Capítulo 72 #2
Dónut recuperó la compostura y volvió a subirse a mi hombro.
La gata tenía un Carisma base de 138 y llevaba puesta la tiara que le había salido en la caja de benefactor, que doblaba la puntuación temporalmente.
Una vez puesta, el objeto duraba 30 horas antes de desaparecer, lo que era una pena.
Pero, por el momento, tenía un Carisma de 276, propio de una deidad.
Y eso antes de las ventajas que nos poníamos en la estancia segura.
Según la representante de Elle, la profesora Tiatha, la suma de la Constitución y el Carisma de un PNJ tenía que ser menor que el Carisma de un mazmorrero para que este fuese capaz de doblegarlo a su voluntad.
Mordecai creía que era imposible conseguirlo con un jefe, pero la profesora Tiatha insistía en que ella lo había hecho antes.
Cuando un PNJ con el punto blanco en el minimapa era un jefe, el efecto seguía funcionando, pero era necesario superar dicha puntuación en 100 puntos en el caso de un jefe de provincia, que era lo que habíamos dado por hecho que era Ferdinand. Y no nos habíamos equivocado.
La profesora Tiatha también nos comentó que creía que era imposible hacérselo a jefes de país o jefes de piso.
Dónut tenía un Carisma total de 276, que eran 101 puntos más que la suma de Constitución y Carisma de Ferdinand.
Pero la puntuación que se tenía en cuenta para el encanto superaba ampliamente los 300, gracias a las mejoras y las bonificaciones de la pasta de dientes No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.
A pesar de que Dónut insistía en que no iba a funcionar, ya habíamos sido testigos de sus efectos.
Había convencido a un grupo de guardias para que no la cacheasen demasiado.
Y también había conseguido que el encargado del concurso de mascotas les permitiese montar aquel espectáculo.
No funcionaba con los mazmorreros ni con los cazadores, pero eso no sería un problema.
Una alarma empezó a sonar en algún lugar de las profundidades del castillo, pero se silenció casi al momento. Ferdinand giró la cabeza hacia el ruido.
C ARL : Samantha, ¿todo bien?
S AMANTHA : NO HE SIDO YO. ¡AÚN NO HE EMPEZADO A MOVERME! ESTAMOS ESPERANDO A QUE LOS ELFOS MIREN HACIA OTRO LADO. HAY MUCHOS SOLDADOS MOVIÉNDOSE POR AQUÍ Y SALIENDO AL EXTERIOR. ESTOY ESPERANDO A QUE PASEN.
—Que todo el mundo deje de reírse de su sombrero —dijo Dónut—. A mí me gusta. Creo que lo hace más listo.
—Eso. Me hace más listo —dijo Ferdinand con indignación mientras se giraba hacia Dónut—. Y soy muy guapo.
—Bueno, yo no diría guapo… —comentó Dónut con voz seductora, aunque sin dejar muy claro a qué se refería—. Pero ¿qué haces aquí? He oído que la reina no se uniría a nosotros hasta después del espectáculo de talentos. Querías ver mi interpretación, ¿verdad? No pasa nada. Puedes decirlo.
Fue sutil, pero vi el efecto que las palabras habían provocado en Ferdinand. Le cambio el comportamiento. De repente, empezó a hablar más relajado. El plan iba a la perfección.
Mientras hablaban, vi a Eva y a Vrah cuchicheando entre ellas.
Estaban rodeadas por un grupo de cazadores que también oían la conversación.
Seguro que tramaban algo. Luego vi que Eva señalaba con el pulgar a Signet y después a Lucia, quién estaba apoyada sobre la vitrina de Chaco con una botella de tequila en la mano.
Varios cazadores se interesaron de repente por ella.
Li Jun, Li Na y Gwen se movieron para colocarse entre ellos y la niña formando una barrera.
Vi que Katia e Imani tenían la mirada perdida, lo que significaba que estaban teniendo una discusión acalorada para intentar anticipar lo que podía llegar a ocurrir.
El suelo empezó a temblar. Fue sutil y distante, pero lo sentí. Habían lanzado una de mis bombas desde el Tetamen.
Gideon, que estaba escondido cerca del castillo con unos pocos mazmorreros, me envió un mensaje:
G IDEON : Acaban de salir del castillo unos doscientos elfos con montura. La casa voladora se estaba acercando lenta y sigilosamente, pero de repente la iluminaron con un foco. Intenté lanzar una bomba sobre los elfos, pero he fallado. Ahora han empezado a desperdigarse.
C ARL : ¿Y las mántides?
G IDEON : En su mayor parte, se encuentran un poco más al norte, cerca de esas escaleras en las que se está reuniendo todo el mundo. Solo hemos visto unas pocas por aquí y… Da igual. Joder. Tengo que dejarte.
—La reina quiere que vigile a su hermana —comentaba Ferdinand.
Seguía sobre mi hombro. Había dejado de hablar de aquella manera tan regia—.
Va a acabar con ella de una vez por todas cuando termine la fiesta.
Se supone que tengo que estar alejado de ella, eso sí.
Esa zorra podría doblegarme a su voluntad.
Miró a la semináyade, que seguía con la emperatriz D’Nadia.
—También oí que tu asqueroso dinosaurio seguía con vida —continuó Ferdinand—. Y tenía que verlo con mis propios ojos. Creo que te ataqué a ti por error con mi rayo. No sé qué decir, nena. Supongo que si quieres estar a mi lado, vas a tener que estar preparada para un viaje… eléctrico.
Se enderezó y colocó las dos patas delanteras sobre mi cabeza, para luego mover sus caderas felinas hacia delante con brusquedad en gesto obsceno mientras soltaba unos gruñiditos.
Noté cómo Dónut se agitaba un poco sobre mi otro hombro.
Ver a una criatura tan narcisista siendo afectada por el Carisma de otra me resultó fascinante. Estaba claro que Dónut había conseguido que Ferdinand solo tuviese ojos para ella, pero aun así él insistía en que diese la impresión de que estaba al mando.
—No pasa nada. Por cierto, si te quedas por aquí podrás ver mi próximo espectáculo. —Dónut agitó la cola en gesto seductor—. Voy a estrenar una canción.
Ferdinand pegó un brinco para subirse a mi cabeza.
—Para eso he venido, nena. De nada.
S AMANTHA : LOS HE ENGAÑADO. ESTOY EN EL TÚNEL. ¿ADÓNDE VOY AHORA?
C ARL : ¿Cómo que adónde vas? ¡Se suponía que ibas a memorizar el mapa!
S AMANTHA : PERO ¿TÚ HAS VISTO ESE MAPA? ¿CÓMO SE SUPONE QUE VOY A MEMORIZARLO?
Cagondiós.
La ruta que tenía que tomar no era directa. Estaba en la planta baja. Tenía que subir hasta el cuarto piso y llegar hasta el pasillo principal para luego bajar otra vez hasta el segundo. Dirigirla por el chat iba a ser complicado.
Imani, que también estaba en ese chat en concreto, se giró y me dedicó una mirada de «Te lo dije, joder».
C ARL : Louis y Firas, poneos a guiar a Samantha por el mapa hasta la sala de seguridad. Se ha olvidado del camino.
L OUIS : ¡No puedo! Estoy ocupado ayudando al Mazo con los controles del Tetamen. ¡Los cambiados están luchando en el aire! ¡Skarn y Bonnie están usando la balista!
C ARL : Pues tú, Firas.
F IRAS : Voy.
—¿Sabes qué? —dijo Ferdinand sobre mi cabeza mientras yo repasaba los chats—. Esto no me gusta. ¿Qué te parece si voy a tu salón de baile para que podamos… llegar a las manos, ya sabes?
En el otro extremo de la estancia, Li Na y Vrah estaban cara a cara de repente.
Louis no dejaba de caminar de un lado a otro, con las manos en el pelo mientras guiaba al Mazo.
«El grifo está abierto». Estaba ocurriendo demasiado rápido.
Empecé a pensar que todo empezaba a torcerse.
«Esto no va a funcionar». Y luego me di cuenta de lo que acababa de decir Ferdinand y volví a ponerme manos a la obra.
C ARL : Dónut, no permitas que venga. Queremos que se quede en el salón de baile de la reina.
Pero ya era demasiado tarde.
—Llego en un momento —dijo Ferdinand. Se giró y salió de la estancia. Estaba abandonando el salón de baile donde se encontraba para venir directo al nuestro. Seguro que iba a usar los túneles.
C ARL : ¡Samantha! ¡Cuidado! ¡Ferdinand se ha metido en los túneles!
S AMANTHA : LO MATARÉ.
C ARL : ¡No! ¡Te esconderás!
Theobold el elfo apareció de repente en el escenario. Tenía tierra en el esmoquin y parecía indispuesto, pero el pánico no se había apoderado de él.
—Damas y caballeros, toca el turno del espectáculo de talentos. Todos los que vayan a actuar, que pasen detrás del escenario, por favor. Muchas gracias.
—¡No! —gritó Louis de repente. Se acercó a la carrera y entre jadeos—. ¡Las mántides han capturado el Tetamen! Han subido a bordo. Los cambiados se han transformado en aves y han escapado. ¡El Mazo ha tenido que saltar!
—¿Saltar? —pregunté, alarmado.
C ARL : Mazo, ¿estás bien?
E L M AZO : Tener controlador. Estar bien. Bonnie estar bien. Crías de oso estar bien. Prudence estar bien.
Respiré hondo. No teníamos pensado salvar a Prudence ni a las crías de oso. Se suponía que iban a quedarse en la estancia segura hasta el derrumbe, momento en el que se limitarían a desaparecer. Cuidar de Bonnie la gnoma ya era bastante complicado.
G IDEON : Joder. Hay mántides y elfos por todas partes. Todo ha pasado muy rápido. Están luchando entre ellos.
C ARL : ¿Y vosotros?
G IDEON : Seguimos escondidos. Se han apoderado de la casa.
Está llena de bichos y no deja de dar vueltas por los aires.
Parecen polillas alrededor de la luz. Esas torres del castillo son como nidos de ametralladoras que disparan proyectiles mágicos.
Los cambiados son rápidos, pero los destrozan.
Intentaron entrar a través de la parte alta de las torres.
C ARL : No hagáis nada. No ataquéis hasta que os avise.
Abrí la ventana de otro chat.
C ARL : Mazo, ¿dónde estás?
E L M AZO : Estar sobre el castillo. Ser muy llano. No haber entrada.
C ARL : Avisa si ocurre algo.
Louis también estaba en el chat y no había dejado de caminar de un lado a otro, gritando cosas de vez en cuando hasta que le indiqué que intentara mantenerse en silencio. Varios mazmorreros se dirigieron a la parte de atrás del escenario, pero todos se paraban a mirarlo al pasar junto a él.
El Mazo nos fue dando información poco a poco.