Capítulo 68
I MANI : Carl, pero ¿qué hace aquí? No puede ayudarnos si está en la misma habitación que nosotros.
C ARL : Me temía que algo así iba a ocurrir desde que la reina dijo que Apito es la que prepara la lista de invitados. «Apito» está poniendo a prueba a Imogen. Era de esperar que trajese a una de sus mayores enemigas. Es uno de los objetivos del conjuro.
I MANI : Esto no me gusta, Carl. Es como si siempre supiesen lo que vamos a hacer para chafarnos los planes.
C ARL : No te preocupes. Creo que así es mejor, en realidad. Ahora que Signet está por aquí, será el primer objetivo de Imogen. Nos dará unos segundos más para escapar si alguien rompe el sello.
I MANI : Las cosas se van a salir de madre. Hay mucha gente que depende de nosotros, Carl.
C ARL : Lo se. Vamos a hacerlo lo mejor posible.
—Hola —saludé—. No esperaba verte por aquí tan pronto.
—¿Mi hermana no ha llegado aún? —preguntó Signet mientras echaba un vistazo a su alrededor—.
¿Sabes qué? Cuando descubrí que iba a dar esta fiesta, no pensé que fuese una Mascarada del Carnicero de verdad.
Fiestas hay siempre, pero no suelen usar el conjuro.
No me lo creí hasta que se presentó ante mí la mismísima Apito.
Me alegro de estar aquí. Lo prefiero. Como te había dicho antes, estoy cansada de ir de un lado a otro.
Ahora, la verdad es que me hubiese gustado saber de antemano que me iba a teletransportar, me hubiese traído un atuendo más apropiado.
Aparecieron varios guardias en la entrada, entre los que había algunos de los de la reina, que iban de negro. Miraron a Signet desde el otro extremo del salón de baile y volvieron a retirarse al pasillo.
—Es fantástico, ¿no crees? —preguntó Signet—. Estoy aquí, pero no pueden tocarme sin romper el sello. Tengo a mi querida hermana a mi merced.
—¿Sabes cuál será la bendición que recibirá de Apito al final de la fiesta? —pregunté.
—Ni siquiera Imogen lo sabe. Se dice que es una especie de inmortalidad, pero nunca se ha conseguido.
—Signet rio—. Ni una vez. Los clérigos lanzan el conjuro, tiene lugar la fiesta y, antes de que termine la noche, la Nada recibe su parte y el clérigo muere o queda deshonrado. Y Apito no bendice a nadie.
Siguió echando un vistazo a su alrededor hasta llegar a los cazadores. Después pasó a mirar a Chaco y luego al jurado de la mesa.
—¿Quiénes son esos? —preguntó Signet—. Tienen un aura… extraña.
Mientras mirábamos al jurado, apareció una mano etérea que flotó frente a la princesa D’Nadia y le entregó una bebida. Ella la cogió, momento en el que la mano desapareció.
—Son los que te comentaba antes —dije, aprovechando la oportunidad—. Míralos. Ni siquiera están aquí en realidad. Son del mundo exterior que controla todo esto, incluso a ti. Y esto no es más que un mero entretenimiento para ellos.
—Interesante —comentó Signet, que se quedó en silencio. Todos los tatuajes de su pecho también se habían quedado mirando al jurado—. Creo que me gustaría hablar con esos extranjeros mientras espero a que llegue mi hermana. —Se dirigió hacia ellos.
Z EV : Cagonlosdioses, Carl.
Me reí a carcajada limpia.