Capítulo 60
El problema eran los suministros necesarios.
Tenía algunas de las partes que requerían los artilugios, pero no todas.
Había conseguido al fin ubicar los materiales requeridos para crear algo llamado «acechadores araña», que no eran más que pegajosos podridos robot, una criatura muy habitual.
El eje de transmisión que usaban era poco común y muy caro, aunque había conseguido una caja de esas cosas en el club Desperado.
Mordecai me comentó que las partes serían más fáciles de encontrar cuando desapareciesen los cazadores del segundo piso del club, pero eso no iba a ocurrir hasta que los teletransportasen a la fiesta.
A estas alturas, matar a todos los que pudiésemos había pasado de ser algo que quería a algo que necesitaba. Era muy importante hacerlo antes de la fiesta porque iban a teletransportarnos a todos al mismo lugar dentro de unos pocos días.
En el chat de los mazmorreros corrían mensajes sobre las vulnerabilidades de los cazadores.
Los alienígenas estaban desperdigados, poco preparados y siendo asesinados individualmente o en grupos de dos.
Quería ponerme a ello lo más pronto posible.
Dónut y yo íbamos a unirnos al grupo de Katia para darles caza mientras nos preparábamos para la mascarada.
Mordecai y Zev estaban fuera de sí por la gran cantidad de cazadores que habían muerto hasta el momento. Era algo que no había pasado en ediciones anteriores.
Después de mi reciente conversación con Quasar, Zev nos confesó que se habían interpuesto varias demandas, denegadas al momento, cuando las zarzas llegaron a Zockau.
Y el consejo del Sindicato, no el subcomité que supervisaba el mazmorreo, sino el consejo que al parecer eran los peces gordos, había aprobado una ley que rezaba que nadie tenía permitido interponer más demandas en las que la IA tuviese el papel de acusada.
Se hacía para ralentizar el deterioro de la IA y, al parecer, dicha acción había provocado que se interpusiesen más demandas que desafiaban la autoridad del consejo para hacer algo así, demandas que sí que se habían aceptado y seguían su curso habitual.
La verdad es que yo no sabía suficiente sobre la naturaleza de la IA como para comprender lo que estaba ocurriendo. ¿Por qué no la desenchufaban y la cambiaban por otra? No tenía sentido.
Pero en el siguiente episodio resumen no se mostró absolutamente nada de dichos problemas. Fingían que todo iba perfectamente, como siempre.
—No tiene nada que ver con lo ocurrido en la temporada de los naga, donde perdían dinero con cada decisión pésima que tomaban —comentó Mordecai—.
Al principio sí que era así, pero ahora está resultando ser justo lo contrario.
Los demás sí que están perdiendo pasta, pero dicho dinero está yendo directo a las arcas de los Borant.
Es una pena para los kua-tin que no hayan podido mantener sus aletitas controlando la empresa.
Sin ofender, Zev, que no sé si nos estás escuchando.
Z EV : Siempre estoy escuchando, Mordecai. Y tienes razón. Nuestros socios Valtay no parecen preocupados por nada de lo ocurrido hasta el momento. No obstante, el consejo y los intermediarios están muy nerviosos. Ahora, dejad de hablar del tema.
TIEMPO PARA EL DERRUMBE DEL PISO:
1 DÍA Y 10 HORAS
Cazadores restantes: 290
Trofeos de caza recolectados: 66
TIEMPO PARA LA MASCARADA DEL CARNICERO: 10 HORAS
—Los disfraces están listos —comentó Dónut—. Estamos teniendo problemas con algunos, eso sí. Mordecai nos ha ayudado con las burbujas del de Kiwi, pero algunas de las otras no quieren ponérselos. A mi almeja no le gusta nada el disfraz, y el de la señorita Algas se le cae cada vez que salta.
—No me puedo creer que te hayan dejado ponérselos —comenté.
—Es porque confían en mí. Jamás las he traicionado. Cuando se rompa dicha confianza, jamás podré recuperarla. Es una lección de vida muy importante, Carl. Tenla en cuenta.
—¿Todavía te sigues quejando de lo del aro del pezón? —pregunté—. Fue hace días.
—Cuando alguien te dice que va a contar hasta tres, lo normal es que cuente hasta tres, no que te apuñale sin cuidado y sin avisar.
No estaba preparada, Carl. Y diría que hay que estar preparada cuando te van a desfigurar.
Tienes suerte de que la estancia segura me haya dejado paralizada. Estuve a punto de morderte la mano.
—No sé a qué viene esto ahora. Te estás comportando como una cría —comenté—. Y que sepas que no es algo positivo. Ahora tienes un aviso en las estancias seguras.
—Deberías matarlo —dijo Samantha, que se acercó rodando—. Es la única respuesta que merece una traición.
—Samantha, tienes algo asqueroso en el pelo —advirtió Dónut—. Será mejor que te limpies antes de que Kiwi vuelva a comerte.
—Silencio —dije al tiempo que me agachaba de repente.
Había empezado a caer una ligera llovizna y en el exterior estaba del todo oscuro—.
Hay trampas delante. Mantén a las dinosaurios en la retaguardia y buscad cazadores ocultos.
Samantha, prepárate. Espera a mi señal en esta ocasión o no te dejaré ir a la fiesta.
—Mataré a tu madre.
—Tú prepárate.
C ARL : Estamos en posición. Tened cuidado. Aún hay trampas ahí fuera.
I MANI : Estamos listos. Hay zarzas justo detrás de nosotros y se acercan rápido. Quizá queden unas dos horas antes de que lleguen al asentamiento. ¿Algún explorador?
L I N A : Hay unos diez por fuera de la parte meridional del pueblo.
También han montado una de esas armas antiaéreas y creo que le han echado un conjuro para evitar que se la pueda apuntar con proyectiles.
No veo mascotas. Se están preparando para marcharse.
La mayoría aún tiene nivel 50, pero hay un nivel 53 y otro 63 con una coraza mágica, no la de cerámica.
Creo que ese podría ser humano. En esta ocasión solo veo un fusil.
También hay cinco guardias micónidos, pero no veo más PNJ.
Es probable que estén muertos. Diría que son cinco cazadores dentro del bar que no es una estancia segura del centro del lugar. Se llama Cold Stone Creamery.
L OUIS : Me encanta ese sitio.
D ÓNUT : DIOS. QUE NADIE ROMPA NADA DE LA HELADERÍA.
C ARL : ¿No has visto a Vrah?
L I N A : Ni rastro.
C ARL : Mierda. Muy bien. ¿Has conseguido examinarlos para ver con quién están afiliados?
L I N A : El del fusil tiene una marca, pero desde aquí no distingo al dios. Es el único que he visto que la tiene de los de fuera. No tengo ni idea de si los del bar tendrán.
Después de nuestra primera incursión coordinada, me habían dado una sorpresa desagradable.
Resultó que uno de los cazadores a los que había matado desde lejos veneraba a Emberus, por lo que recibí de inmediato una advertencia de la deidad por la muerte del cazador.
Había cancelado mi bendición actual, que me daba un 15 % adicional a la Fuerza.
También me había puesto la desventaja PENITENCIA durante 15 horas.
Y los requisitos del diezmo se doblaron durante treinta horas.
Si mataba a dos más en ese tiempo, recibiría un castigo divino.
La palabra PARIA se había quedado flotando sobre mi cabeza, para regocijo de Dónut y todos los que la veían.
Ya había pasado el periodo de Paria, pero tenía que tener cuidado.
Vrah había conseguido invocar a Emberus en Zockau de alguna manera durante los primeros días del piso, lo que permitió a los guardias del lugar adorar a la deidad.
Lo había hecho para impedirme volver a atacarla.
Algunos de los cazadores que habían visto a la deidad durante su breve aparición también se habían protegido de mí adorándola.
La especie demoniaca changbi de Li Na tenía un rasgo que le permitía ver si alguien adoraba a alguna deidad. Si estaba lo bastante cerca podía ver a cuál. Yo también veía si alguien adoraba a Emberus si estaba cerca, pero el plan no nos permitía acercarnos tanto.
C HRIS : El tipo de nivel 53, el del fusil, está muy cerca de mí. No sé a qué especie pertenece, pero es grande y tiene la piel roja. Se parece a Hellboy. Lo tengo justo encima de la cabeza. Podría cargármelo.
C ARL : Es un Acorazado. Ten cuidado. Son fuertes.
L I J UN : Estamos cerca y podemos apoyar a Chris si lo necesita.
—Otro puñetero fusil —murmuré—. Y un arma antiaérea. Voy a tener que usar las arañas y no los misiles.
—Eso es trampa —dijo Dónut—. Son todos unos tramposos.
Los cazadores estaban consiguiendo equipo cada vez mejor a pesar de no subir de nivel.
Katia había descubierto lo que pasaba.
—Estoy muy segura de que están permitiendo que se patrocine a los cazadores. Es muy probable que eso fuese lo que dijo la mujer del anuncio de hace unos días. Si van a estar encerrados aquí, tiene sentido. Creo que sus familias están pagando al programa para ayudar.
El problema con gran parte de las cosas con las que nos encontrábamos era que solo podían usarlas los cazadores.
Florin había acabado con dos goriffs, unos alienígenas humanoides azules con antenas ondeantes que parecían dos trompas de elefante sobre su cabeza.
Pues cada uno de ellos llevaba encima fusiles de plasma y una armadura eléctrica.
Las criaturas descubrieron por las malas que dicha armadura no les protegía las caras.
Florin se había hecho con los objetos, pero no podía usarlos, ya que solo podían hacerlo las criaturas que habían muerto.
Las gafas de sol de Dónut tenían también dicha restricción.
Lo había descubierto porque Louis había intentado ponérselas.
Mordecai nos comentó que era algo habitual de las cajas de benefactor, para evitar que otros jugadores matasen a los que las recibían para hacerse con los objetos.
También nos dijo que había un pergamino raro llamado Piratear que servía para liberar el objeto, pero no conocíamos a nadie que lo tuviese.
Aun así, nos dedicamos a hacernos con todos los objetos que podíamos con la esperanza de usarlos en un futuro próximo.
Las armas antiaéreas estaban diseñadas específicamente para atacar a Elle, a mis misiles, a Prepotente cuando iba sobre Bianca o al Tetamen en caso de acercarse. Y también a nuestros ataques aéreos. La mayoría de los grupos grandes de cazadores tenían una.
Pero los fusiles de plasma eran peores. Esas malditas cosas eran una verdadera amenaza.
No era nada justo. Eran como armas de calibre 50 que disparaban una andanada infinita de proyectiles mágicos.
Habían estado a punto de volarle la cabeza a Bautista el día antes, y Gwen había recibido un disparo en el vientre que le había abierto un agujero del tamaño de una uva.
El sistema no había tratado la herida como una amputación, por lo que no había tardado en recuperarse y ya estaba bien y malhumorada como siempre.
Por suerte, las armas no eran mágicas, por lo que los conjuros normales de Escudo detenían los proyectiles.
Y también se rompían con facilidad. Las armaduras eran igual de frágiles cuando se sobrecargaban.
Los petos se rompían como si estuviesen hechos de cerámica una vez apagada la luz azul.
El problema era que había que impactar en ellos muchas veces para dejarlos así.
Los familiares de algunos de los cazadores encerrados en la mazmorra estaban gastando todo su dinero para intentar proteger a sus seres queridos, algo condenado al fracaso.
F LORIN : Dejad la cháchara y vamos a ello.
C ARL : Sesenta segundos para lanzar Tañido. Luego, Imani lanzará Pavor. Los acechadores se activarán después. Recordad las normas. Nada de cuerpo a cuerpo hasta que exploten las arañas. Avisaré cuando esté despejado.
—Dónut —dije—, haz los honores.
La gata dio un brinquito.
—¿En serio? ¿De verdad?
—Es probable que haya algún adorador de Emberus en el asentamiento. Es muy peligroso que lo haga yo.
Saqué la bolsa del inventario y vacié unas veinte arañas tamaño rata al suelo, que cayeron y rodaron como pelotas de tenis. Les brotaron unas patas y luego empezaron a repiquetear para colocarse en fila.
Usaría Tañido justo después de lanzar Patoso para activar las trampas.
Luego, Dónut tocaría cada uno de los robots con la pata para activarlos y enviarlos al ataque.
Ya los había programado para explotar al alcanzar un objetivo: «Cualquier cazador que no estuviese marcado por otra arma».
Si esas cosas mataban a alguno, Dónut sería la que recibiría la muerte y no yo.
Saqué dos arañas más sin programar. Hice clic en Samantha y la marqué como objetivo para luego añadir las instrucciones siguientes: «Explotar cinco segundos después de marcar el objetivo».
C ARL : Lanzo el conjuro.
E LLE : Esta es mi parte favorita. Se parece mucho al Cuatro de Julio.