Capítulo 64 #3
—Bien. Necesito que te calmes. Todos llevamos prendas mágicas. No van a obligarnos a entrar desnudos. Han dicho que no podemos lanzar conjuros ni blandir armas. Y ya está. Tranquila.
Aparté un poco la cortina del carro para mirar. El sol se ponía entre los árboles y la noche no tardaría en llegar. Unos guardias montados sobre ciervos blancos se acercaban a la caravana y habían empezado a flanquearla.
Había seis vagones separados mezclados con dinosaurios y ciervos.
Theobold iba en el primer carro con otros dos guardias.
Li Jun, Li Na y Zhang iban en el segundo.
Iban a participar en el espectáculo de talentos como malabaristas.
Nosotros íbamos en el tercero. Imani y Elle, quienes también iban a participar, estaban en el cuarto. Ellas habían preparado una sátira.
Tserendolgor, que ahora estaba en el puesto treinta y ocho de la clasificación, y su invitado se encontraban en el quinto carro.
Habían empezado a llamarla Ren porque nadie era capaz de pronunciar su nombre.
Tenía una mascota que iba a participar en el concurso, y esta seguía su carro mientras no le quitaba ojo de encima a Tina y a las dinosaurios.
Era una especie de masa amorfa llamada Dolor de barriga que tenía el nombre de Garret.
La había recibido este piso, como regalo por ir a la MazmorraCon.
La mascota de nivel 20 era igual de alta que yo y parecía una albóndiga gigante.
No tenía brazos, pero sí un par de piernas rechonchas que hacía que caminase dando saltitos, como un bebé rollizo que persiguiese a sus padres.
Garret tenía una boca enorme y aserrada con un único diente y con la que seguro podía tragarme entero.
Era adorable y aterrador al mismo tiempo.
Tintineaba al caminar y podía resistir una cantidad exagerada de daño.
Al parecer le caía muy bien a todo el mundo.
D ÓNUT : VIENEN MÁS GUARDIAS. HAY UNOS DIFERENTES CON CHAQUETAS NEGRAS.
C ARL : Tienes que controlar a Tina. Creo que ya hemos esperado bastante. Ponte la nueva tiara.
D ÓNUT : ESTÁ MUY EMOCIONADA, CARL. YA SABES CÓMO SE PONEN LOS NIÑOS CUANDO SE EMOCIONAN.
YA ME HE PUESTO LA TIARA Y ME HA AYUDADO MUCHO CON LAS DINOSAURIOS, PERO LOS GUARDIAS SIGUEN INQUIETOS.
ES PROBABLE QUE SEA POR LA SEÑORA ESA DEL ÚLTIMO CARRO.
NO ME EXTRAÑARÍA QUE LA ATACASEN ANTES DE LLEGAR AL CASTILLO.
El último carro, que era el más grande, era donde guardábamos toda la utilería, los disfraces y los suministros, tanto para el espectáculo de talentos como para el concurso de belleza.
Habían insistido en que lo sacásemos todo del inventario para inspeccionarlo.
En el carro también iban los invitados que no eran mazmorreros y que no querían caminar.
Samantha, los cretinos Arcillez y Muy Taciturno y una mujer misteriosa con túnica.
Todo el mundo creía que dicha mujer era Signet, pero en realidad se trataba de Pearson el cambiado fingiendo ser la élite.
Los guardias habían titubeado al verla, pero no hicieron nada más.
Fijarme en su reacción era una de las razones por la que le habíamos dicho que nos acompañase.
Signet parecía creer que la reina Imogen había dado la orden de no atacarla directamente.
La náyade había sugerido que la reina quería hacerlo ella misma cuando revelase su presencia, y la reacción de los guardias parecía apoyar dicha teoría.
Por el momento, ninguno de los mazmorreros del piso había visto a la reina.
Bomo y el Mazo se habían quedado en la estancia segura. Ambos tenían cosas que hacer e iban a esperar a que diese comienzo la fiesta para ponerse manos a la obra.
Sabía que habría otros mazmorreros, y seguro que otros cazadores, de camino al castillo en otros vagones.
No nos habían dicho cuántos participantes habría en el concurso de belleza ni en el de talentos, ni si los cazadores podían participar.
Otra laguna en el plan. Solo conocíamos cinco mascotas participantes y otros cinco equipos para el espectáculo de talentos.
También había quince mazmorreros invitados a la fiesta que no conocía ni lo más mínimo. Eso iba a ser un problema.
Solo unos pocos de los que conocía habían traído a un invitado. Yo no había invitado a nadie.
D ÓNUT : HAN ENTRADO EN EL ÚLTIMO CARRO.
Pasó un minuto. La cortina que cubría la ventana de nuestro carro se agitó y, de repente, apareció una persona junto a Britney, como si llevase allí sentada desde el principio.
Ella pegó un grito de sorpresa y se apartó a toda velocidad. Lanzó el conjuro Escudo por culpa del pánico, justo cuando el punto blanco de la reina Imogen apareció en mi mapa a nuestro lado y terminó de materializarse.
—Majestad —dije al tiempo que tragaba saliva.
«Mierda. Joder. Se va a poner como loco cuando la vea».
—¿De verdad estáis intentando colar a alguien parecido a mi hermanastra en el castillo?
C ARL : Katia, ha funcionado. Hemos conseguido hacerla aparecer. Pero es Ifechi. La reina Imogen es Ifechi, la novia muerta de Florin.