La mascarada del carnicero (Carl el Mazmorrero 5) Capítulo 54
68%

Capítulo 54

Nota añadida por la mazmorrera Herot. Decimosexta edición.

Durante mis estudios me he topado con algunas variantes del castillo.

Hasta ahora he identificado tres diferentes.

El tamaño del castillo no parece condicionar el tipo.

Es más bien una función que evidencia la insistencia del juego en hacer avanzar la narrativa, parecida a la manera en la que la tonalidad musical del movimiento de una ópera viriliana es una función de la capacidad de progresar del intérprete y no está al servicio de la estética auditiva.

La primera iteración no es más que un edificio normal, de los que se encuentran normalmente en la mazmorra.

Es uno fortificado con monstruos y, a veces, con un jefe en su interior.

En ocasiones, se usa una misión, pero normalmente el castillo es un obstáculo o parte del entorno y no el objetivo de dicha misión.

He descubierto que es el tipo más común.

El segundo es una entidad gubernamental.

Este sí que suele ser el objetivo de una misión.

Es necesario reclamar el salón del trono o matar a un jefe.

Cuando ocurre, el castillo se «conquista» y se consigue a cambio todo lo que gobernase dicho castillo.

Puede ser una región, un país entero, el castillo en sí o también puede que active otra misión.

Una vez se logra este objetivo, el lugar deja de ser relevante.

(Da la casualidad de que esta segunda iteración es el tipo presente en la Guerra de Facciones del noveno piso.

Allí, cada equipo recibe una semilla de trono cuando llegamos los mazmorreros.

Tienen un día para colocar esa semilla y luego comienza el juego.

Hay que dejarla dentro de una estructura independiente de su propiedad.

En muchas ocasiones ya están preparados para ellos y han construido antes un castillo o usan una estructura preexistente.

La ubicación del edificio no se puede ocultar, por lo que la mejor elección es colocar la semilla dentro de una estructura fortificada.

Una vez se conquista el castillo y cuando se derrotan los ejércitos asociados a él, el control se transfiere al conquistador).

(Podéis leer mi ensayo sobre la naturaleza de los PNJ, donde ahondo un poco más en cómo pueden usarse las zonas conquistadas para acelerar mi Método de la Ruta Transitada de consciencia).

El tercer tipo de castillo es parecido al segundo, pero tiene una ligera diferencia.

La estructura en sí es una aldea independiente con gestión de PNJ y guardias.

Es prácticamente idéntica a las aldeas y los pueblos del tercer y del sexto pisos.

Si se conquista, el castillo aparecerá en la interfaz del mazmorrero como un asentamiento conquistado y se recibirá el dinero de los impuestos.

Los guardias podrán controlarse como si fuese un pueblo normal y corriente.

Yo nunca he conseguido un castillo, pero un amigo mazmorrero sí.

Comenta que hay algunas diferencias de interfaz en lo referente a las defensas y las mejoras disponibles, pero no me ha dicho cuáles y me ha amenazado con darme un puñetazo en la cara si le sigo preguntando, por lo que lo he dejado estar.

Si descubro más cosas, actualizaré esta entrada.

—Eso ha dado mucho asco, Carl —comentó Dónut mientras miraba el pecho hundido de Iota—. Y también ha sido muy peligroso.

—No era una amenaza —dije—. Tenía nivel 50, lo que significa que no había subido ni uno.

Y que lo teletransportasen aquí significa que no había conseguido nada de experiencia.

Llevaba algunos objetos mágicos encima, pero si de verdad hubiese tenido algo para protegerse lo hubiese usado cuando lo estaban mordiendo las señoras Mongo.

Extendí el brazo y le quité los tres aros de los pezones restantes.

Solo tuve que tirar un poco para arrancarlos.

Los cuatro eran mágicos. Saqueé todo lo que llevaba encima: cuatrocientas noventa y ocho pociones de sanación normales, veinte palitos luminosos y solo cuatrocientos de oro.

También llevaba cuarenta tipos diferentes de alcohol, entre los que había varias botellas de la Tierra, como Larceny y Stoli. Me lo guardé todo.

Tina había cejado en su empeño de comernos y se había marchado.

No se había ido muy lejos, ya que la oímos atravesando el bosque entre estruendos y chillando.

La mitad de las dinosaurios la habían seguido, pero Kiwi volvía a estar a nuestro lado.

Se había quedado mirando el cadáver como si fuese un filete grande y jugoso.

Dónut agitó la pata, y tanto Mongo como Kiwi se abalanzaron sobre el cazador muerto como si fuese una piñata rota. Las entrañas salpicaron por todas partes. Tragué saliva y di un paso atrás. Los ojos enormes e inertes de Iota me contemplaban con gesto acusador.

«Te lo merecías».

—Eh, eh, aléjate —dije cuando una señora Mongo empezó a lamerme la sangre que se me había quedado pegada en el pie. Ella graznó con rabia y cerró las fauces con fuerza, pero luego se apartó.

—¿Has oído lo que ha dicho? —preguntó Dónut mientras veíamos cómo los dos dinosaurios se daban un festín—.

Dijo que la IA es de segunda mano. ¿Crees que es cierto?

Supongo que lo normal para estas cosas es asegurarse de que usas una que está en perfecto estado.

Hay cosas que jamás deberían comprarse de segunda mano.

Como la ropa interior, los colchones y los rompecabezas.

Sea como fuere, me he quedado con lo de que ignora las resoluciones judiciales. ¿Qué crees que significa eso?

—No lo sé —respondí.

—Bueno, que sepas que creo que has sido muy listo al matar a ese tipo con el pie.

Si esa IA se va a volver loca, es mejor que esté loquita por ti.

¿Recuerdas cuando Trixie, la amiga de la señorita Beatrice, se volvió loca?

Entró en casa de aquel y le grabó su nombre en el muslo con un cuchillo a pesar de tener una orden de alejamiento.

Gruñí.

—Lo recuerdo. Solo consiguió grabar la T antes de que él se despertase. Nadie sabe la palabra que iba a grabar, en realidad.

Aquel incidente era un ejemplo malísimo, pero no lo dije en voz alta.

Trixie estaba loca, pero no había entrado en casa de aquel tipo porque él no le gustase.

Lo había hecho porque le gustaba demasiado.

Por mucho que odiase a los imbéciles que gestionaban este programa, no creía que el hecho de que la IA tuviese el control absoluto fuese algo positivo.

Y que estuviese obsesionada conmigo podía ser bueno o malo, en realidad.

Bajé la vista a mis pies cuando otra velocirraptor empezó a lamérmelos. Suspiré y la dejé hacerlo.

Mientras seguían lamiéndome los pies, envié un mensaje.

C ARL : Todos los cazadores que no habían entrenado acaban de ser expulsados de las estancias seguras. No podrán volver a una hasta que no llenen la nueva barra de sangre esa. Id a por ellos.

En ese momento me di cuenta de algo y el estómago me dio un vuelco. Joder. Envié un mensaje privado a Katia.

C ARL : ¿Sabes a qué distancia se encuentra de ese arbusto gehena la aldea donde se ocultan los cambiados?

K ATIA : Está lejos. No sé exactamente dónde se han escondido, pero sé por qué zona están.

Puede que les queden unos pocos días. Dijiste que el conjuro del Mazo solo puede lanzarse el último día del piso, así que te voy avisando de que será demasiado tarde.

Uno de nosotros tendrá que arriesgarse a entrar en el club Desperado para hablar con ellos.

Y tenemos que hacerlo rápido. He intentado hacer los cálculos y estoy segura de que esto ha empezado en el momento justo para terminar por cubrir el mapa al completo cuando se acabe el tiempo.

Si esperamos hasta el final no habrá espacio para todos y acabaremos muriendo.

Tina volvió a acercarse a la luz del conjuro de Dónut y nos rugió.

Había bajado la cabeza para luego quedarse mirando.

Intentó esconderse detrás de un árbol, como una niña tímida que mirase desde detrás de una cortina.

Kiwi dejó de comer y se acercó a su hija.

Se quedó quieta, miró a Mongo y luego gruñó para que él la acompañase.

Mongo se giró hacia Dónut, que asintió antes de subirse sobre su lomo.

El dinosaurio empezó a acercarse con cautela a la gigantesca alosaurio.

Yo no les quité ojo de encima, por si acaso.

Mientras se alejaban, el resto de los dinosaurios saltaron sobre los restos del cadáver del cazador y lo destrozaron. Se pelearon por la caja torácica entre gruñidos y castañeteos de dientes, antes de destrozarle como si fuese los huesos de un pajarillo.

C ARL : Déjame adivinar. Las zarzas terminarán por cubrir todo el mapa en la esquina sudeste. Qué coincidencia.

K ATIA : Bingo. El castillo de los altos elfos. ¿Esa cosa tiene nombre? No lo he oído. Nos teletransportaremos allí de igual manera para la mascarada, pero los que no estén entre los cincuenta mejores tendrán que acercarse a la zona si quieren permanecer dentro del piso.

C ARL : Los elfos no permitirán que las zarzas entren en su territorio.

Seguro que intentan ganarles terreno. Y también es posible que tengan algo para proteger el castillo.

Mierda. Espero que haya escaleras por allí.

Tengo unas cerca y no estamos demasiado lejos de la frontera de su territorio, pero supongo que este lugar quedará cubierto por completo de zarzas en unos tres o cuatro días.

K ATIA : Entonces ¿has cambiado de opinión sobre lo de bajar antes de tiempo?

C ARL : Por el momento. Pero empiezo a pensar que quizá no sería mala idea que lo hiciesen todos los demás. Empezad a moveos hacia aquí y marcad todas las escaleras conocidas en esta esquina del mapa. Bomo podrá ayudar. Creo que deberíamos trabajar juntos durante lo que queda de piso.

Pasé un tiempo explicándole a Katia lo que había pasado con Salsero.

K ATIA : Estamos en ello. Ya hemos empezado a avanzar y vamos a rescatar a Britney.

Acaba de teletransportarse, pero no está lejos.

No había matado nada desde el principio del piso y no me había dado cuenta.

¿Te lo puedes creer? Tenía la barra de sangre vacía.

Tardaremos un rato. ¿Qué tienes pensado hacer mientras?

Eché un vistazo a mi alrededor. Dónut seguía sobre Mongo, que tenía la cabeza cerca del suelo y la cola levantada.

Frente a ellos se encontraba Tina, también con la cabeza baja mientras olisqueaba a Mongo desde la distancia.

Kiwi estaba entre ambos, agitando las patitas y graznando.

Mientras miraba, el punto rojo de Tina parpadeó y pasó a ser blanco. Suspiré.

C ARL : Tenemos que preparar un recital.