La mascarada del carnicero (Carl el Mazmorrero 5) Capítulo 51
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Capítulo 51

Resultó que mi artilugio era más complicado de lo necesario.

El avientapiedras venenoso que les habíamos quitado a los cazadores del Sueño tenía una mejora de Nube de veneno.

Había dado por hecho que era un conjuro independiente que no se podía cambiar, pero resultó que se podía elegir el veneno que se lanzaba con el artefacto vertiendo una poción directamente en una copita que había a un lado de la honda.

También había que usar un proyectil, pero ya tenía muchas rocas de más de cien kilos en el inventario.

Fue un descubrimiento muy interesante. Significaba que contábamos con una manera de acabar con esas cosas desde hacía tiempo, aunque no nos hubiésemos dado cuenta.

Me planteé si la misión de mundo no estaría diseñada así a propósito, para darnos una manera de subir de nivel más rápido.

Necesitábamos la poción de Mordecai de igual manera, y las criaturas estaban muy desperdigadas, pero aun así me quedé con la mosca detrás de la oreja.

Apuntar con el artilugio resultó ser todo un problema, ya que el conjuro Tañido no funcionaba con esos monstruos. Por suerte, estos se movían muy despacio. Habría sido imposible atacar así a una criatura que se moviese a velocidad normal.

Lo preparamos todo en un claro que había a poco menos de dos kilómetros del reptador más cercano.

No había dejado de llover y todo estaba cubierto de barro.

No veía al monstruo, pero su ubicación aparecía claramente en mi minimapa.

Dónut escaló uno de los árboles al borde del claro y salió por encima del dosel arbóreo.

Estaba a tanta altura que casi no la veía.

Mongo y Kiwi la siguieron y escalaron también.

Las treinta y pico dinosaurios restantes se colocaron a una distancia prudencial, patrullando entre los árboles y matando a todo lo que había por la zona.

Me gustaba tener aquel círculo de guardaespaldas, la verdad, pero el método nos dejaba sin experiencia.

Íbamos a tener que cambiarlo cuando nos encargásemos de los muertos vivientes.

D ÓNUT : NO LO VEO, PERO SÉ DÓNDE ESTÁ. LOS ÁRBOLES SE AGITAN A SU ALREDEDOR. CREO QUE ES GRANDE. PENSABA QUE SERÍA UNA PERSONA PARECIDA A FRANKENSTEIN O ALGO ASÍ.

C ARL : Bueno, no tengo ni idea de cómo apuntar con esta cosa, por lo que voy a disparar una roca. Dime si cae cerca y ya ajustaré el siguiente tiro. Prepárate.

Ya había anclado el fundíbulo al suelo cubierto de barro.

Tiré del dispositivo hacia atrás y conté cada uno de los chasquidos.

Luego até la honda. No merecía la pena gastar una de las pociones con el disparo de prueba.

Una vez estuvo preparado, tiré de la palanca.

El artilugio, que medía unos dos metros y medio, emitió un zumbido cuando las dos placas se unieron y lanzaron la roca con fuerza.

D ÓNUT : HAS FALLADO, CARL. POR MUCHO.

C ARL : Lo suponía, Dónut. Tienes que ser más específica.

D ÓNUT : HAS FALLADO POR MUCHO.

C ARL : Cagondiós, Dónut. Explícate un poco mejor.

Seguimos así un buen rato, hasta que terminamos por desarrollar un sistema de apuntado. En el sexto intento conseguimos lanzar una roca a los árboles que estaban justo encima de aquel monstruo lento que prácticamente no veíamos.

¡Logro desbloqueado! De asedio.

Has usado un arma de asedio para atacar a un jefe desde lejos. ¡Menudo tramposo! Es como intentar matar a una única persona con una bomba. ¡Hay que ser muy rastrero!

Recompensa: ¡Has recibido una caja de maestro de los asedios de plata!

D ÓNUT : ME HAN DADO UN LOGRO, PERO LA IA ES UNA MALEDUCADA Y NO DEJA DE INSULTAR. MONGO Y KIWI ESTÁN CONSTERNADOS.

C ARL : A mí también me lo han dado. El siguiente ataque será venenoso. Si funciona, podré guardarme los contenedores de basura bomba para otra cosa.

Mientras preparaba el veneno llegó un mensaje.

Mensaje del sistema: Un reptador insufrible ha muerto. El mazmorrero Prepotente se ha llevado la muerte. Quedan 31 reptadores.

Ya llevaba seis. Se estaba quedando solo, pero tras matar a ese último no tenía ninguno más a una distancia razonable. Miré el mapa.

D ÓNUT : SE VA A HACER MUY FUERTE. ESPERO QUE NO INTENTE MATAR A NUESTROS REPTADORES.

C ARL : Va a volver adonde estamos nosotros o se internará más en la selva. Si conseguimos matar a este, es probable que se dirija hacia el norte por el río.

Ahora que Prepotente tenía una montura voladora, una que parecía ir muy rápido, podía moverse libremente por el mapa. Pero el mundo era bastante grande y los monstruos restantes estaban en cada uno de los rincones…, excepto en el sudeste, donde se encontraba el castillo de los altos elfos.

Miré preocupado los dos reptadores que había en la parte más septentrional del mapa, en la zona para «novatos» que había cerca de Zockau, el lugar diseñado para que los cazadores subiesen de nivel.

Los mazmorreros no iban a acercarse y tampoco me daba la impresión de que los cazadores del lugar fuesen a matar más después de haber acabado con el primero.

No obstante, la misión había dejado muy claro que había que matarlos a todos y cada uno de ellos.

El equipo de Eva había estado a punto de morir atacando a sus reptadores, pero obviamente ella había vuelto a escapar.

Katia y los demás estaban a punto de matar al restante desde el Tetamen.

Estaban esperando a que yo les confirmase que el herbicida de Mordecai servía para acabar con las criaturas.

C ARL : Muy bien. Estoy echando el veneno en el fundíbulo. Veamos si funciona. Disparo ya.

Tiré de la palanca y la roca salió despedida.

D ÓNUT : LE HAS DADO DE LLENO, PERO LA COSA VERDE SE ESTÁ DILUYENDO MUCHO POR LA LLUVIA.

C ARL : Mordecai dijo que eso sería incluso mejor, que afectaría más rápido a esa cosa.

La notificación llegó unos pocos segundos después.

Mensaje del sistema: Un reptador insufrible ha muerto. La mazmorrera Princesa Dónut se ha llevado la muerte. Quedan 30 reptadores.

—¿Qué cojones? —murmuré.

Dónut bajó del árbol y aterrizó en mi hombro, con el pelaje encrespado y gesto de orgullo, a pesar de estar empapada por la lluvia. Mongo y Kiwi descendieron poco después, saltando con maestría de rama en rama, como si llevasen toda la vida entre árboles.

K ATIA : ¡Buen trabajo, Dónut!

D ÓNUT : DEBO DECIR QUE HA SIDO MUCHO MÁS FÁCIL DE LO QUE CREÍA PARA EL NIVEL QUE TIENE. HE SUBIDO DOS, HASTA 47.

Estuve a punto de quejarme porque ella se hubiese llevado la muerte, pero luego decidí no hacerlo. Necesitaba los niveles.

M ORDECAI : Bien. Bien. He olvidado mencionar que, con las armas de asedio, quien se lleva el crédito de las muertes es aquel que ubica a los enemigos.

«Claro. Seguro que te habías olvidado», pensé.

—Al menos me han dado una caja de jefe —murmuré—. ¿Te han subido cinco puntos una característica?

—¡Sí! —dijo la gata con una gran sonrisa—. ¡La Fuerza! Ya tengo 58 de base.

—Perfecto —comenté. Esperaba que le subiese la Constitución, pero siempre estaba bien tener algo más de Fuerza. Todo le iba a venir bien mientras no fuese el puñetero Carisma, que ya tenía a 130.

Mensaje del sistema: Un reptador insufrible ha muerto. El mazmorrero Louis Santiago 2 se ha llevado la muerte. Quedan 29 reptadores.

C ARL : ¡Buen trabajo, chicos!

F IRAS : Joder, qué miedo acabo de pasar. Ha hecho unos agujeros en el jardín. Sí que llegan lejos las espinas que dispara. Y son grandes. Parecen proyectiles de balista.

E LLE : Ha sido muy intenso, sí. Esa cosa era enorme. Y tenía nivel 173. Es la primera vez que me divierto tanto desde que llegamos a este piso ridículo.

D ÓNUT : NO ES JUSTO. EL QUE MATÉ YO SOLO TENÍA NIVEL 138.

C ARL : Deberíais ir unos veinticinco kilómetros al oeste cuando se recargue el conjuro de Louis. Justo en el borde del mapa. No sé si habrá alguien por la zona.

L OUIS : No sé si podré soportar algo así otra vez.

K ATIA : Ya estamos en ello. Los que más me preocupan son los dos que están al norte de Zockau.

C ARL : Estaba pensando lo mismo. Con suerte, uno de los cazadores tendrá los cojones de acercarse.

D ÓNUT : TE DIGO YO QUE VRAH NO VA A SER. SUS COJONES DE CHICA SIGUEN EN LLAMAS, SEGURO.

K ATIA : Cierto. A lo mejor creen que lo mejor es dejar que fracase la misión y esperar en una estancia segura.

«Mierda», pensé. Era probable que Katia tuviese razón. Pero ¿qué podíamos hacer? Nadie iba a conseguir llegar hasta allá antes de que anocheciese.

—Oye —le dije a Dónut—. Deberías intentar hablar con Prepotente para convencerlo de que vaya a por esos dos al norte. Eres la única a quien hace caso.

—Ha dejado de responderme —comentó Dónut—. Pero lo intentaré.

El siguiente reptador insufrible se encontraba a unos treinta kilómetros al sudeste de nuestra posición. Tuvimos que recorrer un sendero lleno de baches y de barro para acercarnos y tardamos unas horas.

Aunque Kiwi obedecía a Dónut, más o menos, la dinosaurio rosa no dejaba de intentar llevarnos en otra dirección.

Avanzábamos hacia el sudeste, pero ella quería que fuésemos hacia el este.

No dejaba de graznar y de intentar hacernos girar.

Pero, cuando lo hacía, Dónut pegaba un grito y ella volvía al sendero durante una media hora antes de volver a insistir.

«Está intentando llevarnos hasta donde se encuentra Gran Tina».

Cuando nos encontrábamos más o menos a medio camino del siguiente reptador, Kiwi alzó la cabeza y chilló.

Las dinosaurios que nos rodeaban se giraron y desaparecieron entre los árboles.

Sin más. Unos segundos después solo quedábamos nosotros cuatro.

Había enviado a sus tropas para buscar a la gran dinosaurio.

Terminó siendo algo positivo, porque nos dio la oportunidad de grindear con los monstruos de la selva y algún que otro berserker rastrero que encontramos. Y también permitió que Dónut practicase dando órdenes a Mongo y a Kiwi en los combates, algo que nos hacía mucha falta.