Capítulo 47 #3
—Lo acababa de conseguir —explicó Miriam—. Le dije que no se lo pusiese, que era un error. Pero es un cabezota. Es lo que significa su nombre, básicamente. —La voz se le quebró en ese instante—. Siempre ha sido mi pequeño cabezota.
—Un momento —dijo Dónut, que al fin comprendió lo que estaba pasando—. ¿Y te marcó a ti? ¿No se puede sanar? ¿Qué ocurrió?
—No hicimos nada, pero se activó solo —comentó Miriam—. Cuando los conjuros rebotan tantas veces, pueden llegar a causar estallidos mágicos que hacen que los objetos mágicos se comporten de forma errática.
—Sí —dijo—. Nos pasó al final del tercer piso.
—No vi cómo se activaba el anillo ni sentí nada. Ahora no puede hablar, pero veo la desventaja en su estado. Como no se podía marcar ni a un PNJ ni a un élite, yo era el único objetivo viable en la zona.
—Enconado —dije en voz baja.
—Sí, esa es la desventaja. Un nombre horrible.
—No lo has despertado porque no puedes hacerlo. Las desventajas Aturdido y Frágil terminarán por desaparecer, pero el conjuro que le diste a Dónut no va a funcionar con él —expliqué.
—La verdad es que no lo sé —dijo ella—. Esperaba que llegaseis antes de que me viese obligada a descubrirlo. Me daba miedo lanzarlo antes de tiempo y hacerle daño. A veces ocurre cuando los conjuros no funcionan. El estado Frágil lo ha dejado con un punto de vida.
—No me estabas pidiendo que te protegiese a ti. Me estabas pidiendo que te matase —dije.
—Sí —convino ella.
D ÓNUT : NO LO ENTIENDO.
C ARL : Miriam quiere morir, y no la culpo.
Si lo hace, el resto de los mazmorreros que han quedado infectados con vampirismo en este piso se curarán.
Y también detendrá lo que quiera que esté haciendo Gran Tina con las partes corporales.
Y Prepi podrá curarse. Ni siquiera sé si podremos despertarlo antes de que ella muera.
No tengo muy claro cómo funciona con las desventajas.
D ÓNUT : PERO SI MATAMOS A MIRIAM, PREPOTENTE NOS MATARÁ A NOSOTROS. ES LO QUE HARÍA YO SI ALGUIEN TE HICIESE DAÑO.
Extendí el brazo y acaricié la cabeza de Dónut. La impotencia se apoderó de mí, pero conseguí mantenerla a raya. «Que os den a todos. No podréis conmigo».
C ARL : Lo mejor que podemos hacer es matarlos a ambos.
D ÓNUT : YO NO QUIERO MATAR A NINGUNO DE ELLOS.
C ARL : Yo tampoco quiero, pero Miriam desearía estar muerta antes de que Prepotente se despierte.
No lo ha dicho en voz alta, pero es muy probable que tenga miedo de que su compañero se suicide para intentar salvarla y que luego no sirva para nada.
Nosotros hemos de tener en cuenta varias cosas.
Aún no sé de qué cojones van esos tipos de la Abundancia, pero está claro que les gusta Prepi porque todos son cabras, más o menos, y lo que menos necesitamos ahora mismo es que otra alianza galáctica intente matarnos.
Si solo podemos acabar con uno de los dos, tiene sentido que sea Miriam.
Sin tener en cuenta el anillo siquiera, su maldición vampírica ya es lo bastante peligrosa de por sí. Y se extiende muy rápido.
D ÓNUT : ESTO ES PARECIDO A LO DE CHRIS. NO HAY UNA SOLUCIÓN BUENA.
C ARL : No, Dónut. Sí que hay una buena, pero es de las difíciles. De las muy difíciles.
Respiré ahondo.
—Miriam, no voy a matarte. Pero me quedaré haciendo guardia. Os mantendré a salvo a Prepotente y a ti hasta que salga el sol.
La pastora asintió. Las lágrimas se le derramaban por las mejillas, lágrimas de sangre. Se mezclaban con la lluvia antes de caer al suelo.
Coloqué las manos a la espalda para que no me viesen Dónut, ni Miriam ni el cuerpo paralizado de Prepotente. Me puse el Anillo de sufrimiento divino justo cuando amaneció.
Has marcado a Miriam Dom.
La característica más alta de Miriam Dom es la Inteligencia.
¡Te has infectado con Enconado! ¡La desventaja no desaparecerá hasta que muera la criatura que has marcado!
Sabía que algunos iban a pensar que era un imbécil por no matarla yo mismo, sobre todo teniendo en cuenta que iba a morir de igual manera. Su recompensa era de trescientos mil de oro. Y la de Prepotente era de un millón doscientos mil. Además, él tenía el anillo y muchos otros objetos, seguramente.
Habría sido muy fácil.
Pero yo no era así. Y ella lo sabía. Miriam se había dado cuenta y esa era la razón por la que me había llamado a mí. Necesitaba a alguien que protegiese a Prepotente cuando ella no estuviese.
Pensé en la nota que había dejado Drakea después de la única entrada que Volteeg había escrito en el libro de cocina.
«Odio a muerte este lugar».
Pensé en Prepotente mirándonos incapaz de moverse. Me imaginé lo que tenía que estar sintiendo en aquel momento.
Pensé en mi madre, quien lo había arruinado todo al marcharse.
Miriam apoyó la cabeza en el hombro paralizado de su compañero mientras el sol se alzaba entre los árboles. La lluvia al fin había cesado, lo suficiente como para que empezase a brillar la luz en aquel claro perdido en medio del bosque. Apareció una barra de salud sobre ella, y esta empezó a bajar.
D ÓNUT : ¿Carl? ¿Harías lo mismo para salvarme a mí?
C ARL : Sin dudarlo.
«Acabaré con todos vosotros».
—Mi niño guapo —susurró Miriam justo antes de convertirse en polvo—. Mi niño guapo.