Capítulo 70
Unas luces de colores empezaron a revolotear por todo el escenario.
—¡Esas manos arriba! —gritó Louis
Todos los que se encontraban en la estancia dejaron lo que estaban haciendo para mirarse entre sí primero y luego girarse hacia el escenario.
Los gemelos Popov, Imani y Elle se acercaron para colocarse a mi lado.
Intercambié una mirada con Imani, a quien no le hizo falta abrir la boca para decir algo como «Tienes que aprender a controlar a tu maldita gata».
C ARL : Louis, ¿de dónde sale la música?
L OUIS : Dónut me obligó a hacerlo. Construí un estéreo portátil para controlarla y que no sonase tan alto.
C ARL : Son mis módulos de trampa. ¿Cuántos has usado?
L OUIS : Eh, eh. Espera. No te enfades.
La canción de Nicki Minaj y Sir Mix-a-Lot, que no tenía nada que ver con dinosaurios ni serpientes, empezó a sonar a todo volumen sobre el escenario. A pesar de que Louis me acababa de asegurar que no iba a ser tan ruidosa, la trampa sonaba amplificadísima. El bajo hacía que retumbase el suelo.
Dos de mis bengalas de colores más caras y difíciles de crear explotaron, una en cada esquina.
—Cabrona —murmuré.
—¡Es Mongo! —gritó Louis, con voz más alta que la música.
Esta había sonado con una distorsión extraña, como si fuese el presentador de una velada de camiones monstruo.
Mongo apareció en ese momento entre el humo, que no dejaba de revolotear en jirones para detenerse en el borde del escenario.
Sabía que era muy probable que, debajo de nosotros, el salón de baile de los sirvientes estuviese lleno de ese humo.
Mongo estaba ahí abajo, mientras que Dónut se encontraba en este piso.
Podía interactuar por completo con él, pero solo si ambos se encontraban sobre el escenario.
Mongo giró sobre sí mismo y luego se detuvo mirando hacia nosotros. Rugió y agitó las patitas, lo que hizo que el humo revolotease aún más. El rugido también sonó amplificado.
Dónut entró a la carrera con su nueva tiara reluciente. Llevaba unos pequeños auriculares con micrófono que no había visto antes. Pegó un saltito y se subió a lomos del dinosaurio.
—¡Terremoto! —gritó la gata, con voz también amplificada, y Mongo saltó para luego aterrizar con fuerza en la tarima, que tembló. Un par de explosiones pirotécnicas estallaron como si acabasen de pegar un tiro.
—Mongo, un mongoliensis macho de nivel 34, es el mejor ejemplo del término «depredador alfa» —comentó Louis por el altavoz con voz de presentador—.
Sus poderosas patas y garras son perfectas para destripar oponentes.
Y sus plumas azules y rojas, con ciertos reflejos rosados debido a su juventud, completan un porte masculino y sensible al mismo tiempo. Las damas son incapaces de resistirse.
De repente, aparecieron tres señoras Mongo sobre el escenario, unas que no eran Kiwi, y todas dieron un paso hacia Mongo y graznaron. Una de ellas sostenía entre las patas un corazón rosa hecho de papel maché con la palabra MONGO escrita en él.
—Lo siento, señoritas —dijo Dónut con el ímpetu de una actriz que presentase un espectáculo en un parque de atracciones—. Pero Mongo no está disponible.
Las dinosaurios desaparecieron entre el humo y dejaron el corazón tirado en el suelo.
—Pero este adorable velocirraptor no solo piensa en los combates y en luchar —continuó Louis—. Mongo también sabe pasárselo bien. Entre sus aficiones se encuentran las degustaciones gastronómicas, los paseos largos por la naturaleza y como era de esperar…
Dónut dio una voltereta hacia atrás para bajarse de Mongo y aterrizó en el centro del escenario, mientras que el dinosaurio saltó al extremo izquierdo.
—… ¡bailar!
El velocirraptor empezó a hacer el moonwalk de camino hacia el centro. El puto moonwalk . Cuando pasó junto a Dónut, ella se puso las gafas de sol y ambos empezaron a agitar la cabeza al ritmo de la música.
—Madre mía —articuló Elle a mi lado.
Hasta me pareció oír el aplauso de algunos cazadores.
D ÓNUT : CARL, ¿LO VISTE? LOUIS CAMBIÓ ALGUNAS FRASES Y, AL PRINCIPIO, LA IDEA ERA QUE MONGO SE BAJASE DEL ESCENARIO DEL TODO ANTES DE EMPEZAR CON EL MOONWALK, PERO HA IDO CASI PERFECTO. ¿VISTE AL JURADO? LA MASA AMORFA ESA ESTABA TEMBLANDO COMO UNA GELATINA. CREO QUE ES BUENA SEÑAL.
C ARL : Te recuerdo que habíamos dicho que nada de llamar la atención.
D ÓNUT : NO HE LLAMADO NADA LA ATENCIÓN, CARL. ME PROHIBIERON USAR PROYECTIL MÁGICO AL APARECER EN EL ESCENARIO, QUE ERA LO QUE TENÍA PENSADO. ESTO NO HA SIDO NADA COMPARADO CON EL ESPECTÁCULO CON LA CANCIÓN DE KE$HA QUE HICE CON LA SEÑORITA BEATRICE EN CLEVELAND.
C ARL : En los concursos de mascotas a los que ibas, te quedabas sentada en una jaula y dejabas que el jurado te mirase el ojete.
D ÓNUT : ESO ES PORQUE NO IBAS AL BAR DESPUÉS. MIRA, CARL, A VECES ME DA LA IMPRESIÓN DE QUE NO SABES NADA SObrE MI VIDA. ESPERA, QUE SALGO.
En el escenario, les tocó el turno a los últimos participantes. Eran Garret el dolor de barriga y Tserendolgor. Habíamos tenido que esperar cinco minutos a que se disipase el humo. Louis no tenía ni idea de cómo desconectar la trampa de alarma y tuve que darle instrucciones por el chat.
Ren se había puesto a explicar muy nerviosa que la albóndiga gigante podía hacer las veces de tanque para detener ataques y atraer misiles.
Garret emitió una risilla que parecía sacada de una película de terror. Se bajaron del escenario y ya. El ganador no iba a anunciarse hasta que no terminara el concurso de talentos.
—Dónut, pero ¿cómo le has enseñado a Mongo a hacer el moonwalk ? —preguntó Elle en el momento en el que la gata llegó de la parte de atrás del escenario, agitando la cola en gesto triunfante.
—Ah, pues eso no ha sido nada —aseguró—. Espera a que veas el número de baile bueno dentro de un rato.
—Sí, algo me han contado —comentó Elle—. Pero ahora la gente no se va a sorprender.
—Oh, no. No te preocupes por eso —dijo Dónut—. La interpretación va a ser maravillosa.
Mientras hablaban, yo me dediqué al chat. Imani, que solía ser una persona tranquila, estaba al borde de un ataque de nervios porque todo había salido mal hasta el momento, y tuve que esforzarme para que no hiciese una locura.
También me habían llegado algunos mensajes de los mazmorreros de fuera, que se habían dedicado a enfrentarse a monstruos a medida que se internaban en el territorio élfico, pero los elfos aún no habían atacado a nadie.
C ARL : Bomo, Mazo, ¿cómo va todo?
B OMO : Soltar muchas cosas.
M ORDECAI : Es cierto. No deja de traer muchas espadas y armaduras. También algunas armas de fuego y servoarmaduras, pero esas tienen limitaciones por especie. Deberíamos haberle fabricado un carro.
C ARL : Excelente.
Cuando habían empezado a moverse las zarzas, un grupo pequeño pero intrépido de cazadores había decido quedarse en Zockau.
Como Bomo podía entrar en la estancia segura sin problema, lo habíamos enviado de vez en cuando para ver cómo le iba al grupo.
Las zarzas no llegaban a entrar en dicha estancia.
En lugar de escapar, los cazadores que no se habían teletransportado al exterior decidieron abrirse paso a través de ellas.
Luchar contra el embate constante de las zarzas no daba experiencia alguna, pero sí que llenaba la barra de sangre, lo que les permitía disfrutar de la seguridad relativa de la estancia a cambio de quince minutos de jardinería cada diez horas.
No obstante, una vez había dado comienzo la Mascarada del Carnicero, los cazadores restantes se habían teletransportado y dejado Zockau convertido en un pueblo fantasma, a excepción de unos pocos PNJ que habían sobrevivido.
Había encargado a Bomo que recogiese el equipamiento abandonado, montañas y montañas de objetos que habían quedado en la estancia segura.
Como los cazadores tenían espacio limitado en el inventario, solo se hacían con las cosas más valiosas.
Y el problema era que en las estancias seguras tampoco se podía robar; era algo que se sancionaba de la misma manera que las muertes.
Pero dicha norma desaparecía cuando la persona se marchaba del lugar y dejaba los objetos en ella.
En ese momento, cualquiera podía cogerlos.
Algunos de los cazadores tenían espacios personales y guardaban allí los objetos que les sobraban, pero no era el caso de todos.
La mayoría de las cosas eran basura inservible, lo mismo que yo entregaba a Dónut normalmente para que lo vendiese.
Pero me dio igual. Quería que Bomo se hiciese con todo.
El Mazo, quien hasta el momento se había pasado el piso entero jugando a videojuegos en la estancia segura, ya había pasado a encargarse de su misión, que era mucho más peligrosa.
Estaba acercándose al túnel que llevaba a las cuevas, desde las que entraría al castillo por debajo.
Los hombres castor, Areson y el resto de los secuaces de Signet estarían allí esperando para ayudar a que se abriese paso por los túneles inferiores hasta llegar a la entrada secreta de aquel calabozo.
E L M AZO : Mántides.
C ARL : ¿Qué?
Intercambié una mirada de preocupación con Imani y Louis, quienes estaban en todos los chats relacionados con la evacuación de los cambiados.
E L M AZO : Muchas mántides. Por todas partes. Tener que luchar. No dejar de venir volando.
I MANI : Empiezan a llegarme mensajes de otros mazmorreros que también están luchando contra mántides. Van a por los lugares con escaleras. Todas son ninfas de nivel 20, pero hay muchas y son rápidas.
C ARL : Mazo, métete en los túneles e intenta no luchar. Tienes que conseguir que los cambiados atraviesen la puerta. Avisa tan pronto como lo hagan.
E L M AZO : Demasiadas. Recogernos volando. Entrar por arriba.
C ARL : Muy bien. Pues tened cuidado con las torres de vigilancia. Aún están activas. Usad las bombas contra ellas si es necesario, pero no tiréis ninguna en la parte central del castillo. Avisad cuando estéis dentro.
L OUIS : Asegúrate de decirle a Skarn que ancle la casa a la torre. ¡Es muy importante!
—Mierda —dije en voz alta—. Se acabo el sigilo.
—¿Qué está pasando? —preguntó Katia.
Mientras Imani explicaba por el chat lo que estaba ocurriendo, yo miré a Vrah al otro lado de la estancia, con un plato de comida en una garra y mirando la luz de advertencia que Britney había desactivado.
Oh, oh.
—Un momento —dijo Louis—. ¿De dónde han salido todas esas crías de mantis?
—Es posible que, de alguna manera, Diwata siga por aquí —respondí—. Samantha nos lo advirtió. Se transformó en una mantis macho, curó a Vrah, volvió a transformarse en hembra y sigue por ahí dando a luz a crías por todo el mapa.
—¡Lo sabía! —comentó Dónut—. ¡Y todas esas crías son hijas y hermanas de Vrah al mismo tiempo! ¡Es muy desagradable! —La gata miró al otro extremo de la estancia y señaló a Vrah—. ¡Es asqueroso! ¡Deberías estar avergonzada! —gritó.
—Pero ¿las mantis religiosas no ponen huevos en unos sacos extraños? —preguntó Louis.
—Pues esta raza parece que no —respondí.
C ARL : Samantha, ¿cuántas crías puede llegar a dar a luz Diwata de una vez?
S AMANTHA : ¿QUEDA MUCHO? EMPIEZO A ABURRIRME. PODRÍA HABERME COLADO CINCO VECES A ESTAS ALTURAS.
C ARL : Aún no, pero queda poco. Responde a la pregunta.
S AMANTHA : TENDRÁ TODAS LAS CRÍAS QUE QUIERA. ESE ASPERSOR DE BEBÉS QUE TIENE PODRÍA SEGUIR FUNCIONANDO HASTA EL FIN DE LOS TIEMPOS SI QUISIESE.
C ARL : Mierda. Vale. ¿Aún tienes la pelota de pociones?
S AMANTHA : LA TENGO. ES MUY INCÓMODA, PERO LA TENGO.
—Las cosas se están torciendo a niveles insospechados —dijo Elle—.
Pensadlo. Son sus crías. Más o menos. Y las está dando a luz aquí.
¿Recordáis el tipo que explotó para que Diwata apareciese?
Pues he estado hablando con ese cazador sin cejas de allí y me ha contado algo.
Las de Vrah engañaron a su hermano para meterse en el templo y así usarlo como receptáculo de nacimiento para Diwata.
Y luego asesinaron sin más a otro cazador para curar la enfermedad venérea de Vrah.
Vrah le envió un mensaje donde le decía que estaría a salvo si entraba allí y luego lo convencieron de alguna manera para someterse al ritual.
El hermano está muy enfadado. Y ahora esa tal Circe está teniendo crías de verdad que está desperdigando por todas partes.
¿Qué va a pasar cuando se derrumbe el piso? ¿Desaparecerán? ¡Son sus hijos!
—Es probable que estén todos deformados y eso —comentó Dónut—. ¿Crees que alguna tendrá aletas? ¿Te imaginas? ¡Insectos con aletas!
Estuve a punto de hacer un comentario sobre la genealogía de Dónut, pero decidí contenerme.
—Dónut, acércate a la vitrina de Chaco y hazte con esas mejoras de las que hablamos.
M ORDECAI : He descubierto el vacío legal que están usando para mantener a la diosa activa en este piso.
Si ha lanzado un conjuro, no desaparecerá hasta que dicho conjuro se disipe.
Tiene un límite de cinco minutos, pero llegó hasta Vrah a tiempo, se dieron un meneo rápido y luego se convirtió en mántide hembra para empezar a dar a luz de inmediato.
Ese es el conjuro. Se quedará por aquí mientras esté soltando crías.
Lo bueno es que tiene que quedarse en forma de mantis con gonorrea y no podrá lanzar otro conjuro.
Seguirá siendo inmortal, pero lo único que podrá hacer es dar a luz dolorida y sin sus poderes de deidad. Espero.
D ÓNUT : ES ABSOLUTAMENTE REPUGNANTE. MONGO ESTÁ CONSTERNADO.
—Oye, Firas —llamé—. ¿No se suponía que íbamos a mantener a Florin alejado de Lucia?