS MATARÉ A TODOS.

C ARL : Usa la pelota de pociones. Te la dimos para eso. Déjala caer en medio de la estancia. Se quedarán dormidos durante treinta minutos.

S AMANTHA : NO LA HE TRAÍDO. SE LA DI A ARCILLEZ. ME HACÍA TINTINEAR CADA VEZ QUE RODABA Y NO HAbrÍA PODIDO PASAR DESAPERCIBIDA. FRANCAMENTE, TAMBIÉN ME PARECIÓ MUY brUSCO POR TU PARTE CÓMO ME LA METISTE EN LA BOCA.

Me quedé de piedra. Joder. Allí acababa todo. Estábamos condenados.

C ARL : Pero me cago en todo lo que se menea, Samantha. Tienes que ir a buscarla. Vamos.

S AMANTHA : QUÉ VA. MIRA ESTO. ¡EH! ¡ESTO NO ES JUSTO!

C ARL : ¿Qué? ¡¿Qué pasa?!

S AMANTHA : ¡ME DIJISTE QUE LO HARÍA YO! ¡PERO LOS GUARDIAS YA ESTÁN MUERTOS!

«Joder», pensé.

—¡Ferdinand! —gritó alguien. Era la reina. Acababa de aparecer en medio del salón de baile sin previo aviso.

Aviso: La estancia ha quedado sellada. Nadie podrá entrar ni salir hasta que termine la fiesta. Estás protegido contra conjuros y cualquier cosa del exterior.